La escritora colombiana Diana Paola Agámez Pájaro fue galardonada con el primer premio del XXVIII Certamen de Relato Corto Tierra de Monegros 2026, en España, por su obra Celia, Rosa, Rosaura, Brenda, Abigail, Diana, María del Mar y dos muchachas más, una narración que aborda la violencia contra las mujeres, las desapariciones y la importancia de preservar la memoria de las víctimas. El reconocimiento destaca la proyección internacional de la literatura colombiana / Fotografía – Comarca de Los Monegros
La escritora colombiana obtuvo el primer lugar del XXVIII Certamen de Relato Corto Tierra de Monegros con una obra que aborda la violencia feminicida, la memoria y la búsqueda de mujeres desaparecidas. El reconocimiento, dotado con 2.500 euros, se concedió en una edición que alcanzó un récord de participación: 975 relatos procedentes de 24 países.
Bogotá, Colombia, 10 de octubre de 2026. La literatura colombiana vuelve a recibir un reconocimiento internacional. La escritora, poeta y narradora Diana Paola Agámez Pájaro fue distinguida con el primer premio del XXVIII Certamen de Relato Corto Tierra de Monegros, celebrado en España, gracias a una narración que convierte la ausencia de las mujeres desaparecidas en una reflexión sobre la memoria, el dolor y la persistencia de quienes continúan buscándolas.
La obra ganadora, titulada Celia, Rosa, Rosaura, Brenda, Abigail, Diana, María del Mar y dos muchachas más, fue reconocida durante la ceremonia realizada el viernes 9 de octubre en Castelflorite, municipio de la provincia de Huesca, en Aragón.
El certamen reunió 975 relatos provenientes de 24 países, la cifra más alta registrada en sus 28 ediciones. Entre esa amplia participación, la propuesta de la autora colombiana obtuvo el máximo galardón, acompañado de una dotación económica de 2.500 euros.
UNA HISTORIA QUE DEVUELVE LOS NOMBRES A LAS AUSENTES
El relato premiado se construye alrededor de una realidad dolorosa: la violencia contra las mujeres y la búsqueda incansable emprendida por madres y familiares para conocer el destino de sus seres queridos.
A través de una narración coral, Agámez Pájaro aborda la desaparición, la memoria y la necesidad de preservar la identidad de las víctimas frente al olvido.
La obra encuentra uno de sus referentes en la situación de las mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez, México, un territorio cuya historia ha puesto de manifiesto la dimensión humana y social de la violencia feminicida.
Más allá de presentar una historia individual, el relato reúne diferentes voces para recordar que detrás de cada desaparición existe una vida, una familia y una historia que merece ser contada.
Durante la ceremonia, la escritora explicó que concibe su creación como una forma de denuncia y reivindicó la capacidad de la literatura para iluminar experiencias que frecuentemente permanecen fuera de la atención pública.
La autora también destacó la importancia de preservar los nombres y las historias de las mujeres desaparecidas, así como de reconocer la perseverancia de sus madres.
Su planteamiento sitúa la escritura en un territorio donde la sensibilidad literaria se encuentra con la responsabilidad de narrar aquello que una sociedad no debería olvidar.
LA LITERATURA COMO EJERCICIO DE MEMORIA Y DENUNCIA
Uno de los aspectos más significativos del reconocimiento es el tema que aborda la obra ganadora.
La desaparición de mujeres, la violencia de género y el sufrimiento de las familias han sido tratados desde diferentes disciplinas artísticas. La literatura, en particular, ofrece posibilidades para explorar las consecuencias emocionales de estas experiencias y construir relatos que permitan acercarse a realidades complejas.
En el caso de Celia, Rosa, Rosaura, Brenda, Abigail, Diana, María del Mar y dos muchachas más, la narración coral adquiere especial importancia porque desplaza la atención de una sola protagonista hacia una memoria compartida.
Los nombres incluidos en el título se convierten en un elemento central de su propuesta: recordar a quienes han desaparecido y reconocer la persistencia de quienes se niegan a aceptar el silencio como respuesta.
Desde una perspectiva literaria, este recurso permite reflexionar sobre la relación entre identidad, ausencia y memoria colectiva.
La distinción recibida por Agámez Pájaro también pone de relieve el lugar que ocupa la creación literaria en las conversaciones contemporáneas sobre los derechos de las mujeres y las consecuencias sociales de la violencia.
No se trata únicamente de contar una tragedia, sino de explorar cómo la palabra puede contribuir a mantener vivas las preguntas que permanecen abiertas.
UNA AUTORA COLOMBIANA CON TRAYECTORIA INTERNACIONAL
Diana Paola Agámez Pájaro es licenciada en Lingüística y Literatura por la Universidad de Cartagena y actualmente reside en Italia.
Su trayectoria comprende la poesía, la narrativa y la traducción literaria, con una producción que ha explorado temas relacionados con el cuerpo femenino, el cuidado, la vejez y las experiencias humanas atravesadas por la memoria.
En 2024 recibió el XXIV Premio Internacional de Poesía Vicente Núñez, en España, por su obra Mi madre encendió un volcán ella sola.
Anteriormente, en 2022, obtuvo el XVII Premio Literario Nacional Lingua Madre, en Italia, gracias al relato Il mio corpo, un posto felice.
A estos reconocimientos se suma su trabajo como traductora. Entre sus proyectos figura la traducción al español de Lo que estábamos buscando, del escritor italiano Alessandro Baricco, publicada por la editorial Anagrama.
Su recorrido evidencia una actividad literaria desarrollada entre diferentes lenguas y contextos culturales, en la que la escritura se convierte en un espacio de encuentro entre experiencias individuales y preocupaciones colectivas.
El nuevo reconocimiento en España amplía esa trayectoria y vuelve a situar su nombre dentro del panorama internacional de la narrativa breve.
UN CERTAMEN QUE REUNIÓ CASI MIL RELATOS DE 24 PAÍSES
El Premio Tierra de Monegros es convocado anualmente por la Comarca de Los Monegros, en Aragón, y constituye un espacio de promoción de la narrativa breve.
La edición de 2026 registró una participación histórica: 975 relatos, frente a los 761 recibidos el año anterior.
El jurado, presidido por Gonzalo Gavín, seleccionó tres obras finalistas que, desde perspectivas distintas, exploraron asuntos relacionados con la violencia, la memoria y los vínculos familiares.
El segundo premio, dotado con 1.500 euros, fue concedido a la escritora española Thais Montolio Bachero por Deshabida, una narración que examina la identidad y el olvido a partir del regreso de su protagonista a la casa de la infancia.
Por su parte, los hermanos José y Javier Bizarro Benítez recibieron el Premio al Relato Monegrino, también dotado con 1.500 euros, por Tijeras de coser, una historia ambientada durante la Guerra Civil española.
La organización destacó, además, un hecho significativo: por primera vez en la historia del certamen, los dos principales premios fueron otorgados a obras escritas por mujeres.
UN RECONOCIMIENTO PARA LA NARRATIVA COLOMBIANA
El premio concedido a Diana Paola Agámez Pájaro representa una nueva oportunidad para visibilizar la creación literaria colombiana en escenarios internacionales.
Su obra se incorpora a una tradición narrativa que encuentra en la literatura una herramienta para explorar las heridas sociales, cuestionar el silencio y recuperar experiencias que merecen permanecer en la memoria.
La importancia del reconocimiento no reside solamente en el galardón obtenido, sino también en la temática de la narración premiada.
Al colocar en el centro de su historia a las mujeres desaparecidas y a las madres que continúan buscándolas, la autora propone una reflexión sobre la dignidad humana y la necesidad de escuchar las voces que reclaman justicia y memoria.
En un contexto internacional donde la literatura dialoga cada vez más con los problemas sociales, el triunfo de Agámez Pájaro recuerda que un relato breve puede abrir preguntas profundas y dar visibilidad a historias que trascienden las fronteras.
Su reconocimiento en España confirma, además, que las voces de la literatura colombiana siguen encontrando lectores y espacios de valoración más allá del país.
Porque hay historias que se escriben para ser leídas y otras que, además, buscan impedir que el olvido se imponga sobre la memoria.
Y tú, ¿consideras que la literatura puede contribuir a preservar la memoria de las víctimas y sensibilizar a la sociedad frente a la violencia contra las mujeres?

Equipo Escritores Rebeldes
