Imagen: La exposición “Con la punta de los dedos” regresa a Bogotá con 34 artistas de Colombia, España y Argentina, quienes construyeron 11 obras a partir del diálogo entre música, literatura y artes plásticas. La tercera edición del proyecto se realiza del 19 al 26 de septiembre de 2026 en La Quinta de la Mona, acompañada de música en vivo, talleres, conversatorios y otras experiencias culturales.
El colectivo artístico inaugura este 19 de septiembre su tercera exposición, una experiencia interdisciplinaria en la que 34 creadores de Colombia, España y Argentina presentan 11 obras construidas a partir del diálogo entre canción, escritura y creación plástica. La muestra estará abierta hasta el 26 de septiembre en La Quinta de la Mona y estará acompañada por música en vivo, conversatorios, talleres, teatro y una sala sinestésica.
Bogotá, 19 de septiembre de 2026. — ¿Qué sucede cuando una canción deja de ser solamente música y se transforma primero en imagen y después en palabra? Esa pregunta está en el corazón de “Con la punta de los dedos”, un proyecto artístico que regresa a Bogotá para demostrar que las fronteras entre las disciplinas pueden desaparecer cuando los creadores trabajan a partir de la obra de otros.
Este sábado comienza la tercera exposición del colectivo, que reunirá a 34 artistas de Colombia, España y Argentina alrededor de 11 creaciones colectivas. La muestra podrá visitarse entre el 19 y el 26 de septiembre en la nueva casa galería La Quinta de la Mona, en Bogotá.
La propuesta tiene una particularidad: las piezas no son simplemente obras de músicos, escritores y artistas plásticos exhibidas unas junto a otras. Cada creación surge de un proceso en cadena en el que una disciplina provoca la aparición de otra.
UNA CANCIÓN COMO PUNTO DE PARTIDA
En esta tercera edición, todo comienza con la música.
Una canción funciona como la “semilla” inicial. Después, otro creador la interpreta desde las artes plásticas y un tercer artista responde mediante la escritura. El resultado reúne tres lenguajes y sensibilidades dentro de una misma pieza concebida específicamente para la exposición.
Así, una melodía puede convertirse en pintura, objeto o composición visual; aquello que inicialmente fue sonido adquiere forma y materia y, posteriormente, encuentra otra vida mediante las palabras.
No se trata de ilustrar literalmente una canción.
El ejercicio propone algo más complejo: interpretar una obra para producir otra.
Cada artista recibe una creación anterior y responde desde su propio lenguaje. En ese tránsito inevitablemente aparecen nuevas lecturas, significados y emociones.
34 ARTISTAS Y 680 PUNTAS DE DEDOS
El colectivo utiliza una imagen tan sencilla como sugerente para explicar la dimensión de esta edición: 34 artistas representan 680 puntas de dedos trabajando alrededor de un mismo experimento creativo.
Los participantes proceden de Colombia, España y Argentina y entre ellos se encuentran creadores con reconocimientos nacionales en escritura, así como artistas con experiencia en escenarios musicales y galerías internacionales.
La diversidad de trayectorias resulta esencial para el proyecto. Cada participante llega con su técnica, referencias y manera particular de interpretar el mundo, pero debe permitir que su trabajo entre en conversación con el de los demás.
La autoría individual no desaparece, pero comparte espacio con algo diferente: la creación colectiva.
UN PROYECTO QUE NACIÓ EN 2023
“Con la punta de los dedos” comenzó en 2023 como un colectivo interesado en explorar las posibilidades del diálogo interdisciplinario.
Su metodología ha cambiado en cada edición.
En la primera exposición participaron 14 personas y el recorrido creativo partía de la escritura para llegar a las artes plásticas. En 2024, el número aumentó a 23 participantes y el proceso se invirtió: la creación plástica se convirtió en punto de partida para la escritura.
Ahora, en 2026, el experimento da un paso adicional.
La música entra como tercera dimensión y hace que cada una de las 11 piezas reúna sonido, palabra e imagen.
El crecimiento resulta significativo: de dos disciplinas dialogando entre sí, el colectivo pasa a construir obras en las que tres formas artísticas deben convivir dentro de un mismo universo.
CUANDO UNA OBRA DEJA DE PERTENECER A UN SOLO LENGUAJE
Uno de los aspectos culturalmente más interesantes de la exposición está en la forma de entender la creación.
Tradicionalmente, una canción pertenece al ámbito musical, un cuento o poema a la literatura y una pintura o escultura a las artes visuales. “Con la punta de los dedos” cuestiona esa separación.
Una canción puede generar una imagen.
Una imagen puede modificar la manera en que comprendemos esa canción.
Y una palabra puede descubrir significados que quizá no estaban presentes —o no eran evidentes— en ninguna de las dos obras anteriores.
El espectador recibe finalmente las tres dimensiones y puede construir una cuarta interpretación: la suya.
Esa estructura convierte la exposición en una experiencia de traducción artística. No se traducen idiomas, sino sensibilidades.
Mucho más que una exposición
La programación no terminará frente a las 11 obras.
Durante la inauguración y la clausura habrá música en vivo interpretada por bandas y solistas vinculados con las piezas, además de conversatorios y una sala sinestésica. La propuesta incluye también gastronomía, coctelería de autor, productos relacionados con el proyecto y un cierre musical con DJ y mezcla de vinilos en vivo.
A lo largo de la semana se desarrollarán igualmente talleres de collage, cartelismo y encuadernación, además de una clase de yoga, actividades de lectura para niños y niñas, una obra teatral presentada en dos funciones, una cata de cerveza y una feria de emprendimientos.
La intención es transformar la exposición en un espacio de encuentro donde diferentes manifestaciones culturales puedan convivir.
UNA SALA PARA EXPERIMENTAR CON LOS SENTIDOS
La presencia de una sala sinestésica resulta coherente con el espíritu de la muestra.
La sinestesia, entendida en el ámbito artístico como el cruce o asociación entre diferentes experiencias sensoriales, encuentra aquí un terreno especialmente fértil: escuchar, mirar y leer dejan de funcionar como acciones completamente independientes.
La exposición invita precisamente a preguntarse cómo imaginamos visualmente aquello que escuchamos o qué palabras pueden aparecer cuando observamos una imagen nacida previamente de una canción.
Es un recorrido que comienza en un sentido y puede terminar activando varios.
LITERATURA FUERA DE LA PÁGINA
Para quienes observan el proyecto desde la literatura, “Con la punta de los dedos” plantea además una posibilidad interesante: la palabra abandona momentáneamente la soledad de la página para conversar directamente con otras artes.
El escritor ya no parte necesariamente de una experiencia propia, una idea o una historia. Puede comenzar frente a una canción y una obra visual creadas por otras personas.
Ese cambio modifica el proceso.
Escribir se convierte también en escuchar, mirar e interpretar.
Y recuerda algo que la historia cultural ha demostrado innumerables veces: las artes nunca han vivido completamente separadas. La pintura ha inspirado poemas; la literatura ha producido películas; la música ha nacido de textos y personajes literarios; y las imágenes han terminado transformándose en canciones.
BOGOTÁ COMO ESCENARIO PARA EL ENCUENTRO CREATIVO
La tercera edición se desarrollará en La Quinta de la Mona, una nueva casa galería que durante una semana albergará tanto las obras como la programación paralela.
La elección de un espacio que combina exposición y encuentro refuerza la intención del proyecto: no limitar la experiencia cultural a observar una pieza colgada en una pared, sino permitir que alrededor de ella ocurran conversaciones, actuaciones, talleres y nuevas formas de participación.
Del 19 al 26 de septiembre, las 11 obras permanecerán abiertas al público y mostrarán el resultado de un proceso que comenzó mucho antes de la inauguración: una cadena creativa en la que cada artista tuvo que escuchar primero la voz de otro.
CREAR TAMBIÉN ES CONVERSAR
En tiempos en los que buena parte de la producción cultural circula rápidamente por pantallas y plataformas, experiencias como “Con la punta de los dedos” recuperan una idea esencial: crear también significa dialogar.
Una canción puede ser el principio y no el final.
Una imagen puede convertirse en una pregunta.
Un texto puede responderla o abrir otra completamente distinta.
Treinta y cuatro artistas han aceptado participar de ese juego creativo. El resultado son 11 obras que no podrían atribuirse únicamente a la música, la literatura o las artes plásticas porque existen precisamente en el lugar donde esas disciplinas se encuentran.
Quizá ahí esté el sentido más profundo del nombre del colectivo: crear algo nuevo requiere tocar aquello que otros han creado antes.
Y esta semana, en Bogotá, 34 artistas lo harán con la punta de los dedos.

Equipo Escritores Rebeldes
