“El cielo” en Tamaulipas, es la reserva de biósfera más grande del noroeste de nuestro país, en sus casi 144,530 hectáreas, podemos encontrar desde bosques montañosos hasta tropicales, inmensos pinos y fauna de todo tipo, incluso algunas especies en peligro de extinción.
El sitio es un sueño para todos aquellos amantes de la naturaleza y aunque hay zonas abiertas a turistas, otras solo están permitidas a investigadores provenientes de diversas universidades y casos especiales como lo fue Don Gaspar.
Aunque no se tratase de un académico, el hombre era toda una institución para nosotros ya que sus conocimientos sobre la fauna y flora de la zona eran tan bastos que aprendíamos más de él que de nuestros propios profesores y no era para menos.
Don Gaspar era el último de una larga línea de “Guardabosques” que juró cuidar de “El cielo” aún antes de que siquiera fuera considerado un área protegida por la ONU.
Es por eso que podía morar a sus anchas por la zona, nuestras universidades respetaban su deber como guardián y a cambio, él nos confiaba los secretos de la naturaleza, fue un hombre muy amable que dedicó toda su vida a su noble labor, no merecía morir de la forma en que lo hizo.
Ocurrió durante una expedición a los bosques de pinos, como siempre Don Gaspar nos dirigía y a cada paso no perdía la oportunidad de enseñarnos algo nuevo, como las cualidades medicinales de cada planta que se cruzaba en nuestro camino, el significado de los distintos sonidos de las aves y el cómo datar la antigüedad de las huellas de los animales según su profundidad en la tierra.
Hubiera sido un día como cualquier otro hasta que dimos con aquel puma, a pesar de tratarse de uno de los depredadores más temibles de la zona había sido devorado como un inocente conejo.
Muchas veces había visto animales convertidos en las presas de otros, pero nunca algo similar a aquello, pues además de encontrarse diseminadas por todo el lugar, las partes del animal presentaba heridas extrañas.
Sus huesos no se veían roídos por mordidas, sino que estaban tan limpios que casi parecía que la carne había sido arrancada de un tirón, las garras de una de sus patas yacían incrustadas en el suelo denotando lo mucho que se aferró a la vida y los pocos retazos de piel que pudimos encontrar, estaban cubiertos de pequeñas marcas circulares similares a la dejadas por la ventosas de los pulpos, pero con rastros de sangre.
Aquello nos paralizó de miedo a todos excepto a Don Gaspar, quien con cuidado avanzó hacia lo que había quedado del torso del puma y comenzó a examinarlo con la mirada, tras unos segundos, metió su mano dentro del bolso que siempre traía consigo y sacó su radio.
—Gaspar a centro de control, deben evacuar El cielo ahora mismo creo que tenemos un intruso en la reserva —
—¿Un in…intruso? —contestaron nerviosos desde el otro lado.
—Me temo que si, saquen a todos y desplieguen drones tenemos que encontrarlo antes del anochecer —
—Sí, señor —la comunicación terminó después de eso.
—¿Don Gaspar que está pasando?, ¿Por qué deben evacuar la reserva?, ¿De qué intruso hablan? —comenzamos a preguntarle.
—Muchachos vengan conmigo, necesito que me ayuden con algo —
—¿Con qué? —preguntó otra de los miembros de la excursión.
—Se los diré en el camino —comenzó a avanzar sin esperarnos.
Al principio no supimos que hacer jamás lo habíamos visto actuar así, pero al ver que se alejaba no tuvimos otra opción y comenzamos a seguirlo.
Durante el trayecto Don Gaspar cumplió con su palabra y nos explicó la gravedad de la situación que estábamos por enfrentar, al parecer la razón por la que la reserva era tan prospera y llena de vida no se debía a nuestra protección o la de las organizaciones internacionales, sino a la presencia de algo mucho más antiguo que la propia humanidad.
El los llamaba los “Amoxoaques”, una raza de hombres y mujeres “árbol” que protegían a la naturaleza y que hacían de los lugares en donde habitaban un paraíso para todas las formas de vida, siendo El cielo el hogar de una de aquellos seres y el verdadero objeto de protección de la familia de Don Gaspar.
Sin embargo, nada podía ser tan perfecto e igual que en el mundo de los hombres entre los árboles también se disputaban guerras, mientras que los Amoxoaques se encargaban de dar y proteger la vida, sus enemigos los “Yateveo” se encargaban de arrebatarla.
Pues se trataban de árboles carnívoros que con su presencia envenenaban la tierra y devoraban a toda forma de vida a su alcance, y como prueba estaba el puma que habíamos visto antes.
Es por eso que Don Gaspar nos había pedido que fuéramos con él, necesitaba de nuestra ayuda para combatir al Yateveo en nombre de la Amoxoaque, sabía que no podía hacerlo solo, después de todo fue uno de esos árboles el que lo convirtió en el último de su familia.
Después de quince minutos de trayecto nos detuvimos frente a nuestro aparente destino, el pie de una cascada; donde a base de señas, Don Gaspar nos pidió que cruzáramos a través de ella.
Lo que encontramos del otro lado fue una larga gruta por la que continuamos caminando y conforme avanzábamos el ambiente iba cambiando, la humedad desaparecía y el agua cada vez cubría menos nuestros pies.
Finalmente llegamos hasta una pequeña cueva cubierta de minerales florecientes que con sus múltiples colores iluminaban el sitio, una alfombra de musgo era dueña del suelo y sobre una roca ubicada en el centro, se coronaba un pequeño árbol de ahuehuete.
—Arrodíllense por favor —nos murmuró antes de aproximarse al árbol—.Mi niña verde, soy Gaspar y me presento ante usted con malas noticias, nuestros temores se han hecho realidad, un nuevo Yateveo ha llegado a estas tierras y necesito de mi arma para hacerle frente —
Después de verlo hablarle al árbol todos nos miramos confundidos, sí, lo habíamos seguido hasta ahí, pero eso no significaba que creyéramos del todo lo que nos dijo, una guerra entre árboles más antigua que la humanidad era algo difícil de creer y no podía culparnos por tener nuestras dudas, sin embargo, todas ellas se disiparon en cuando vimos al Ahuehuete moverse.
Consternados y con la mirada atenta, observamos como el árbol frente a nosotros comenzó a retorcerse y moldear su tronco hasta adquirir la silueta de una mujer embarazada, dos de sus ramas se convirtieron en brazo mientras que el resto de ellas se ordenaron de tal forma que con sus hojas daban la ilusión de ser una larga cabellera, una corona de flores brotó alrededor de su sien y por último, un poco de musgo subió por su corteza para vestirla con una larga falda y un huipil hechos de sí mismo.
—¿Quiénes son los que te acompañan, mi guardián? —preguntó mientras posaba sus huecos ojos sobre nosotros.
—Alumnos de las universidades que ahora estudian su hogar, les pedí que vinieran conmigo para que me ayuden a luchar, son de fiar créame —
Por unos minutos la mujer no dijo nada, parecía estar dudando de nosotros.
—Confiaré en tu criterio guardián —dijo para luego extender su mano hacia el frente, haciendo que del suelo emergiera disparada una lanza hecha de madera pulida y punta de afilado ámbar—.Escuchen estudiantes, esta lanza fue creada a partir de las raíces y la savia del más antiguo de los de mi raza, la energía de vida que corre a través de su punta es lo único que puede matar a un Yateveo, la batalla que enfrentarán será ardua y si mi guardián perece, uno de ustedes deberá tener el valor de empuñarla y asesinar al invasor, ¿Lo entienden? —
Apenas si creíamos lo que escuchábamos, aquella cosa ya tenía contemplada la muerte de Don Gaspar, estábamos por protestar ofendidos cuando éste nos detuvo.
—Ellos lo entienden mi señora —contestó por nosotros.
—Muy bien — con delicadeza la mujer de madera le entregó el arma.
—Gracias mi señora —el hombre hizo una última reverencia antes de darse la vuelta—.Muchachos vámonos —
Sin más comenzamos nuestra retirada y apenas pusimos un pie fuera de la cascada, la radio de Don Gaspar no dejó de sonar, habían encontrado al Yateveo.
Las indicaciones del centro de control nos llevaron hasta un claro lleno de animales destazados, pinos de un color amarillo enfermo y flores marchitas que expulsaban pestilente aroma.
—Alto —con un ademán Don Gaspar no hizo parar.
—¿Qué pasa?, ¿Ya vio el árbol? —pregunté.
—Sí, aquel es el Yateveo —señaló a un árbol torcido y de corteza espinosa que se encontraba en el centro del claro
—¿Cómo lo matamos?
—¿Alguien tiene un encendedor? —
—Tenga —le acercaron uno.
—Bien, levanten cuanta rama seca puedan y comiencen a quemarlas, cuando ardan láncenlas lo más cerca que puedan del Yateveo, trataremos de formar un círculo para que no escape, aunque el fuego no puede matarlo lo pondrá nervioso y cuando bajé la guardia, aprovecharé para asesinarlo con mi lanza, ¿Listos? —Todos asentimos y de inmediato pusimos su plan en marcha.
Apenas el fuego se acercó, el Yateveo emitió un siseo amenazante y como si de una araña se tratase se levantó sobre sus raíces y trató de alejarse lo más que pudo, pero no le dimos oportunidad de escapar y continuamos con nuestro ataque.
Para cuando completamos nuestra parte del plan, el Yateveo se encontraba en un estado de furia golpeando el suelo con sus espinosas ramas en una obvia afrenta hacia nosotros.
Mientras eso sucedía, de manera sigilosa Don Gaspar le daba la vuelta al círculo para atacarlo por detrás, de un salto logró librar la barrera de fuego y con la punta de su arma hacia el frente cargo contra el Yateveo.
Sin embargo el árbol se percató de aquello y con sus raíces le hizo tropezar, para luego arrebatarle la lanza y arrogarla lejos de él.
—¡No! —gritó Don Gaspar antes de correr para intentar recuperar su arma, pero antes de que pudiera alcanzarla, el árbol uso sus ramas para levantarlo del suelo y comenzar a estrujarlo de tal forma que el sonido de sus huesos rompiéndose hizo eco en todo el bosque.
—¿Qué hacemos? —comenzamos a preguntarnos entre nosotros.
Nuestro primer instinto fue seguir arrojándole fuego y aunque logramos acertarle a su corteza, este ni se inmutó, estaba decidido a asesinar a Don Gaspar, fue entontes que dejé de perder el tiempo y cumplí con los designios de la Amoxoaque tomando la lanza para asesinar al intruso por mí mismo.
Como pude atravesé el circulo y aunque algunas llamas comenzaron a consumir mi ropa, no me detuve hasta que me hice con el arma y con ella en manos ataqué al Yateveo antes de que introdujera al malherido Don Gaspar dentro de una boca circular ubicada en su copa.
La punta entró de lleno en su tronco y al instante, la creatura emitió un chillido de dolor, su corteza se llenó de flores y explotó por completo.
—¡Don Gaspar! —corrí a su lado y con mis manos le quité lo que había quedado de las ramas.
—Gra…gracias muchacho —a pesar de que sus huesos estaban rotos y su piel llena de heridas provocadas por las espinas del Yateveo, me sonrió antes de desfallecer, pudo morir contento, había logrado su cometido de defender a la Amoxoaque.
Después de la muerte de nuestro querido Don Gaspar, el resto de mis compañeros abandonaron la reserva, ninguno quería volver a lidiar con algo como aquello otra vez en sus vidas y aunque entendía su sentir, también comprendía la importancia del deber de nuestro amigo.
Es por eso que tomé su rol de guardabosques, me convertí en el nuevo protector de la Amoxoaque y en coordinación con las autoridades de El cielo, busco entre los nuevos estudiantes a aquellos que amen la reserva y estén dispuestos a defenderla, si es que un nuevo Yateveo hace su aparición.
AUTOR: RONNIE CAMACHO BARRÓN (MÉXICO)
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Ronnie Camacho Barrón (Matamoros, Tamaulipas, México, 1994) Escritor, Lic. en comercio internacional y Aduanas, y Técnico analista programador bilingüe.
Autor de 2 Novelas «Las Crónicas del Quinto Sol 1: El Campeón De Xólotl» (Amazon 2019) y «Carlos Navarro y El Aprendiz Del Diablo» (Editorial Pathbooks 2020-2022), también 10 libros infantiles «Friky Katy», «¿Tus papás son vampiros?», «El pequeño Rey», «Los Guardianes del bosque», «Erika otra vez», «José lo vio todo», «Una Amiga de las Estrellas», «Las Rivales», «Los Campeones» y «Los Trillizos mágicos», todos con la editorial Pathbooks y traducidos en 6 idiomas, su más reciente obra una antología de cuentos titulada «Entre Nosotros» (Amazon 2021).
Colaboró en 22 antologías por mencionar algunas, Horas de Extravío (Editorial Awen 2020, Venezuela), Cyber Terror (Speedwagon media Works 2020, Perú), Lustro: Antología de Poesía y Narrativa (Editorial Monarca 2021, E.U.A), Microcuentos de Terror (Crónicas en Llamas 2021), 360 Días de Historias (Pluma Revista Literaria 2021, Argentina), Las historias del centinela (Sentinel editorial 2021), A.S.Y.L.U.M Narraciones de Locura (El consejo Nocturno 2021), El recuento del cuento Fantasía y Terror (El recuento del cuento 2022), País de Terror (Verso inefable 2022), Pesadillas bajo la tinta (Verso inefable 2022), Cósmica Fanzine primer número de aniversario (Cósmica Fanzine 2022), Cósmica Fanzine segundo número de aniversario (Cósmica Fanzine 2023), Navidad Monstruosa (Verso Inefable 2023), El vestigio de los pájaros (Revista Poetas de Plata 2024), Mundo anime (Verso inefable 2025).
También muchos de sus cuentos, relatos y ensayos han sido publicados en más de 201 revistas y blogs tanto nacionales e internacionales, entre ellas: Alas de cuervo, Revista Literaria Ibidem, Licor de cuervo, Espejo Humeante, Katabasis, Revista Por escrito, Polisemia, Nudo Gordiano, Pergola de humo, La versh literaria, Anacronias, Revista Necroscriptum, El Nahual Errante, La Gualdra (Zacatecas) Revista Alcantarilla (Sinaloa), Alas Blancas (Tabasco), Hoyloleo.com (Colima), Literatos (Michoacán), Revista Unus (Puebla), Hiperbole frontera (Baja california), Fatum. El andar de las letras (Baja California Sur), Perro Negro de la Calle (Jalisco), Poetómanos (Nayarit), Awita de Chale (Guanajuato), Revista Elipsis/Mi espacio de lectura (Tamaulipas), Cósmica Fanzine (Tlaxcala) La Nación Alien (Estado de México), Poetripiados (Chihuahua), Revista Resiliencia (Nuevo León), Revista literaria Maíz Grande (Chiapas), Chupacabras Fanzine (Veracruz), Revista Vértice (Quintana Roo), El Bigote de Nietzsche (Campeche), Revista Letras Moradas (Sonora), Craquelarre (Oaxaca), Letras insomnes (Cuernavaca), Pirocromo (Aguascalientes), Poetas Muertos (Coahuila), Fragmentos Revista Cultural (Argentina), Revista Sonámbulos (Uruguay), Revista Literaria Viseral (Ecuador), Clan Kutral (Chile), Revista Paladín (Venezuela), Revista Literaria Ouroboros (Colombia), Revista Kametsa (Perú), Herederos del Kaos (E.U.A/España), gAZeta (Guatemala) Revista Culturel (El Salvador), Retazos de Ficción (Costa Rica), Revista Micros (República Dominicana), Letra Kmbio (Cuba/Francia), Revista Almiar (España), Gaceta Paranasus (Paraguay/ EUA), Literatura.si (Eslovenia), etc
