Fotografía: La poeta jamaicana Safiya Sinclair presta su voz a la memoria del 11-S con We the Living, obra de la compositora Julia Adolphe que se estrena bajo la dirección de Gustavo Dudamel en la conmemoración de los 25 años de los atentados. Poesía y música se encuentran en Nueva York para hablar del duelo, la memoria y la supervivencia / The Observer – Steve Craft
La poeta jamaicana escribió el texto de We the Living, una nueva obra de la compositora Julia Adolphe que tendrá su estreno mundial este 11 de septiembre en Nueva York. Gustavo Dudamel dirigirá a la Filarmónica de Nueva York en un concierto donde poesía y música se unirán para recordar a las víctimas y reflexionar sobre el duelo, la memoria y la supervivencia.
Nueva York, 11 de septiembre de 2026. Veinticinco años después de los atentados que transformaron a Nueva York y marcaron el comienzo del siglo XXI, la poesía tendrá un lugar central en una de las conmemoraciones culturales de este aniversario.
La escritora jamaicana Safiya Sinclair es la autora del texto de We the Living, composición para coro y orquesta creada por Julia Adolphe y encargada especialmente por la Filarmónica de Nueva York para conmemorar los 25 años del 11-S. Su estreno mundial está previsto para este viernes en el Perelman Performing Arts Center, ubicado en el campus del World Trade Center.
El concierto estará dirigido por Gustavo Dudamel, director artístico y musical de la Filarmónica de Nueva York, y contará con la participación del Soldiers’ Chorus de la U.S. Army Field Band.
UN POEMA NACIDO DE UNA MEMORIA QUE NO ERA PROPIA
Sinclair afrontó un desafío particular al aceptar el proyecto: ella no vivió personalmente los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. Su aproximación debía partir, por tanto, de las experiencias de otras personas.
Para construir el texto, la poeta recurrió a testimonios de sobrevivientes y miembros de los equipos de emergencia. También visitó el National September 11 Memorial & Museum, donde entró en contacto con objetos personales de las víctimas y con las diferentes formas en que el museo conserva la memoria de aquella jornada.
Su colaboración con Julia Adolphe fue fundamental. Ambas se conocieron en 2016, cuando Sinclair cursaba su doctorado en Literatura y Escritura Creativa en la Universidad del Sur de California, y desde entonces han trabajado juntas en varias obras corales.
Adolphe tenía 13 años cuando ocurrieron los atentados y compartió con Sinclair recuerdos de aquella jornada, entre ellos el extraño silencio que se apoderó de las calles de Manhattan. La poeta utilizó esa memoria como uno de los puntos de partida de su escritura.
97 PALABRAS PARA HABLAR DEL DUELO
El resultado fue un texto extraordinariamente breve: 14 versos y 97 palabras. En ellos, Sinclair aborda el dolor, el recuerdo y la supervivencia sin intentar reconstruir de manera literal los acontecimientos del 11-S.
Esa brevedad adquiere especial importancia frente a un acontecimiento sobre el que durante 25 años se han producido innumerables fotografías, testimonios, películas, libros, investigaciones y monumentos.
En lugar de intentar explicarlo todo, la poesía ofrece otra posibilidad: detenerse en la emoción, la ausencia y aquello que permanece cuando los hechos se convierten en memoria.
La propia Sinclair ha señalado que recibir la confianza para escribir un texto destinado a una conmemoración de esta magnitud tuvo para ella un significado profundo.
UNA VOZ JAMAICANA PARA UNA TRAGEDIA ESTADOUNIDENSE
La elección de Sinclair introduce además una perspectiva particular en la conmemoración.
Nacida en Jamaica y posteriormente establecida en Estados Unidos, la escritora ha desarrollado una obra marcada por cuestiones como la identidad, el colonialismo, la migración, el género y la relación entre libertad individual y estructuras sociales.
Es autora del poemario Cannibal y de las memorias How to Say Babylon, obra en la que reconstruye su infancia dentro de una estricta familia rastafari y su proceso de emancipación personal e intelectual.
Según explicó Sinclair, Dudamel conocía How to Say Babylon y buscaba para We the Living una perspectiva inmigrante, acorde con el carácter multicultural de Nueva York y con la idea de que las voces de los inmigrantes también forman parte de la historia estadounidense.
Así, una poeta nacida en el Caribe termina prestando sus palabras a la memoria de uno de los acontecimientos más dolorosos de la historia reciente de Estados Unidos.
POESÍA Y MÚSICA EN GROUND ZERO
El escenario elegido añade una dimensión simbólica difícil de ignorar.
El Perelman Performing Arts Center forma parte del complejo reconstruido del World Trade Center. Allí, a pocos metros del lugar donde estuvieron las Torres Gemelas, la Filarmónica interpretará un programa concebido alrededor de la memoria y la reflexión.
Además del estreno de We the Living, el programa anunciado incluye obras de Samuel Barber, Piotr Ilich Chaikovski, Heitor Villa-Lobos y Ludwig van Beethoven, y concluirá con Make Our Garden Grow, de Candide, de Leonard Bernstein, en un arreglo de Derrick Hodge.
La elección de la música como lenguaje conmemorativo conecta además con una larga tradición de respuestas artísticas ante las tragedias colectivas.
Después de los atentados de 2001, la propia Filarmónica de Nueva York recurrió a la música como espacio de duelo. Veinticinco años después vuelve a hacerlo, pero incorpora una nueva obra creada específicamente para mirar aquel acontecimiento desde la distancia de una generación.
CUANDO LA POESÍA CONSERVA LA MEMORIA
El estreno de We the Living llega en un momento especialmente significativo. Quienes nacieron después de 2001 conocen el 11-S fundamentalmente a través de fotografías, videos, libros, documentales, museos y relatos familiares.
La memoria directa comienza inevitablemente a transformarse en memoria histórica.
En ese tránsito, el arte adquiere otra función: no sustituye al documento ni pretende explicar por sí solo la historia, pero puede conservar aquello que las fechas y las estadísticas difícilmente transmiten.
La poesía de Safiya Sinclair entra precisamente en ese territorio.
Sus 97 palabras se encontrarán este 11 de septiembre con una orquesta, un coro y un lugar cargado de ausencia. Allí donde hace 25 años se produjo una de las imágenes más traumáticas de nuestro tiempo, la palabra poética intentará hacer algo radicalmente distinto: convertir el recuerdo en escucha y el dolor en una experiencia compartida de memoria.

Equipo Escritores Rebeldes
