SERENDIPIA DOMINICAL – Columna de la escritora española Mónica Miquel Nieto – Encuéntrala cada domingo en el portal web (escritoresrebeldes.com) y en las redes sociales de Escritores Rebeldes.
SERENDIPIA DOMINICAL
LA MUERTE, ¿UN TEMA TABÚ O UN MOTIVO DE REFLEXIÓN?
Por: Mónica Miquel Nieto (Barcelona – España)
Correo electrónico: mmiquelnieto@gmail.com
Estimados lectores, para empezar debo decir que con este Serendipia dominical no pretendo deprimiros, en absoluto. Tan solo deseo reflexionar con todos vosotros sobre este tema ineludible del que se suele hablar poco, como si se tratara de un tema tabú que no conviene nombrar.

Mi opinión sobre la muerte es diferente. Considero que se debe reflexionar sobre ella, sin obsesionarse ni asustarse, pero sí teniendo claro que nadie puede esquivarla, que a todos nos va a llegar, tarde o temprano, y que, ante la parca, todos somos iguales.
Antes de empezar a abordar el tema del fin de la vida, me gustaría comentar algunos temas que no suelen tratarse, los considerados tabúes. Los tabúes comunes suelen estar relacionados con el sexo y la sexualidad, la reproducción, la alimentación (principalmente el canibalismo y leyes dietéticas como el vegetarianismo, el kashrut y el halal), la matanza y la caza, la religión (treif y haram) o la misma muerte.
La muerte nos iguala, a ricos y a pobres, a personas del norte o del sur, del este o del oeste. No importa tu origen, ni tu estatus económico o social, ni tus estudios o capacidades, ni tu belleza o don de gentes, pues frente a la muerte, todos estamos en igualdad de condiciones.
En este sentido, algunos de vosotros pensaréis que, dependiendo de tu lugar de nacimiento y las condiciones en las que vivas, la muerte nos visitará en diferente momento. Es importante, por ejemplo, el acceso a una sanidad pública digna que no dependa de nuestros recursos económicos. Eso, amigos, no os lo voy a negar.
También afecta al momento de nuestra despedida el hecho de vivir en países en guerra o muy pobres. Tampoco lo niego.
Aun así, sea en el momento que sea, llegará el día en que debamos abandonar este mundo. Ya lo dice la frase bíblica y litúrgica del Génesis 3:19: “…porque polvo eres, y al polvo volverás”.
Mi filosofía va más en la línea de André Malraux (1901-1976), escritor francés y aventurero que llegó a ser una destacada figura política. “La muerte solo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.” Recordemos lo que dijo el genio de Shakespeare sobre la muerte: “Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, sé feliz y siempre sonríe”.
Tengo muy claro que, viviendo en la época actual, tal y como van las cosas, es importante reflexionar sobre el valor de la vida. Parece que demasiada gente lo olvida y lo supedita a otros intereses, tanto económicos como políticos.
Desde mi punto de vista, debemos priorizar la vida humana y del resto de los seres vivos del planeta, además de cuidar y proteger nuestro entorno, nuestro hogar.
Parece mentira que estas ideas tan lógicas no sean tomadas en cuenta y que la deriva de nuestras sociedades nos aboque a una crisis humanitaria y climática sin precedentes. Parece imperar la ley del más fuerte, del que mayor poder bélico posee, del que más levanta la voz para amenazar al resto del mundo. ¿Es que no hemos aprendido nada de nuestros errores? Más historia, más lectura, más amor…Dediquemos menos tiempo, nuestro más preciado tesoro, al ocio insustancial. Centrémonos en lo importante y esencial, no solo a nivel personal, sino a nivel general, como especie humana. Un mundo mejor es posible.
La inacción no es una opción. Debemos, en la medida de nuestras posibilidades, obviamente, alzar nuestras voces en contra de la pérdida de valores y emprender acciones pacíficas y útiles para intentar frenar la debacle de nuestro mundo.
Pero, no quiero desviarme del tema central de esta columna de opinión dominical. Volvamos a la muerte. Nuestro cuerpo es la estructura física y material de un ser vivo (humano, animal o vegetal), formado por un conjunto organizado de células, tejidos y órganos que trabajan juntos para mantener la vida. Pero, como toda estructura, el tiempo y el uso la deterioran. Así que, llegado el día, que los que creáis en el destino, ya tenemos fijado de antemano, todo cuerpo falla.
Los humanos hemos intentado superar el deterioro y la enfermedad mediante la medicina y otras disciplinas que nos ayudan a alargar nuestro tiempo vital y a mantener nuestro templo material en el mejor estado posible. Mas, como bien sabéis, la medicina llega donde llega y no puede solucionarlo todo.
Por otro lado, mantener cuerpo y mente saludables, depende de nuestro estilo de vida. Por ejemplo, tener una dieta equilibrada, hacer ejercicio de forma regular, buenos hábitos de sueño y una buena gestión del estrés, pueden ser de gran utilidad.
Más allá de todas estas reflexiones, me gustaría hacer énfasis en que no debemos temer a la muerte, pues es algo inevitable, sino intentar tener una buena vida, no solo nosotros, sino también intentar hacer felices a los demás. Puede parecer algo muy manido, pero considero que es ahí donde reside el objetivo por el cual vinimos al mundo y es el único punto de vista que nos puede salvar de una vida infeliz o incluso de la extinción como especie. Y no, no soy exagerada. Tan solo miren un informativo o lean un periódico o hablen con sus familiares y vecinos. Estamos perdiendo el norte. El egoísmo nos invade y la sobre estimulación constante que recibimos nos impide pensar y sentir con claridad. La pérdida de valores positivos es palpable y demostrable, a diario, cada día, todos los días.
Creo que tememos, en realidad, a lo desconocido, además de a dejar atrás a nuestros seres queridos. El ser humano se siente más seguro ante las certezas. No nos gusta no saber lo que va a venir, independientemente de nuestras ideas religiosas o laicas.
Los que leéis esta columna sabéis que me considero una persona optimista y positiva y siempre intento mantener viva la esperanza. Sé que entre todos podemos cambiar este oscuro destino que estamos gestando. La luz aún no se ha apagado. Volverá a amanecer mañana y cada día nos ofrece una nueva oportunidad.
Seguidamente, como suelo hacer en todas mis columnas de opinión, os invito a leer y reflexionar a partir de unas frases célebres relacionadas con la muerte:
1.“Diferentes en la vida, los hombres son iguales en la muerte.” (Lao-Tsé)
2. “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos”. (Antonio Machado).
3. “La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.” (Séneca)
4. “Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida.” (Mario Benedetti)
5. “Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada produce una dulce muerte.” (Leonardo da Vinci)
6. “Si quieres soportar la vida, prepárate para la muerte.” (Sigmund Freud)
7. “No tengo miedo a la muerte, pero no tengo prisa por morir. Tengo mucho que hacer primero.” (Stephen Hawking)
8. “No le tengo miedo a la muerte, a lo que sí le tengo miedo es al trance, el ir hacía allá. Confieso que tengo curiosidad por saber de qué se trata.” (Atahualpa Yupanqui)
9. “La muerte es dulce; pero su antesala, cruel.” (Camilo José Cela)
10. “No me preocupa la muerte, me disolveré en la nada.” (José de Saramago)
Y ahora, amigos, antes de despedirme por hoy, algunas reflexiones escritas por mujeres sobre el tema:
-«Por eso la muerte es tan magnífica, porque no existe. Porque solo muere aquel que no vivió». (Frida Kahlo).
-«La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo». (Elisabeth Kübler-Ross).
-«La gente que vive profundamente no tiene miedo de la muerte». (Anaïs Nin)
-«No es que morir nos duela, sino que vivir nos lastima más». (Emily Dickinson).
Nos vemos el próximo domingo, amigos. Sed felices.
MÓNICA MIQUEL NIETO (BARCELONA – ESPAÑA)
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Mi nombre es Mónica Miquel Nieto, mujer de 55 años, residente en Barcelona, escritora y poetisa.
Toda mi vida he sido una lectora empedernida, de todo tipo de libros, pero sobre todo de novela histórica, novela fantástica y poesía.
De pequeña gané algunos certámenes literarios y ahí quedó todo. No he dejado de escribir nunca, pero no fue hasta el confinamiento causado por la pandemia de Covid-19, cuando decidí intentar publicar mis
Obras.
Escribí a algunas editoriales hasta que, finalmente, la Editorial Alvi Books confió en mis posibilidades y se arriesgó a publicar 5 de mis obras. Al ser una persona absolutamente desconocida, es algo que les
agradeceré siempre.
Por el momento, han sido publicadas seis antologías, tanto de poesía como de relatos, donde podéis encontrar algunas de mis obras, junto con las de otros maravillosos autores.
Participo en algunos grupos literarios de Facebook y he publicado en algunas revistas (Escritores Rebeldes, Las Alas del Cóndor, CLIVAR, Netrazol Literary Magazine, Pansélinos, Azahar, Escritores…).
También se han escuchado mis poemas y fragmentos de mis obras en programas radiofónicos, como por ejemplo en La hora de la verdad de TuradioValencia.com, La Enamorada Radio o Radio Alfa Omega de Mexico.
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Mi intención es darme a conocer y conseguir lectores para mis obras publicadas.
No dejaré de escribir, porque para mí el hecho de hacerlo, es tanto una necesidad como un placer.
Para más información, podéis dirigiros a mi blog literario ¡Que la literatura nos salve!
