Ilustración de Soporte (Generada por IA): El V Salón de Artistas Arte a la KY lleva al Museo de Bogotá las miradas de creadores vinculados al espacio público. Trece obras inéditas dialogan con la memoria, las transformaciones urbanas, la migración, la naturaleza y las distintas formas de habitar la capital.
El V Salón de Artistas Arte a la KY reúne en el Museo de Bogotá obras inéditas de creadores que desarrollan buena parte de su trabajo en el espacio público. Bajo el concepto “La ciudad en proceso”, la exposición convierte las transformaciones urbanas, la memoria, la migración, la naturaleza y las formas de habitar la capital en materia artística.
Bogotá, 3 de octubre de 2026. — El arte que habitualmente encuentra su escenario entre peatones, vendedores, edificios, ruido y movimiento urbano cruzó las puertas del museo. Desde el pasado 1 de octubre, el Museo de Bogotá — Casa de los Siete Balcones presenta el V Salón de Artistas Arte a la KY, una exposición que reúne 13 obras inéditas realizadas por artistas vinculados al espacio público de la capital colombiana.
Seleccionados mediante convocatoria pública del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), los participantes comparten una característica particular: buena parte de sus prácticas de pintura y dibujo se desarrolla fuera de los circuitos convencionales de exhibición y especialmente en la carrera Séptima, uno de los corredores culturales y comerciales más reconocibles del centro de Bogotá.
Ahora sus trabajos ingresan a un espacio museístico y plantean una pregunta que atraviesa toda la exposición: ¿qué sucede cuando las imágenes creadas desde la experiencia cotidiana de la calle pasan a formar parte de las narrativas culturales de un museo?
UNA CIUDAD QUE NUNCA TERMINA DE CONSTRUIRSE
El concepto curatorial escogido para esta quinta edición es “La ciudad en proceso”, una idea que entiende Bogotá no como un escenario terminado, sino como un territorio sometido permanentemente a transformaciones físicas, sociales y humanas.
Las 13 obras observan la capital desde perspectivas diferentes. Aparecen la arquitectura, las migraciones, el desplazamiento, las plantas que sobreviven entre el cemento, la memoria ancestral, la expansión urbana y las experiencias de quienes llegan a la ciudad para comenzar nuevamente.
Duván Andrés Rivera Castro participa con El papel en todos lados, una aproximación a la construcción cotidiana de Bogotá desde la experiencia de sus habitantes.
Jairo Ernesto Sanabria Coronado, conocido como “Picasillo”, presenta Desplazando semillas, donde establece una relación entre el movimiento de las personas y las transformaciones del territorio.
David Hoyos Osorio propone en Desde mi ventana una mirada a la diversidad arquitectónica de la capital, mientras Germán Ignacio Robayo Rodríguez presenta Bogotá, una ciudad de proceso: el tejido que no termina, utilizando precisamente el tejido como representación de una ciudad que cambia al mismo tiempo que quienes la habitan.
NATURALEZA, MIGRACIÓN Y RESISTENCIA
La relación entre naturaleza y expansión urbana también ocupa un lugar destacado dentro del Salón.
Edinson Taquez Cárdenas presenta Frailejón urbano, estableciendo un paralelo entre el crecimiento de Bogotá y el proceso de desarrollo de esta planta característica de los ecosistemas de páramo.
Diego Alejandro Yepes Giraldo, con Ciudad punto por punto, representa la capital como un organismo compuesto por numerosas experiencias individuales.
En Petrositarios, Valeria Arias Soto aborda asuntos relacionados con el extractivismo y la expansión urbana, mientras Roberto Acuña Gómez propone con Futurismo social una reflexión sobre las diferentes maneras de habitar Bogotá.
Óscar Giovanny Páez Muñoz encuentra, por su parte, una poderosa metáfora en aquellas plantas capaces de crecer en lugares inesperados. Su obra Ruderal convierte la vegetación que surge entre el asfalto en una imagen de resistencia.
La memoria también atraviesa la propuesta de Verónica Patricia González Valiente, cuya obra Memoria vincula las transformaciones urbanas con los saberes ancestrales.
Elkin Giovanni González Niño presenta Huellas que migran, centrada en quienes llegan a Bogotá y deben reconstruir allí sus vidas.
Álvaro Barragán Pacheco dirige nuevamente la mirada hacia uno de los escenarios fundamentales del proyecto: la carrera Séptima. Su obra Reflejos de la carrera Séptima parte de la historia y de las transformaciones experimentadas por este corredor capitalino.
Finalmente, Carlos Eduardo Roa Armero presenta Lo que sembramos nos alimenta, una propuesta que recupera la memoria de comunidades campesinas que llegaron a la sabana de Bogotá.
DE LA CARRERA SÉPTIMA AL MUSEO
Uno de los elementos más significativos de Arte a la KY está precisamente en ese desplazamiento simbólico.
Las obras de artistas acostumbrados a relacionarse directamente con ciudadanos en calles y espacios abiertos ingresan ahora a un museo, donde establecen otra forma de diálogo con el espectador.
No se trata únicamente de cambiar el lugar donde se cuelga una pintura. El tránsito de la calle hacia una institución cultural plantea interrogantes sobre quiénes obtienen reconocimiento dentro de los circuitos artísticos, qué expresiones son consideradas dignas de exposición y qué papel puede desempeñar el museo para ampliar las voces que participan en la construcción de la memoria visual de una ciudad.
El proyecto también incorpora una dimensión económica: los participantes tienen la posibilidad de comercializar sus obras durante la exposición, ampliando así las oportunidades de circulación y generación de ingresos derivadas de su trabajo artístico.
UN PROGRAMA NACIDO EN EL ESPACIO PÚBLICO
Arte a la KY nació en 2020 con el propósito de visibilizar y apoyar a artistas que desarrollan sus prácticas en el espacio público de Bogotá.
Desde entonces, la iniciativa ha buscado generar oportunidades de participación, inclusión social, circulación y aprovechamiento económico, reconociendo al arte como una de las formas mediante las cuales los ciudadanos se apropian del espacio público.
La quinta edición amplía esa conversación al trasladar temporalmente esas prácticas al Museo de Bogotá.
El escenario tampoco resulta indiferente. La exposición se encuentra en la Casa de los Siete Balcones, sede del Museo de Bogotá situada en el centro histórico de la capital, un territorio donde conviven patrimonio, comercio, turismo, arte callejero, instituciones culturales y una intensa circulación ciudadana.
El diálogo entre calle y museo, por tanto, continúa incluso dentro de las salas.
MIRAR BOGOTÁ DESDE QUIENES LA RECORREN
La exposición permite observar la ciudad desde una perspectiva distinta a la de los grandes proyectos urbanísticos o las imágenes institucionales.
Aquí Bogotá aparece a través de quienes caminan sus calles, contemplan sus edificios, observan sus cambios y convierten esas experiencias en pintura y dibujo.
Esa puede ser una de las principales fortalezas del V Salón de Artistas Arte a la KY: reconocer que la memoria visual de una ciudad también se construye desde sus aceras.
La exposición permanecerá abierta hasta el 20 de noviembre de 2026, con entrada libre, en el Museo de Bogotá — Casa de los Siete Balcones.
Durante estas semanas, las obras que nacieron de la observación cotidiana del espacio público encontrarán nuevos espectadores dentro del museo. Después volverán a quedar frente a una ciudad que continúa transformándose y que, como propone el propio concepto del Salón, nunca parece estar completamente terminada.
¿El ingreso de los artistas del espacio público a los museos contribuye a ampliar nuestra idea de lo que entendemos por arte y patrimonio cultural?

Equipo Escritores Rebeldes
