Caminar por la ciudad, es un placer retador, no apto para sedentarios. Como lo expresa la teoría de la relatividad “la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador”. Y esa sentencia no se aleja de la realidad de este escribidor, quien disfruta deambulando entre libros, personas y colores. Las ampollas llenitas y ardientes de los pies, no tienen cabida en los motivos de arrepentimiento de un loco con ganas de llevar la contraria.
Al caminar, las ideas fluyen, piden ser escritas, por malas, por buenas, por majaderas y “antojadizas,” porque leer y escribir son actividades que edifican el alma.
Durante este trasegar, entre “huecos,” escribiré y publicaré estas encendidas reflexiones esperando que los miembros de la comunidad Escritores Rebeldes, las lean y retroalimenten. Cuéntenme si les gusta el resultado de este ejercicio de creación, y ¿por qué no? ¡Replíquenlo!
HAY ALGO EN EL MUNDO
(Prosa poética parafraseando a Fito Páez)
“Hay algo en el mundo que no puedo explicar
Y que me hace temblar las piernas.
Hay algo en el mundo,
Son tus ojos el mar
donde se ahogan mis penas…”
Hay algo en el mundo- Rey Sol- Fito Páez.

Fotografía: Tercera di – visión, por Javier Barrera Lugo (12/05/2026)
Todo entró en un estado de caos digno de los instantes previos a la creación del universo. Haces de luz haciendo piruetas suicidas frente a la cara de los dioses, que maravillados con la majestuosidad de la naturaleza jugando con el fuego y el peso iniciales, se permitieron la excentricidad de inventarse a la humanidad con sus enredos mentales, dramas llenos de agobio y una levedad que les permitió parir dirigentes cuya única misión, pasada, presente y futura, será intentar destruir su propia esencia.
Los profetas cayeron como moscas. En sus cavernas clavadas en los valles al oriente del cosmos describieron caras, fechas, augurios que, de cumplirse, cambiarían el rumbo de la especie y nos llevarían a un apocalipsis si los hombres creyentes, aunque principalmente los no creyentes, fueran incapaces de modificar su comportamiento pendenciero.
Todo para embellecer sus delitos, su chantaje emocional: “¡Pórtate bien, pedazo de bestia!” … La frase se pronuncia durante eras, lobos con dientes de acero la recitan cuando creen controlarlo todo, salvo la propensión a la ingratitud de la raza humana. Por eso los hombres crean y abandonan dioses a su suerte.
Yin y Yan, conceptos básicos del universo, se funden como dos placas metastásicas entrenadas para navegar entre penumbras y le otorgaron al pecado las virtudes de la inmortalidad y al sarcasmo lo revisten con la seriedad del veredicto que se cumple. Así desde el segundo uno de la creación y vigente aún, porque los hombres somos felices colocándole barrotes a nuestras celdas de castigo.
Deuda y culpa son los mayores antagonistas de una historia que persiste en repetirse. Pero también el amor que les tengo a ustedes y sus ojos es inmortal, lo único que en realidad me pasó. Solo lo bueno con ustedes, mi espíritu y mi corazón.
Todo lo narrado es el resultado de una vida sin placer, aunque llena de motivos, de las obligaciones y estómagos vacíos. Desde hoy nada será igual entre las manos frías de los querubines; la piel se secará y una tenue brisa esparcirá por exactamente diez segundos mi esencia por las trincheras donde alguna vez soñé ser uno con el lodo parental.
AUTOR: JAVIER BARRERA LUGO (COLOMBIA)
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