Estaba yo allí sentada mirando aquel inmenso lago profundo, con esa quietud que absorbe todo y sin darme cuenta se traga mi existencia, hasta llevarme al fondo y sin posible retorno a la superficie, seguía observando y de repente me sentí totalmente dentro de el, y sin oponer resistencia, me fui hundiendo.
Al principio veía lugares nítidos, donde penetraban los rayos del sol, pero empecé a sumergirme tanto que ya no vi nada y quedé en total oscuridad, sentí miedo y ganas de salir, pero algo más fuerte me obligó a permanecer allí, donde frente a mí, vi pasar todos los peores momentos de mi existencia, los sentí, y de repente una voz extraña me dijo: “Suelta eso que no te deja ser, vive realmente como quieres, desata ese mal que te carcome y que a mí, tu alma, no me deja ser libre ni feliz”, de inmediato le pregunté a mi alma: “entonces, ¿qué debo hacer para salir de aquí en donde me sumerjo más y más?, no entiendo”, a lo que mi alma contestó: “tengo aposentos misteriosos que el hombre por no conocer, no comprende, y al no hacerlo, se desvía y entra al lugar equivocado y frío, porque yo traigo un historial de vivencias pasadas, que debes desatar para llegar de nuevo a la luz, la anhelada superficie, que es lo mejor para ti y para otros, corrige cada error desde el amor, no te horrorices ni critiques, para que puedas salir de los aposentos oscuros que poseo y que te ahogan a ti misma sin dejarte ser, despierta querida niña, no te asustes tanto por vivir, palpa el bien con tus sentidos, y lo malo no llegará a ti para sorprenderte y llevarte por caminos equívocos y sin salida, sé real, sé tú, y aprende a conocerme para que te quedes en mis mejores aposentos sin tener que ir a los oscuros de los que tal vez no saldrás ilesa, date cuenta en este preciso instante que este lago en el que estás sumergida, soy yo, y si te encuentras aquí, es porque debes cambiar esa maldad interna por la luz, hallarás un nuevo amanecer, y así serás feliz y tranquila, y a mí me permitirás terminar el trabajo que debo hacer por ti, por favor no estorbes al destino”.
En aquel momento suspiré profundamente y volví de aquella extraña experiencia, me di cuenta además que no había ningún lago, que yo estaba simplemente sentada en una silla en mi habitación, y que acababa de tener una visión de mí frente a mi alma, sonreí, me levanté renovada y me di cuenta de que si me observo detenidamente puedo sentir mi latir interior y sanar todo mi pasado, para que el presente sea excelente y tenga un futuro pleno, descubriendo así, los verdaderos aposentos del alma.
AUTORA: CAROLINA ÁLVAREZ GUZMÁN (COLOMBIA)
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Carolina Álvarez Guzmán (1958) – Escritora colombiana, nacida en Medellín (Antioquia). Participo en la convocatoria «Échame un cuento» del Periódico Q’hubo en el año 2022.