Aún recuerdo la última conversación que tuve con mi hermano antes de que desapareciera por primera vez, era de madrugada y mientras mis padres dormían en el piso de arriba, yo aguardaba en la sala para sorprenderlo cuando tratara de entrar a casa a hurtadillas.
Quería hablar con él a solas, descubrir que lo hizo dejar de ser un hermano cariñoso y un hijo devoto, para convertirse en un idiota que aprovechaba cada oportunidad que tenía para hacernos sentir como basura.
Cuando escuché que aparcó su auto en la cochera y que ya se encontraba abriendo la puerta de la entrada, me preparé para confrontarlo, pero en cuanto vi el estado en el que se encontraba, toda mi furia se disipó en un instante y fue sustituida por una inmensa preocupación.
Ya que mi hermano, había regresado con la camisa rota, los pantalones llenos de tierra y un rastro de sangre seca saliendo de su nariz.
Agitada comencé a preguntarle por lo que le había pasado, pero en lugar de responder, me agarró del brazo y a empujones intentó llevarme a la cocina, pues no quería que mis papás se despertasen y lo vieran así.
Yo me opuse al principio, pero en cuanto me prometió que ahí me contraría todo, dejé de luchar y lo seguí.
Apenas pusimos un pie en ella, volví a exigir respuestas y tras voltearme los ojos en un gesto muy grosero por fin contestó, al parecer, él y su mejor amigo habían tenido un desacuerdo y tras un intercambio de palabras, llegaron a los golpes.
—Gerardo es un pendejo, todas las personas que están a mí alrededor lo son —exclamó mientras se limpiaba los rastros de sangre con una servilleta mojada.
Aunque me dolía ver como lo había dejado la pelea, ese comentario me hizo hervir la sangre y tras reclamarle el por qué se había convertido en un imbécil de un día para otro, él solo respondió:
“Porqué tú serás la última y yo el que quedará”, después de eso y sin dar paso a más cuestionamientos, subió a su habitación.
Sus palabras me parecieron extrañas, pero no les tomé mucha importancia, era tarde y lo único que tenía en mente era delatarlo con mamá y papá al día siguiente, eso no sucedió, en algún punto de la noche, mi hermano volvió a marcharse.
Preocupados por su ausencia, fuimos a buscarlo a todos los lugares que solía frecuentar, la librería donde iba tomar café en sus ratos de ocio, su trabajo en el banco e incluso la casa de Gerardo, obviamente él no lo había visto y por su pelea, tampoco quería saber nada de él.
Con el pasar de los meses, el dolor y la esperanza libraron una contienda en la balanza de nuestras emociones, pues cada cierto tiempo una pista de su paradero llegaba a nosotros, pero cuando íbamos a los lugares en donde supuestamente alguien lo había visto, no había rastro de él por ningún lado.
Fue así que, después de cuatro años de búsqueda por toda la república, para dolor de mi madre, decidimos rendirnos, si mi hermano estaba muerto podría estar enterrado cualquier parte, si estaba vivo, obviamente no quería que lo encontráramos.
No puedo decir que nuestra vida continuó después de su partida, pero hicimos lo mejor que pudimos, obsesivamente mamá comenzó a pintar, siendo todos y cada unos de sus cuadros retratos de mí hermano, mi padre continúo manejando su despacho contable y yo, entré a la universidad.
Una noche, cuando me encontraba estudiando para los exámenes del primer parcial alguien llamó a casa, era el hospital, papá había sufrido un paro cardiaco y había sido traslado de emergencia.
Sin pensarlo dos veces, dejé los libros, agarré mis llaves y junto a mi madre, salí de inmediato.
En el momento en que llegamos al recinto, los médicos nos dieron la mala noticia, él murió apenas llegó, ellos no pudieron hacer nada para salvarlo, no importó lo rápido que condujo el muchacho que lo había llevado para que lo atendieran.
Aquello me tomó por sorpresa aún más que su propia muerte, ¿de qué muchacho hablaba?, papá trabaja solo en una pequeña oficina, ni siquiera tenía secretaria.
Esa pregunta rondó por mi cabeza durante varios días y no fue hasta después de su funeral que obtuvo respuesta, cuando tuve que ir a recoger todas las pertenencias que papá tenía en su oficina, sin nadie que pudiera seguir pagando la renta teníamos que desalojarla lo antes posible.
Mientras recogía su computadora, fotografías familiares y diplomas, pude notar la presencia de una cámara y guiada por la curiosidad, decidí revisar las grabaciones del día en que murió.
En blanco y negro, el video mostraba a mi padre trabajar durante horas, había sido un día tranquilo, ningún cliente, solo estaba revisando papeles y atendiendo llamadas, todo parecía normal hasta la 5:45pm, cuando un hombre entró por la puerta.
Al verlo papá dejó todo lo que estaba haciendo y corrió a abrazarlo, no entendía lo que pasaba hasta que aquel desconocido volteó hacia la cámara, era Luis, mi hermano.
Los dos charlaron por horas y aunque no había sonido, a base de gestos y ademanes, pude entender que mi hermano no quería que nos llamara, pues todas las veces que papá quiso agarrar su celular él se lo impidió.
Su conversación se prolongó hasta el anochecer, cuando de la nada, mi padre comenzó a retorcerse sobre si mismo mientras se sujetaba con fuerza el pecho, pronto pude ver cómo empezaba a luchar por respirar y antes de pudiera desplomarse sobre su escritorio, mi hermano lo agarró y como pudo lo sacó de la oficina, ese fue el fin del video.
No supe que sentir al respecto, ¿rabia?, ¿tristeza?, ¿decepción porque ni siquiera se quedó para acompañarnos en nuestro dolor?, fuera lo que fuera tenía una cosa clara, mamá jamás debía ver esa grabación, ella no podía cargar con más sufrimiento.
Fueron años duros los que siguieron a la muerte de papá, sin él para apoyarme, tuve que aceptar cuantos trabajos de mierda pude con tal de ganar el suficiente dinero para poder comer y cuidar de mamá.
Por mucho tiempo el panorama fue oscuro, pero jamás me rendí, no podía hacerlo y después de veinte años de partirme el lomo, pude terminar mi carrera, conseguir un mejor empleo, mantener nuestra casa y contratar una muchacha que cuidase de mamá mientras yo trabajaba.
Sin embargo, a pesar de todo lo bueno, jamás dejé de maldecir a mi hermano por haberse ido, estaba segura de que jamás volvería a ver su horrenda cara, hasta que un día sin previo aviso, él volvió a mi vida.
Ocurrió una tarde, tras un largo día en el trabajo regresé a casa, solo para encontrarme a Teresa, la chica que atendía a mamá haciendo de comer.
—Teresa, ¿qué haces?, te dije que traería la cena —le reprendí a la par que le mostraba las bolsas con la comida que había comprado.
—Perdóneme, señora, pero su hermano lleva aquí varias horas y pensé que quizás ya tendría hambre —
—¿Mi hermano?.
—Sí, vino a ver a su mamá, ella se puso muy contenta cuando lo vio, ahorita están platicando en su cuarto —
No podía creer aquello, mamá ya estaba senil y por error, pudo haber metido a cualquier extraño a la casa.
—¡Teresa, llama a la policía! —le ordené, antes de agarrar un cuchillo para luego subir las escaleras a toda prisa, abriendo la puerta del cuarto de mi madre de un portazo, asuntándola a ella y a su invitado en el proceso.
Cuando vi el rostro de aquel hombre me congelé por completo, pues en efecto, el extraño que había venido a visitar a mi madre, era mi hermano, quien a pesar de todos los años transcurridos aún seguía viéndose como el muchacho que nos abandonó.
—¿Cómo es posible? —me acerqué a él despacio y con suavidad comencé a tocar su cara.
—Hola, Nadia —pronunció mi nombre con un tono de voz cálido.
—No has envejecido ni un solo día.
Al escuchar esas palabras, el rostro de mi hermano adquirió un semblante serio antes de apartar mi mano.
—Hija, por favor, no perturbes a tu hermano —dijo mamá tras ver lo sucedido.
—¿Perturbarlo yo?, él es quien me perturba a mí, ¡míralo!, no ha cambiado nada en veinte años.
Estábamos por seguir discutiendo cuando el sonido de las sirenas nos distrajo, la policía había llegado.
—¡¿Qué pasa?, Nadia, ¿qué hiciste?! —Mamá comenzó a alterarse.
—Le pedí a Teresa que llamará a la policía.
—¡No, se van a llevar a tu hermano, él todavía no puede irse! —.
—Carajo, hablaré con ellos, les diré que fue una confusión, no te preocupes —le prometí—.En cuanto a ti, ni si te ocurra irte, tenemos que mucho de qué hablar —sentencie a mi hermano antes de bajar a aclarar las cosas.
Después de resolver el asunto, le pedí a Teresa que se fuera y aunque tenía muchas cosas que conversar con mi hermano, con el fin de no angustiar más a mi madre, decidí que nuestra plática se llevaría a cabo hasta después de acostarla.
Fue así como dio inicio la más extraña cena familiar que alguna vez tuve, una en la que solo pude guardar silencio, mientras observaba como ellos charlaban de forma amena sobre todo lo que vivimos como familia antes de que él se marchara.
Más que conmoverme, verlos reírse y abrazarse me hizo sentir enferma, no podía aceptar que mi madre lo recibiera con tanto cariño, después de todo el sufrimiento que por años nos hizo pasar.
Para mi fortuna, el momento de confrontarlo llegó tan pronto y como terminamos de comer, después de llevar a mamá a dormir, los dos bajamos a la cocina, el mismo lugar donde todo comenzó.
—¿Qué es lo primero que quieres saber? —preguntó intuyendo lo que se le venía encima.
—Quiero saberlo todo, ¿por qué nos dejaste?, ¿por qué no has envejecido?, ¿por qué regresas ahora?.
—¿Recuerdas el asalto que sufrí un par de meses antes de que me fuera? —
—Como olvidarlo, después de eso te volviste un pendejo con todos y eso que no te pasó nada.
—Eso no es del todo cierto —
—¿Qué quieres decir?.
—El hombre que me robó me disparó en la cabeza, cuando forcejé con él para que no se llevara mi cartera.
—Mentira, llegaste a casa sin ningún rasguño, hasta mamá te llevó al doctor para asegurarse de que estuvieras bien.
—La herida en mi cabeza se cerró antes de que llegará a la casa —
—Si, como no —espeté con sarcasmo.
—¿Quieres comprobarlo? —
—Adelante.
—Tú lo pediste —mi hermano sacó una navaja de su bolsillo y con esta se rajó la garganta de lado a lado frente a mí.
Un torrente de sangre tiñó de rojo el refrigerador y mientras yo buscaba algo con que parar la hemorragia, Luis sujetó mi mano y me haló hacia él para que atenta viera como se desangraba.
Estaba aterrorizada, hasta que de pronto la sangre dejó de fluir de golpe y al alzar la cabeza, vi como su cuello se encontraba en buen estado y sin ningún otro rastro de la herida, más allá de la sangre que derramó.
—Dios mío —no pude dar fe de lo que vi.
—Tú querías verlo, ¿no? —
—No lo entiendo, ¿qué eres?.
—Un inmortal, lo soy desde el día en que aquel hombre me mató y la vida me escogió para darme una segunda oportunidad —
—¿Cómo que la vida te escogió?, no lo entiendo.
—Quizás la vida se siente sola y necesita de alguien que le haga compañía, algo que este aquí para siempre o tal vez decidió que mi destino es ser testigo de todo lo que vendrá, no lo sé, llevó años pensándolo y aún no lo comprendo —
—¿Fue por eso qué nos dejaste?, ¿pensaste que no lo comprenderíamos?.
—No, me fui para que doliera menos —
—¿Qué cosa?.
—Sus muertes, el día en que comprendí que yo estaría aquí para siempre, también entendí que en algún punto ustedes ya no —
—Eso no explica por qué te comportaste como un idiota antes de irte.
—Yo nunca los olvidaría y sabía que en lo que les quedará de vida, ustedes tampoco se olvidarían a mí, por eso hice hasta lo imposible para que me odiaran, quizás de ese modo no pensarían tanto en mi después de irme.
—Pues te salió mal, papá lloró por ti hasta el día que murió, mamá jamás dejó de dibujar tu rostro y ¡yo no he hecho nada más que maldecir tu nombre! —Hubo un silencio incomodo después de eso—.¿por qué volviste?.
—Vine por mamá —
—¿Eso qué significa?.
—A diferencia de la vida que me ha condenado a estar aquí para siempre, la muerte se apiadó de mí y me advierte cuando su hora de partir se acerca, tal vez no estuve en sus vidas, pero al menos puedo venir a despedirme por última vez —
—¿Entonces Mamá va a morir? —comencé a llorar ante la impotencia de saber que pronto también la perdería a ella y al ver mi estado, Luis se levantó de su silla y trató de abrazarme—.¡No me toques!, ¿so…so…solo dime cuando pasará?.
—Ocurrió mientras hablábamos, no te preocupes, ni siquiera se dio cuenta, para ella fue como quedarse dormida —dijo con calma, pero la mirada en sus ojos denotaba sus verdaderos sentimientos, él también sufría.
A diferencia de con mi padre, mi hermano se quedó conmigo hasta que enterramos a mamá, después de eso, volvió a marcharse, no sin antes darme un último consejo.
“Vive, sé tan feliz como puedas y por favor no trates de buscarme, yo vendré por ti cuando llegue el momento”
Decidí escucharlo y al día siguiente renuncié a mi empleo, vendí la casa y saqué hasta el último centavo que tenía en el banco para irme de viaje por el mundo.
Por casi setenta años viví como quise, visité cada lugar que soñé con conocer, jamás me negué a probar algo nuevo y aunque nunca me casé, con orgullo puedo decir que siempre tuve a quien amar.
Hoy, ya tengo noventa y ocho años, me he llegado la hora, pero no estoy triste, a pesar de los altibajos, fue una vida plena y mientras me preparo para dejar este cuerpo, el joven que a está a un costado de mi cama, me consuela acariciando mi cabello a la par que me susurra, “descansa, hermanita “
AUTOR: RONNIE CAMACHO BARRÓN (MÉXICO)
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Ronnie Camacho Barrón (Matamoros, Tamaulipas, México, 1994) Escritor, Lic. en comercio internacional y Aduanas, y Técnico analista programador bilingüe.
Autor de 2 Novelas «Las Crónicas del Quinto Sol 1: El Campeón De Xólotl» (Amazon 2019) y «Carlos Navarro y El Aprendiz Del Diablo» (Editorial Pathbooks 2020-2022), también 10 libros infantiles «Friky Katy», «¿Tus papás son vampiros?», «El pequeño Rey», «Los Guardianes del bosque», «Erika otra vez», «José lo vio todo», «Una Amiga de las Estrellas», «Las Rivales», «Los Campeones» y «Los Trillizos mágicos», todos con la editorial Pathbooks y traducidos en 6 idiomas, su más reciente obra una antología de cuentos titulada «Entre Nosotros» (Amazon 2021).
Colaboró en 22 antologías por mencionar algunas, Horas de Extravío (Editorial Awen 2020, Venezuela), Cyber Terror (Speedwagon media Works 2020, Perú), Lustro: Antología de Poesía y Narrativa (Editorial Monarca 2021, E.U.A), Microcuentos de Terror (Crónicas en Llamas 2021), 360 Días de Historias (Pluma Revista Literaria 2021, Argentina), Las historias del centinela (Sentinel editorial 2021), A.S.Y.L.U.M Narraciones de Locura (El consejo Nocturno 2021), El recuento del cuento Fantasía y Terror (El recuento del cuento 2022), País de Terror (Verso inefable 2022), Pesadillas bajo la tinta (Verso inefable 2022), Cósmica Fanzine primer número de aniversario (Cósmica Fanzine 2022), Cósmica Fanzine segundo número de aniversario (Cósmica Fanzine 2023), Navidad Monstruosa (Verso Inefable 2023), El vestigio de los pájaros (Revista Poetas de Plata 2024), Mundo anime (Verso inefable 2025).
También muchos de sus cuentos, relatos y ensayos han sido publicados en más de 201 revistas y blogs tanto nacionales e internacionales, entre ellas: Alas de cuervo, Revista Literaria Ibidem, Licor de cuervo, Espejo Humeante, Katabasis, Revista Por escrito, Polisemia, Nudo Gordiano, Pergola de humo, La versh literaria, Anacronias, Revista Necroscriptum, El Nahual Errante, La Gualdra (Zacatecas) Revista Alcantarilla (Sinaloa), Alas Blancas (Tabasco), Hoyloleo.com (Colima), Literatos (Michoacán), Revista Unus (Puebla), Hiperbole frontera (Baja california), Fatum. El andar de las letras (Baja California Sur), Perro Negro de la Calle (Jalisco), Poetómanos (Nayarit), Awita de Chale (Guanajuato), Revista Elipsis/Mi espacio de lectura (Tamaulipas), Cósmica Fanzine (Tlaxcala) La Nación Alien (Estado de México), Poetripiados (Chihuahua), Revista Resiliencia (Nuevo León), Revista literaria Maíz Grande (Chiapas), Chupacabras Fanzine (Veracruz), Revista Vértice (Quintana Roo), El Bigote de Nietzsche (Campeche), Revista Letras Moradas (Sonora), Craquelarre (Oaxaca), Letras insomnes (Cuernavaca), Pirocromo (Aguascalientes), Poetas Muertos (Coahuila), Fragmentos Revista Cultural (Argentina), Revista Sonámbulos (Uruguay), Revista Literaria Viseral (Ecuador), Clan Kutral (Chile), Revista Paladín (Venezuela), Revista Literaria Ouroboros (Colombia), Revista Kametsa (Perú), Herederos del Kaos (E.U.A/España), gAZeta (Guatemala) Revista Culturel (El Salvador), Retazos de Ficción (Costa Rica), Revista Micros (República Dominicana), Letra Kmbio (Cuba/Francia), Revista Almiar (España), Gaceta Paranasus (Paraguay/ EUA), Literatura.si (Eslovenia), etc
