El Festival Internacional de Cortometrajes Cine a la Calle (FICICA) celebra su edición número 26 en Barranquilla, del 20 al 24 de octubre de 2026, con proyecciones gratuitas y actividades que acercan el séptimo arte a las comunidades. / Ilustración editorial generada con inteligencia artificial para Escritores Rebeldes.
La edición número 26 del Festival Internacional de Cortometrajes Cine a la Calle se desarrolla del 20 al 24 de octubre, con más de 40 actividades gratuitas que incluyen proyecciones, talleres, encuentros académicos y experiencias de creación audiovisual en distintos sectores de la capital del Atlántico.
Barranquilla, Colombia, 20 de octubre de 2026. — El cine vuelve a salir de las salas convencionales para encontrarse con los habitantes de Barranquilla. Este martes comienza la edición número 26 del Festival Internacional de Cortometrajes Cine a la Calle (FICICA), una celebración audiovisual que, hasta el próximo sábado 24 de octubre, convertirá barrios, instituciones educativas y espacios culturales en escenarios para descubrir historias provenientes de Colombia y diferentes países del mundo.
Organizado por la Fundación Cine a la Calle, el encuentro presenta una programación de más de 100 cortometrajes nacionales e internacionales y más de 40 actividades gratuitas, entre exhibiciones, talleres, charlas y espacios de intercambio para realizadores, estudiantes y público general.
La propuesta conserva uno de los principios que han caracterizado al festival: acercar el lenguaje cinematográfico a comunidades que no siempre tienen acceso a las salas comerciales y demostrar que una película también puede convertirse en una oportunidad de encuentro, reflexión y participación ciudadana.
UNA INAUGURACIÓN CON SIETE MIRADAS DEL MUNDO
La apertura oficial está programada para este martes a las 6:30 de la tarde, en el auditorio Luis Guillermo Henao de la Fábrica de Cultura.
La función inaugural reúne siete cortometrajes de ficción, animación y documental procedentes de Colombia, Francia, Suiza, Guatemala, Uruguay, España y Brasil.
Entre las obras seleccionadas figuran La mona, de la realizadora colombiana Laura Gutiérrez; Bestiaire, de Anne Zinn-Justin; Le mur du son, de Antonio La Camera; y Saq Nikté y el espíritu de la máscara, de Ester Weiner.
También forman parte del programa Eject: el último rebobinado, de Martin Desoto y Senin Porto; Memoria de un pibe, de Pedro Santi; y La tranquilidad de los pájaros, del colombiano Edgar De Luque Jácome.
La diversidad de procedencias y propuestas narrativas permite apreciar una de las principales fortalezas del cortometraje: su capacidad para contar historias intensas, explorar nuevos lenguajes y abordar realidades complejas en formatos de corta duración.
EL CINE LLEGA A LOS BARRIOS
Uno de los componentes centrales de FICICA 2026 es su programación itinerante, que llevará exhibiciones y experiencias audiovisuales a sectores como Villas de San Pablo, Las Flores y Villas de la Cordialidad.
En estos escenarios, el festival busca que las comunidades no sean únicamente espectadoras, sino que también encuentren oportunidades para participar en procesos de creación.
En Villas de la Cordialidad se desarrolla una experiencia de cine comunitario que invita a los habitantes a contar sus propias historias mediante herramientas audiovisuales. La iniciativa contempla la participación de jóvenes y adultos mayores, así como el uso de teléfonos celulares y recursos básicos de realización.
La programación también llegará a espacios como la Cinemateca del Caribe, la Alianza Francesa de Barranquilla, universidades y establecimientos educativos.
Esta presencia territorial refuerza la dimensión social del festival: el cine deja de depender exclusivamente de una infraestructura especializada y se incorpora a los lugares donde transcurre la vida cotidiana.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL, FORMACIÓN Y NUEVAS NARRATIVAS
Además de las proyecciones, el encuentro incluye actividades académicas y espacios dirigidos a profesionales y nuevos talentos del sector audiovisual.
Entre los asuntos que se abordarán aparecen la inteligencia artificial aplicada a la creación audiovisual, la escritura de guiones, el cine comunitario, la memoria afrodescendiente del Caribe colombiano, la diversidad étnica y la accesibilidad cultural.
La programación incorpora igualmente Un Corto Laboratorio, una iniciativa de acompañamiento a proyectos de cortometraje de ficción que se encuentran en etapa de desarrollo, mediante asesorías relacionadas con el guion, la dirección y la producción.
Estas actividades adquieren especial importancia en un momento en que las tecnologías digitales transforman los procesos de producción, distribución y circulación de contenidos audiovisuales.
Para los realizadores emergentes, los espacios de formación e intercambio pueden representar una oportunidad para fortalecer proyectos y establecer vínculos con otros integrantes de la industria.
UNA PANTALLA PARA TODOS
La inclusión también ocupa un lugar dentro de la programación.
FICICA presenta el programa Cine accesible, integrado por obras audiovisuales que incorporan recursos para facilitar la experiencia cinematográfica a personas con discapacidad visual o auditiva.
La iniciativa invita a reflexionar sobre una cuestión fundamental: ampliar el acceso a la cultura no consiste solamente en ofrecer funciones gratuitas, sino también en eliminar barreras que impiden a determinados públicos disfrutar de las expresiones artísticas.
A esta perspectiva se suman selecciones temáticas dedicadas a las relaciones familiares, la vida cotidiana, las miradas femeninas y las narraciones infantiles y juveniles.
VEINTISÉIS EDICIONES ACERCANDO EL CINE A LA GENTE
Con 26 ediciones, Cine a la Calle ha consolidado una propuesta que vincula la circulación de cortometrajes con la formación de públicos y la apropiación comunitaria de los espacios culturales.
Su continuidad resulta significativa para el panorama audiovisual colombiano, especialmente porque el cortometraje suele encontrar mayores dificultades de exhibición en los circuitos comerciales.
Los festivales especializados ofrecen una alternativa para que nuevas voces narrativas encuentren espectadores y para que producciones de diferentes regiones dialoguen con públicos diversos.
En el caso de Barranquilla, esa apuesta adquiere una dimensión adicional: reconocer los barrios y sus habitantes como parte activa de la vida cultural de la ciudad.
UNA CLAUSURA PARA CELEBRAR EL CORTOMETRAJE
La edición de este año concluirá el sábado 24 de octubre, a las 6:30 de la tarde, en la Concha Acústica del parque Sagrado Corazón.
Durante la jornada de cierre se realizarán proyecciones y se reconocerán producciones en distintas categorías, entre ellas cortometrajes locales, nacionales e internacionales, propuestas dirigidas al público infantil y trabajos del Concurso Mini, dedicado a los filminutos.
Más allá de los reconocimientos, FICICA 2026 plantea una invitación a descubrir el cine como una expresión artística cercana, participativa y capaz de conectar experiencias humanas.
Durante cinco días, Barranquilla demostrará que una buena historia no necesita una pantalla gigantesca ni una sala convencional para emocionar a sus espectadores.
A veces basta una plaza, una calle, una comunidad reunida y una película que merezca ser contada.
¿Crees que los festivales de cine deberían llevar más proyecciones gratuitas a los barrios y espacios públicos de las ciudades colombianas?

Equipo Escritores Rebeldes
