Ilustración De Soporte (Generada por IA): La carranga se encuentra con la música sinfónica en Boyacá. El Festival Internacional de la Cultura Campesina 2026 celebra las raíces del territorio con una programación en la que tiples, guitarras y requintos dialogan con los instrumentos de una formación sinfónica. Música, tradición y saberes campesinos convierten al departamento en un gran escenario cultural.
La Banda Sinfónica Nacional de Colombia, el Colectivo Campesino y El Convite protagonizan este 1 de octubre en Tunja “Carranga Sinfónica”, uno de los grandes encuentros de apertura de la edición 53 del Festival Internacional de la Cultura Campesina. Más de 2.000 artistas y cerca de 400 actividades convertirán durante los próximos días a Boyacá en un escenario para la música, el teatro, la literatura, el cine, la gastronomía y los saberes del campo.
TUNJA, Colombia.— El sonido de los tiples, guitarras y requintos campesinos se encuentra con la potencia de una formación sinfónica. Boyacá abre octubre reivindicando una de las expresiones musicales más estrechamente asociadas con su identidad: la carranga.
Este jueves 1 de octubre, a las 6:00 de la tarde, el Coliseo Cubierto Municipal de Tunja recibe el concierto “Carranga Sinfónica”, con la participación de la Banda Sinfónica Nacional de Colombia, el Colectivo Campesino y El Convite. El ingreso será gratuito para las primeras 2.000 personas.
El concierto es uno de los acontecimientos centrales con los que despega la edición número 53 del Festival Internacional de la Cultura Campesina (FICC) 2026, una celebración que pone este año en primer plano los saberes, las historias, las músicas y las tradiciones de quienes han construido buena parte de la identidad cultural boyacense desde el campo.
CUANDO LA CARRANGA ENTRA EN LA SALA SINFÓNICA
La propuesta de “Carranga Sinfónica” parte de un encuentro entre universos musicales que no tienen por qué permanecer separados.
La carranga nació y creció estrechamente vinculada con la cotidianidad campesina de la región andina colombiana. Sus canciones han narrado el trabajo, las relaciones familiares, el paisaje, el humor, las costumbres y las transformaciones de las comunidades rurales.
Ahora esos sonidos dialogan con una agrupación sinfónica nacional.
La programación oficial de la Gobernación presenta el concierto como uno de los grandes encuentros de la jornada inaugural y confirma la participación conjunta de la Banda Sinfónica Nacional, el Colectivo Campesino y El Convite.
Más que convertir una música popular en otra cosa, el encuentro permite observar cómo tradición campesina y lenguaje sinfónico pueden compartir un mismo escenario.
MÁS DE 2.000 ARTISTAS LLEGAN A BOYACÁ
“Carranga Sinfónica” será apenas el comienzo.
La organización anuncia para el FICC 2026 la participación de más de 2.000 artistas y cerca de 400 actividades, distribuidas entre distintas disciplinas y municipios del departamento.
Música, danza, teatro, literatura, artes visuales, cine, circo, fotografía, muralismo, gastronomía y narración oral forman parte de una programación que también concede un espacio central a los saberes tradicionales campesinos.
La edición no se concentra exclusivamente en Tunja. Las actividades alcanzarán diferentes municipios y escenarios del departamento. La Gobernación informó que la programación del festival tendrá presencia en 28 municipios.
La jornada de este 1 de octubre, por ejemplo, también lleva teatro y cine a lugares como Nobsa, Cómbita y Moniquirá, mientras otras actividades se desarrollan en Tunja, Duitama y Sogamoso.
EL CAMPO COMO ESCENARIO CULTURAL
El nombre del festival contiene la clave de la edición: Cultura Campesina.
No se trata únicamente de llevar espectáculos artísticos hacia los municipios. La propuesta busca colocar en el centro del encuentro la memoria de las comunidades rurales, sus oficios, tradiciones, conocimientos y maneras de comprender el territorio.
La programación incluye copla, poesía, narración oral, cocinas tradicionales y saberes ancestrales, además de la participación de portadores de conocimientos campesinos.
La apuesta permite ampliar la idea de patrimonio cultural: una canción transmitida entre generaciones, una receta, una historia contada oralmente o un conocimiento relacionado con el cultivo de la tierra también pueden ser formas de preservar memoria.
LA LITERATURA TAMBIÉN TENDRÁ ESPACIO
Aunque la música protagoniza la apertura, el FICC es un encuentro multidisciplinario.
La literatura forma parte de la programación anunciada oficialmente junto con el teatro, la danza, el cine y otras expresiones artísticas.
Para un festival centrado en la cultura campesina, esta presencia adquiere una dimensión particular: muchas de las historias del territorio han sobrevivido precisamente gracias a la palabra, ya sea escrita o transmitida oralmente.
Relatos, coplas, poemas y narraciones constituyen también archivos de la vida rural.
BOYACÁ CONVERSA CON EL MUNDO
La identidad local convivirá con una programación internacional.
La Gobernación confirmó la presencia de artistas y agrupaciones procedentes de Estados Unidos, Chile, Argentina, Rumania, México, Rusia y Venezuela, además de participantes de diferentes regiones colombianas.
La intención es generar un diálogo entre expresiones culturales procedentes de otros territorios y las tradiciones boyacenses.
En ese sentido, el festival propone una doble dirección: mostrar Boyacá al mundo y permitir que otras culturas entren en conversación con sus comunidades.
COSECHARTE: CULTURA, PRODUCCIÓN Y SABER CAMPESINO
Otro de los espacios centrales será CosechArte, cuya programación principal se desarrollará entre el 8 y el 12 de octubre.
El encuentro reunirá artesanos, emprendedores, productores campesinos y artistas. Tendrá mercados campesinos, espacios gastronómicos, actividades infantiles y escenarios culturales como la Tarima La Conversa y la Carpa La Cosechita.
La propuesta resulta significativa porque acerca dos dimensiones que frecuentemente se presentan por separado: la cultura y la economía campesina.
Una artesanía, una preparación tradicional o un producto cultivado en el territorio pueden contener también conocimientos, técnicas e historias transmitidas durante generaciones.
MUSEOS, PAPA Y TERRITORIO
El festival continuará este 2 de octubre con actividades alrededor del Día Departamental de la Papa, además de exposiciones, teatro, talleres y presentaciones artísticas. También está programada la Noche de los Museos, con conciertos, danza internacional y otras actividades.
La papa adquiere aquí una dimensión que supera lo gastronómico: es producto agrícola, sustento económico, conocimiento campesino y parte de la identidad de las zonas rurales del departamento.
De esta manera, el FICC propone observar la cultura no únicamente desde los escenarios tradicionales, sino también desde aquello que se cultiva, cocina, canta y transmite dentro de las comunidades.
UN FESTIVAL DIFERENTE EN 2026
La edición de este año tiene además una particularidad importante.
A comienzos de septiembre, la Gobernación de Boyacá anunció que el FICC no tendría artistas de estadio, desfile inaugural ni lanzamiento en Bogotá. Parte de los recursos y esfuerzos previstos para los eventos de gran formato fueron reorientados hacia la prevención y atención de los efectos asociados con el fenómeno de El Niño.
La decisión modificó el formato, pero mantuvo conciertos, exposiciones, teatro y encuentros culturales.
El resultado es una edición que coloca todavía más atención sobre las actividades territoriales y la cultura campesina.
Cuando una tradición continúa transformándose
Hay una imagen que resume bien el comienzo del festival: una música nacida entre caminos, veredas y celebraciones campesinas encontrándose con una banda sinfónica.
No significa abandonar sus raíces.
Significa demostrar que una tradición puede conservar su memoria mientras encuentra nuevos escenarios, arreglos, intérpretes y públicos.
Este 1 de octubre, mientras la carranga resuene en el Coliseo de Tunja, Boyacá comenzará varios días dedicados a recordar algo esencial: la cultura también se cultiva.
Y muchas de las historias, músicas y palabras que identifican a un territorio comenzaron precisamente allí, en el campo.

Equipo Escritores Rebeldes
