Serendipia Dominical – La Escuela Pública Languidece * Primera Parte

SERENDIPIA DOMINICAL – Columna de la escritora española Mónica Miquel Nieto – Encuéntrala cada domingo en el portal web (escritoresrebeldes.com) y en las redes sociales de Escritores Rebeldes

SERENDIPIA DOMINICAL
LA ESCUELA PÚBLICA LANGUIDECE * PRIMERA PARTE.
Por: Mónica Miquel Nieto (Barcelona – España)
Correo electrónico: mmiquelnieto@gmail.com

Estimados lectores, me gustaría dedicar esta Serendipia Dominical a un tema que nos afecta a todos. Estoy hablando de la educación pública, de la cual depende el presente y el futuro de cualquier nación. 

He decidido dividir esta columna de opinión en dos partes, debido a su extensión. Si os interesa el tema, os invito a seguir leyéndola el próximo domingo.

En los últimos tiempos, en mi país, España, y más aún si cabe, en mi comunidad autónoma, Cataluña, la educación pública no ha dejado de languidecer. Los motivos son diversos: falta de inversión por parte de los gobiernos, aumento de ratios, nuevas metodologías pedagógicas pero sin base científica probada, desvalorización del esfuerzo del alumnado (todos los alumnos aprueban hagan lo que hagan y tengan el nivel que tengan), pérdida de autoridad de los docentes, desinterés y falta de respeto por parte de algunas familias, ley de inclusión de alumnado con necesidades educativas especiales sin los correspondientes recursos necesarios, aumento de la diversidad del alumnado en las aulas con un gran incremento de alumnos con problemas de aprendizaje, desconocimiento de la lengua, dificultades de relación con los iguales o problemas mentales o de comportamiento.

En Cataluña, por ejemplo, hace tiempo que se gesta una campaña en contra de los docentes. No estamos apoyados ni por muchos equipos directivos, ni por la administración, ni por los medios de comunicación, ni por una parte de las familias de los alumnos. Desde la inspección se suele apoyar por norma a las familias y no a los maestros o profesores. Estamos y nos sentimos solos y desbordados. Se nos pide algo imposible y se nos culpa del fracaso escolar y del empeoramiento del nivel de aprendizaje.

Los alumnos de hoy en día no pueden compararse, ni por asomo, con los de hace veinte años. Ahora es muy difícil que mantengan la capacidad de atención en clase. Son niños conectados en exceso a las nuevas tecnologías y sin momentos de descanso. Por falta de conciliación familiar, los niños deben realizar innumerables actividades extraescolares y apenas les queda tiempo para jugar, para estar en contacto con la naturaleza, para pasar tiempo de calidad con sus familias. Suelen estar sobreprotegidos por sus familias y carecen de límites claros.

Se delega toda la responsabilidad de su educación a las escuelas. Cada vez se nos pide más: educación para la igualdad de género, educación general en valores, educación vial, sanitaria, emocional… Hoy los maestros y profesores han dejado de poder enseñar y han pasado a ser custodios de los niños mientras sus familias trabajan. Somos psicólogos, animadores, asistentes sociales, sanitarios e incluso, sobre todo en la secundaria, prácticamente policías. No es nuestra labor. No podemos centralizar todos los déficits y problemas sociales en los centros docentes y esperar que ellos solos los resuelvan.

Se nos pide que realicemos excursiones y colonias fuera de nuestra jornada laboral, de forma no remunerada, pero con toda la responsabilidad que eso conlleva. Nadie lo agradece y, si no lo hacemos, es que somos malos maestros o carecemos de vocación. La vocación no hace magia ni suple nuestros derechos laborales.

Los medios de comunicación, en su mayoría, hacen campaña en nuestra contra y mienten. Se dice que disminuyen las ratios cuando, en realidad, se mantiene la matrícula viva y se cierran escuelas, repartiendo a sus alumnos entre las escuelas públicas de la zona. Un maestro o profesor recibe alumnos de forma constante desde diferentes partes del mundo en cualquier momento del curso y se debe adaptar a sus diferentes características.

Los gobiernos por su parte, utilizan el juego sucio y las campañas de difamación contra las reivindicaciones docentes. En mi comunidad, la consejería de educación ha llegado a enviar una carta a las familias donde se mentía de forma descarada y se intentaba dar por bueno un acuerdo irrisorio que firmaron con los dos sindicatos minoritarios del sector educativo.

Otro factor a tener en cuenta es el aumento de alumnos con dificultades. Hace no tanto, unos diez años, tenías como mucho tres alumnos de 25, con necesidades educativas especiales. Actualmente, mantenemos el mismo número, tres, pero de los que no las tienen, de un grupo de unos 28 alumnos. El resto, tienen unas necesidades a las que nos es imposible hacer frente. Se han incorporado alumnos que no dominan la lengua de la comunidad, alumnos de inclusión con problemas graves (mentales, sanitarios, de comportamiento, sociales) y no se nos han concedido los recursos necesarios para hacer frente a toda esta diversidad. Es más, no estamos preparados para poder atenderles. Los docentes no podemos suplir las funciones que deben llevar a cabo otros profesionales.

Se nos ha vendido la inclusión como una oportunidad para los alumnos, cuando, en realidad, lo que han hecho es cerrar escuelas de educación especial que les salían demasiado caras. La idea de la inclusión en sí, no es mala, pero sí resulta inasumible cuando lo que se hace es llevarla a cabo sin dotar a los centros educativos del personal y los recursos necesarios. En Cataluña, la secundaria pide un cambio total de la ley de inclusión. En Primaria, se piden al menos los recursos suficientes para poder llevarla a cabo.

Se nos critica por tener muchas vacaciones, pero no se ve las horas que dedicamos a preparar las clases ni los cursos de formación que hacemos, muchas veces pagados de nuestro bolsillo. A los futbolistas, en cambio, no se les critica de forma tan atroz. Nadie piensa que cobren solo por los partidos que juegan. Todo el mundo ve, en su caso, que deben entrenar mucho y tener buena forma física, para poder desarrollar su trabajo de forma adecuada. Pero claro, se valora más a un futbolista que a un profesor o a un médico. Eso no dice nada bueno de la sociedad en la que vivimos, ni de quién nos gobierna, sea del partido político que sea.

Por otro lado, el personal docente en Cataluña ha perdido un 25% de su poder adquisitivo y ningún gobierno ha hecho nada por solucionarlo. En otras comunidades, como por ejemplo en el País Vasco, los maestros cobran, de media, unos 600 € más al mes, por el mismo trabajo. Los docentes catalanes son de los peor pagados de España. El problema económico se agrava al ser Cataluña una de las comunidades autónomas más caras y con más problemas de acceso a la vivienda. Además, se trata de una comunidad en la que la diversidad del alumnado es mayor y se multiplican las dificultades a las que debemos hacer frente.

En otras comunidades, los docentes han sido nombrados figuras de autoridad. Aquí, no, y es uno de los lugares donde más falta haría. Las agresiones verbales e incluso físicas no hacen más que aumentar y se consienten. Se supone que lo tenemos que aguantar todo y callar. Se suele valorar más la palabra de una familia o de un alumno que la de un docente. ¡Así nos va!

En mi comunidad se está intentando introducir policías de paisano en centros de secundaria de alta complejidad, en lugar de disminuir ratios y aumentar la plantilla docente, o dotar a los centros de la figura de un psicopedagogo, por ejemplo. Incluso se han enviado “mossos d’esquadra” (policías autonómicos de Cataluña) infiltrados en asambleas docentes que estaban preparando las próximas huelgas del sector. Está visto que apuestan más por la represión que por la educación. Ha quedado muy claro desde el momento en que han aprobado sin dificultad un aumento de unos  4.000 euros brutos anuales para los policías autonómicos frente a los 3.000 euros, a pagar en 4 años ofrecidos a los docentes. Vergonzoso, un auténtico insulto a nuestra profesión y más teniendo en cuenta que se nos ha congelado el sueldo en múltiples ocasiones, que se nos deben sexenios y que jamás hemos cobrado una paga extra íntegra.

Relacionado con el tema de nuestra remuneración, solo cobramos una de las funciones que cumplimos. Por ejemplo, si eres tutora y coordinadora de Ciclo, tan solo cobras por una de tus dos funciones. La otra, la llevas a cabo por amor al arte.

Otro factor a tener en cuenta es la disminución de la exigencia al alumnado. Todos aprueban, todos pasan de curso. Ha desaparecido milagrosamente el fracaso escolar y no es casual. La educación no debería depender de los diferentes intereses políticos, no debería valorarse por su éxito. Quizás así no se nos impondrían currículos y metodologías, gestados por supuestos pedagogos que no han visto nunca un niño ni en pintura. No se ha escuchado a los docentes y se han hecho cambios constantes sin contar con nosotros, que somos los que vivimos el día a día en las aulas. Pedimos recursos y nos dan a cambio pruebas diagnósticas, más evaluaciones, más papeleo y más burocracia. Incluso pretenden implantar una nueva aplicación digital para gestionarlo todo. En lugar de disminuir burocracia, pretenden que debamos también utilizar una nueva aplicación, que se supone que debe resolver todos nuestros problemas. Ya veo en el horizonte una nueva formación que no servirá para nada, como muchas de las que nos obligan a realizar, incluso fuera de nuestra jornada laboral.

Debería también comentar lo que se hizo hace ya muchos años. Se acortó la Primaria, eliminaron séptimo y octavo y enviaron a estos alumnos a los institutos, como alumnos de primero y segundo de ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria). El hecho de hacer que niños tan pequeños empiecen el instituto antes de tiempo no ha hecho más que acortar la infancia y empeorar los resultados académicos. A mí me parecía mucho mejor antes, cuando tenías a los chicos de hasta 14 años en el colegio, más tutorizados y protegidos. Esto se hizo en paralelo con la menor exigencia y la práctica obligatoriedad de aprobar a todos los alumnos. No se le llamó así, claro está. Ahora los docentes estamos obligados a realizar un Plan Individualizado ajustando los objetivos a evaluar a las capacidades de cada alumno, para así ayudarle a progresar sin generarle frustración. También se debe corregir en verde y no en rojo y no poner notas exclusivamente numéricas.

Hay tantas cosas que se están haciendo mal. Por poner un ejemplo, en mi comunidad, incluso, se ha dado voz e influencia en la educación a fundaciones privadas e incluso a entidades bancarias. Se quiere convertir la educación en un negocio, en el que alguien que quiera que sus hijos aprendan, no tenga otra opción que no sea la de pagar una escuela concertada o privada. Así pues, interesa que la escuela pública se degrade cada vez más, para asegurar que el negocio resulte rentable. El negocio no solo lo encuentran en los carísimos másteres universitarios sino también en la formación del personal docente por parte de diversas empresas o fundaciones financiadas por el poder. También han surgido innumerables plataformas educativas online para los alumnos. Sin contar con las actividades extraescolares, las escuelas de verano y muchos otros que, todo y cumpliendo una importante función, no deberían convertirse en un negocio, sino que deberían ser un derecho y un bien público.

Además, se ha apostado de forma desmedida por el uso de la tecnología en las aulas, cuando está científicamente demostrado que los resultados distan mucho de ser beneficiosos para los alumnos. Quizás aquí también se esconda parte del negocio en el que han querido convertir un derecho como es el de la educación pública de calidad.

Dentro del estado del bienestar que se nos ha vendido y que se supone que pagamos con nuestros impuestos, la educación y la sanidad públicas y gratuitas deben ser esenciales. Pero, desgraciadamente, no lo son. Se está apostando por la privatización de servicios y hace un tiempo que la educación ha sido vista como una fuente de negocio que puede resultar muy beneficiosa para algunos. Es desde entonces que el empeoramiento de las condiciones de la escuela pública se ha acelerado de forma indignante. No se invierte lo suficiente y los gobiernos suelen ignorar nuestras reivindicaciones. Eso hace que la calidad de vida de la población empeore y que el futuro no sea demasiado halagüeño.

Opino que los gobiernos no piensan en el futuro y están dejando que un sistema público que, con sus más y sus menos, funcionaba, esté degenerando de forma alarmante. Deberían gobernar para el pueblo que les ha votado y no para ellos mismos. Como ejemplo, en Cataluña, la consejera de educación es la que más cobra del país. En cambio, se nos dice que nuestras exigencias son desmesuradas e inasumibles. No sólo reivindicamos por la mejora de nuestras condiciones laborales y económicas, que también, sino para poder hacer nuestro trabajo en unas condiciones dignas y poder llegar a todos nuestros alumnos. Se ignora a la infancia, se la ningunea, se convierten las escuelas públicas en simples parkings en los que aparcar a los niños mientras sus familias trabajan. Eso es lo que han hecho hasta ahora, no sé si de forma intencionada o no. Quizás sea parte de un plan generalizado para crear una sociedad ignorante y más fácilmente manipulable. No quiero pensar mal, pero es mucha casualidad que todo esto esté sucediendo en muchos lugares al mismo tiempo. Y no, no podremos sustituir nuestra inteligencia por una inteligencia artificial y la misión de la escuela debe ser educar y ayudar a crear personas con criterio y capacidad crítica. Los niños tienen derecho a una educación digna. No son números, son personas con unos derechos y unas necesidades que deben ser atendidas.

Nos vemos el próximo domingo, amigos. Si os interesa el tema, podréis leer la segunda parte de esta sentida columna de opinión.

Hasta entonces, sed felices

MÓNICA MIQUEL NIETO (BARCELONA – ESPAÑA)
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