Fotografía: El grito de Serankwa, dirigida por Yull Nuñez, lleva la lengua Iku y la cosmovisión arhuaca al centro del cine colombiano. Rodada en la Sierra Nevada de Santa Marta y hablada mayoritariamente en Iku, la película propone una mirada sobre la memoria ancestral, la defensa del territorio y la relación espiritual con la Madre Tierra / Colprensa – Aldair Zabala
La producción, dirigida por Yull Nuñez, acaba de finalizar su rodaje en la Sierra Nevada de Santa Marta. Hablada en un 98 % en lengua Iku, la película busca llevar a la pantalla la cosmovisión arhuaca y un mensaje sobre la protección de la Madre Tierra.
Colombia, septiembre de 2026. La Sierra Nevada de Santa Marta, territorio ancestral de los pueblos Iku (Arhuaco), Kankuamo, Kogui y Wiwa, se convierte en escenario de El grito de Serankwa, una producción que marca un acontecimiento particular para el cine colombiano: se presenta como el primer largometraje de ficción hablado en lengua Iku.
Dirigida por el cineasta vallenato Yull Nuñez y producida por Cinequipos, bajo el liderazgo de Daylín Vega, la película acaba de concluir su rodaje en diferentes escenarios de los departamentos de Cesar y Magdalena. Según la información divulgada sobre el proyecto, aproximadamente el 98 % de la película está hablada en Iku, y su elenco principal y parte del equipo técnico están integrados por miembros de esta comunidad indígena.
CINE DESDE EL CORAZÓN DE LA SIERRA NEVADA
El título remite a Serankwa, figura creadora dentro de la cosmogonía de los pueblos de la Sierra Nevada. La producción ha sido concebida por sus realizadores no simplemente como una película, sino como una suerte de “pagamento cinematográfico”, desarrollado mediante el diálogo entre el equipo audiovisual, integrantes de la comunidad Iku y autoridades tradicionales.
El rodaje tuvo, además, una característica excepcional. Algunas escenas fueron realizadas en territorios ancestrales y lugares sagrados donde anteriormente no se había autorizado el ingreso de cámaras. Para hacerlo posible se llevaron a cabo consultas espirituales con mamus y líderes tradicionales de los pueblos de la Sierra Nevada.
La presencia de la lengua Iku adquiere así una importancia que va más allá de lo cinematográfico. El idioma no funciona únicamente como recurso narrativo: es parte fundamental de la identidad cultural desde la cual se desarrolla la historia y de la relación que sus personajes mantienen con el territorio.
AMISTAD, TERRITORIO Y MADRE TIERRA
La trama gira alrededor de Aníbal y Marcelo, dos amigos Iku que buscan convertirse en líderes espirituales o mamus. Sus caminos, sin embargo, terminan separándose: Aníbal se marcha a la ciudad, mientras Marcelo permanece vinculado al territorio. El regreso de Aníbal, relacionado con un proyecto de extracción minera, enfrenta a los personajes y pone en tensión la amistad, la tradición y la defensa de la Sierra Nevada.
A partir de esa historia, El grito de Serankwa aborda asuntos como la amistad, la imperfección humana, el bien y el mal, pero especialmente la relación entre los seres humanos y la naturaleza. La conservación del territorio y la necesidad de replantear nuestra relación con la Madre Tierra constituyen el eje ambiental y espiritual de la propuesta.
El proyecto nació también de la relación que durante años ha mantenido Yull Nuñez con las comunidades y el territorio de la Sierra Nevada. El director ha explicado que su intención es contribuir, desde el cine, a transmitir un mensaje sobre la preservación de la cultura y del territorio ancestral.
UN PROYECTO RESPALDADO POR EL CINE COLOMBIANO
La película obtuvo en 2024 un estímulo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) en la modalidad de realización de largometrajes de poblaciones étnicas. El proyecto también ha transitado por diferentes espacios de desarrollo e industria cinematográfica nacionales e internacionales.
Ahora, tras finalizar el rodaje, la producción entra en una nueva etapa. Una vez concluida la posproducción, está previsto que Cineplex distribuya la película en Colombia y Latinoamérica. Hasta el momento, las fuentes consultadas no informan una fecha definitiva de estreno comercial.
El grito de Serankwa propone así que una lengua originaria y una cosmovisión profundamente vinculada con la Sierra Nevada ocupen el centro del relato cinematográfico. En una industria donde las lenguas indígenas todavía tienen una presencia limitada, la película convierte el Iku, el territorio y la memoria ancestral en protagonistas de una historia que busca dialogar con públicos más allá de Colombia.

Equipo Escritores Rebeldes
