El actor británico, inmortalizado como el Dr. Frank-N-Furter de The Rocky Horror Picture Show y como Pennywise en It, falleció el 25 de agosto en Los Ángeles. Su carrera abarcó más de cinco décadas y dejó algunos de los personajes más reconocibles de la cultura popular.
El mundo del cine y el teatro despide a Tim Curry, uno de los intérpretes más versátiles y singulares de su generación. El actor británico murió a los 80 años en su residencia de Los Ángeles, según confirmó su representante. La causa de su muerte no ha sido revelada públicamente.
Curry construyó una carrera marcada por personajes excéntricos, villanos memorables y una presencia escénica difícil de olvidar. Su nombre quedó ligado para siempre a Dr. Frank-N-Furter, el extravagante científico de The Rocky Horror Picture Show, película de culto estrenada en 1975 y convertida con el paso de los años en uno de los grandes fenómenos de la cultura cinematográfica.
FRANK-N-FURTER: EL PERSONAJE QUE CAMBIÓ SU CARRERA
Antes de llegar al cine, Curry ya había interpretado a Frank-N-Furter en las versiones teatrales de The Rocky Horror Show. Su interpretación ayudó a convertir al personaje en un símbolo de provocación, libertad y ruptura de las convenciones sociales.
La película dirigida por Jim Sharman se convirtió posteriormente en un fenómeno mundial. Cincuenta años después de su estreno, continúa proyectándose en salas y generando comunidades de seguidores que participan activamente en sus funciones.
UNA GALERÍA DE PERSONAJES INOLVIDABLES
La trayectoria de Curry estuvo lejos de limitarse a Rocky Horror. En el cine interpretó al Señor Hector, el particular conserje de Home Alone 2: Lost in New York; al Señor Darkness en Legend, y participó en producciones como Clue y Annie.
Pero para otra generación su rostro quedó asociado al terror. En 1990 interpretó a Pennywise, el aterrador payaso de la miniserie televisiva It, adaptación de la novela de Stephen King. Su interpretación convirtió al personaje en una de las representaciones más perturbadoras de la televisión de aquella época.
Su trabajo también se extendió a la animación y al doblaje, donde su característica voz le permitió participar en numerosas producciones. En 1991 recibió un Daytime Emmy por su trabajo de voz.
UN HOMBRE DE TEATRO
El teatro fue otro de los grandes territorios artísticos de Curry. A lo largo de su carrera recibió tres nominaciones a los premios Tony, por sus interpretaciones en Amadeus, My Favorite Year y Spamalot.
Su recorrido comenzó profesionalmente en el escenario londinense y posteriormente alcanzó Broadway y el West End. En Spamalot, musical inspirado en Monty Python and the Holy Grail, interpretó al Rey Arturo y volvió a demostrar su capacidad para combinar actuación, comedia y música.
UNA CARRERA DESPUÉS DEL ACCIDENTE CEREBROVASCULAR
En 2012, Curry sufrió un accidente cerebrovascular que afectó considerablemente su movilidad y lo llevó a utilizar una silla de ruedas. A pesar de las secuelas, no abandonó completamente la actuación y continuó trabajando principalmente en proyectos de voz y realizando apariciones ocasionales.
En 2025 publicó sus memorias, Vagabond, en las que reflexionó sobre su trayectoria, la fama y las dificultades que enfrentó durante su recuperación. Ese mismo periodo estuvo marcado por su regreso a eventos relacionados con el aniversario de The Rocky Horror Picture Show.
EL LEGADO DE UN ARTISTA IRREPETIBLE
Tim Curry perteneció a esa clase de intérpretes capaces de transformar completamente su apariencia, su voz y su personalidad para construir personajes que permanecen en la memoria colectiva.
Frank-N-Furter, Pennywise, Darkness y tantos otros personajes demostraron su extraordinaria capacidad para moverse entre el humor, el terror, la fantasía, el musical y el drama.
Su carrera también representa una conexión entre distintas generaciones: quienes lo descubrieron en los escenarios, quienes crecieron con The Rocky Horror Picture Show, quienes sintieron miedo frente a Pennywise y quienes reconocieron su voz en producciones animadas.
Tim Curry murió, pero sus personajes permanecen. En el cine, el teatro y la televisión queda la huella de un artista que hizo de lo extraño, lo excesivo y lo imprevisible una forma de arte.

Equipo Escritores Rebeldes
