El Clavel Que Oía Todo

Pasiones impetuosas ardiendo en un tizón florecido. Retintines AL AIRE desde micrófonos frenéticos y cabinas de radiodifusión delirantes. Desde mi primer micrófono en la Voz de la Independencia, en Medellín, hasta los que vinieron después, ella permaneció siempre como apresada en alguna almohada de la ciudad, frente al radiorreceptor, escuchándome, como pactando su libertad. Yo emigraba a otras salas de transmisión y ella emigraba también al dial que fuera. Sin duda, aumentaba el largo de sus dedos índice y pulgar para rodear suavemente el interruptor de su aparato de radio,…

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Los Pecados En Los Cuentos

De un momento a otro, por esas traiciones fugaces que pasan por la cabeza, deambulé por los pecados mortales cometidos en “Leocadia” y después, por los vejámenes de “El cafetal”. “Leocadia” es una obra publicada que escribí en 2008 y que en el género de cuento fue la ganadora en Medellín, Colombia, del concurso de cuento denominado “Carrasquilla íntimo”. Posteriormente en 2020, garabateé “El cafetal”, cuento también, tan infeliz y desdichado, como el anterior. Los mamarrachos para “El cafetal” los hice en medio de divertimentos por crónicas, fragmentos, artículos y…

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El Dios Sombrero

Solo se quitaba el sombrero por momenticos; cuando iba a misa, al inclinarse ante sus paisanos para saludarlos o cuando bajaba a chapucearse a la quebrada. Este señor hasta amanecía con el sombrero blindándole parte de la cabeza. No fue propiamente un estilista del chapeo como los grandes escritores, pero con ese forro recubriéndose, hacía de su cabeza una elegancia. Lo usaba siempre durante su encantadora manía de arriero y campesino labrador y le parecía gran pecado no llevarlo. Era su sello del alma, inseparable. Se enorgullecía y se apasionaba…

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La Polaca

Un maniquí 90, 60 y nalgas carnavalescas, era el rey del stock. No sé por qué Octavio guardaba una mujercita de caucho allí. Era calvo, o calva, pero de rasgos finos, labios rubí-pulposos, pómulos prominentes, mirada penetrante y piernas larguchas. Los propios cauchos de sus pechos eran naturales, sin añadidos mamarios, como su nariz, sin rinoplastia. La sentía inteligente y estaba inundada de elegancia a pesar de su desnudez. Se creía polaca blanca. Nunca imaginé los gustos de goma de aquel hombre porque todo le gustaba caliente. Y es que…

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El Viejo Alemán

Deberíamos excusarnos con la metrópoli en la que vivimos. Ingenuamente presume majestuosidad, no obstante, la apatía con la que en ocasiones la tratamos. Basta con quererla un poquito más y con que hundamos los ojos sobre sus simplezas. Quise dármelas otra vez de caminante para husmearla y me fue bien. Vi jardines improvisados en las entradas de las casas y balcones atrayendo aves hasta sus barandillas. A la ciudad debe tomársele de la mano para preguntarle, aguantarla y respetarla. No es solo ir a los bares y centros comerciales. Una…

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Cielo Parado Para Un Escritor

Salvo en algunas zonas rurales de China donde se conserva la tradición de enterrar de pie a los muertos, lo común en mi patria cafetera es que los bajen al sepulcro horizontalmente. Un monje tibetano del budismo con abadía entre el bosque de cemento bogotano, además de contarme sobre esta práctica, me contó que esa posición vertical de enterrar a los ex-vivos en los hipogeos orientales, se considera una postura de meditación.  En todos los cementerios de mi bella granja nacional la gente permanece acostada. Pero en el Cementerio San…

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El Papá De Las Tachuelas

Es costumbre que don Anselmo use un lápiz detrás de la oreja. Viste ropas sencillas y nació en un pueblo pequeño, de gente creyente y sosegada donde el aleteo de pájaros y mariposas embellecen las madrugadas de tan pastoriles alturas. En su rostro se resguarda una enrojecida y reverencial sonrisa con la que, sin proponérselo, cautiva este noble y paradisíaco lugar. En ese semblante se refleja toda la felicidad con la que vive. Cuando raya el alba, don Anselmo ya está rallando tablas, empuñando la escuadra, desenrollando el metro y…

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Padre Loco y Abuelo De Cuatro Soles

A Ramón, Papá Interminable PADRE LOCO Y ABUELO DE CUATRO SOLES Como habitante de una patria enferma de la cabeza, brego por no mantener el seso perdido con chifladuras de huerfanito. Repito visitas al palomar para sentarme debajo, y esperar que las palomas en sobrevuelo, me vayan cagando. El día Mundial de la Salud Mental existe y aquí, casi que ni cuenta nos damos. Todos andan ocupados pensando por qué tirano votar la próxima vez, o revolcándose con prostibularias en alfombras ajenas. Yo sí celebré ese día. Recordé las deschavetadas…

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Una Casita La De Toya

Aires de verano irradiando hormigueos. Una casita amarilla, la de ella, la de Toya, por si una angustia, por si la canícula. Decenas de globos solares y aves que dominan el cielo. La casita endulza la colina donde está.  Y desde allí hurga luceros, en tanto que una llovizna permanente y armoniosa de hojas se desploma de ese frondoso árbol en su inagotable y ensoñador ejercicio de deshojar y deshojar. Caída alucinante de hojas y de lindos remolinitos de algodón que también caen. Todo es abochornado pero prodigioso e hipnotizador.…

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Emma, La Del Bambú

Todo me da vueltas. Un horizonte pintado de cerros, mañana radiante que me envuelve de chispas, 32 grados, no hay chubascos y los nubarrones están de íntima placidez veraniega. Quiero hacer de este rasguño de monte mi hábitat. Yo, un animal vivo provisional privilegiado y embelesado con las horas en este apartado barranco rodeado de pastizales, los suaves tumbos de los arroyos y el intervalo sincrónico del gluglú del caudal del río precipitándome en mis oídos. A sus 46 años y con dos hijos, Emma vive en una casita entejada,…

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