EFE – Luis Tejido
El historiador e hispanista británico Henry Kamen invita a dejar de hablar de una lucha entre dos Españas irreconciliables en su ensayo ‘Las dos Españas’. Esta idea, según Kamen, se atribuye a escritores como Unamuno. Ellos «prefirieron expresarse no a través de la evidencia histórica, sino mediante la retórica y la imaginación».

Fotografía: El historiador inglés Henry Kamen en una imagen de 2022 en Madrid / EFE – LUIS TORRES/ell.
En su ensayo, publicado por Espasa, Kamen propone empezar a entender la historia como «una coexistencia de muchas Españas diversas. Estas han debatido, convivido, chocado, resistido y evolucionado juntas».
Sin embargo, el autor lamenta en una entrevista que le concedió a la Agencia EFE. Desafortunadamente, muchos escritores como Unamuno u Ortega y Gasset, con su visión retórica «distorsionaron deliberadamente nuestra visión del pasado. Esto es de la misma manera que los políticos han intentado recientemente distorsionar nuestra comprensión del pasado reciente. Han creado una ‘memoria histórica’ politizada, que en realidad no es histórica ni se basa en la memoria».
EL FALSO MITO DE LAS «DOS ESPAÑAS»
El concepto de «dos Españas» no era realmente un mito, advierte Kamen. Era «simplemente una idea inventada por dos o tres escritores castellanos a finales del siglo XIX. Estos escritores reaccionaban contra los fracasos de España, tanto a nivel internacional como nacional. Estaban particularmente indignados por el desastroso resultado de la guerra contra Estados Unidos en 1898».
En su planteamiento, aquellos escritores, añade, «sugerían que una vez existió una España auténtica y próspera. Cuyas cualidades y éxitos se veían constantemente erosionados por una España falsa. Alguien tenía que ser culpado por los fracasos». Así que culparon a esta otra España, pero nunca lograron definir con exactitud cuáles eran las características de las dos Españas».
LA «NACIÓN ETERNA» FRENTE A SUS ENEMIGOS EXTERNOS E INTERNOS
Quienes propusieron la idea de las dos Españas, continúa el historiador, tenían una visión diferente. «Desafiando toda la evidencia histórica, prefirieron insistir en la existencia de una nación eterna, poderosa y perfecta. Esta nación estaba bajo la constante amenaza de enemigos tanto externos como internos».
Según Kamen, «la unidad nacional es una invención moderna. Muchas veces impuesta desde el poder mediante mecanismos de exclusión como la Inquisición, el imperialismo, el nacionalcatolicismo o el centralismo borbónico». La pluralidad (lingüística, regional, cultural, política) fue siempre percibida por las élites como un problema. Sin embargo, en realidad es «la verdadera condición histórica del país».
En su ensayo, Kamen propone que «la fractura nacional no es una anomalía moderna, ni un fenómeno del siglo XX. Es algo habitual en otras naciones europeas de la época preindustrial».

Fotografía: El escritor y rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, trabaja en su despacho de la casa rectoral en los años 30 / EFE – ct
EL «QUE INVENTEN ELLOS» DE UNAMUNO
Según el historiador, los defensores de la idea de las dos Españas siempre se negaron a reconocer las influencias europeas dominantes en cada época. Un ejemplo de esto es el famoso «que inventen ellos» de Unamuno.
«Los defensores de las dos Españas argumentaban que lo que España tenía era mejor y que no necesitaba a otras naciones. El resultado fue que España no participó en el desarrollo del pensamiento y la ciencia europeos. La situación ha cambiado muy poco hoy en día».
Preguntado por el posible blindaje constitucional del carácter plurinacional de España, Kamen responde con claridad: «Nunca debería ser posible un ‘blindaje’ de la Constitución. Las constituciones son simplemente documentos temporales que reflejan ideas en un momento determinado. Cuando ese momento cambia, la constitución también debería cambiar, algo que ocurre en todos los países».
Con la experiencia de muchos años viviendo en España, Kamen no se muestra preocupado por el ascenso de una extrema derecha. Esta tiene una visión nostálgica por Franco que niega que el franquismo fuera una dictadura. «En mi opinión, en realidad, no hay razón para preocuparse por la existencia de un movimiento político, ya sea de izquierda o de derecha, si este no está perjudicando los intereses de la ciudadanía ni la democracia».
FUENTE – AGRADECIMIENTO
Agencia EFE
Nota Original – Jose Oliva

Equipo Escritores Rebeldes
