Fotografía: La escritora mapuche huilliche Roxana Miranda Rupailaf incursiona en la narrativa con ‘Dos corazones tengo’, un libro de relatos en el que la memoria familiar, la oralidad y los territorios de Rahue y Osorno se convierten en materia literaria. Publicada por Editorial La Maña, la obra conserva el pulso poético de la autora mientras recupera voces, personajes e historias del sur de Chile.
La escritora mapuche huilliche debuta en el relato con un libro construido desde la memoria familiar, la oralidad y el territorio del sur de Chile. Publicado por la editorial valdiviana La Maña, el volumen recupera voces y personajes de Rahue y Osorno y mantiene, aun desde la prosa, el pulso poético que ha caracterizado la obra de Miranda Rupailaf. Su presentación en Santiago está prevista para el 8 de octubre en el Museo Violeta Parra.
Chile, 18 de septiembre de 2026. — Después de una trayectoria reconocida principalmente en la poesía, Roxana Miranda Rupailaf abre una nueva puerta en su escritura. Dos corazones tengo, publicado por Editorial La Maña, constituye su primer libro de narrativa y reúne relatos donde recuerdos familiares, ficción, tradición oral e identidad mapuche huilliche confluyen para construir una geografía íntima del sur chileno.
El libro fue escrito durante la pandemia y encuentra buena parte de su materia narrativa en Rahue y Osorno, lugares vinculados con la infancia y la memoria de la autora. Cantinas, ferias, boxeadores, amistades y personajes anónimos entran en sus páginas para configurar un retrato de la vida popular que se aparta de las imágenes más convencionales asociadas a esa región.
DE LA POESÍA AL RELATO
El paso hacia la narrativa no supone para Miranda Rupailaf una ruptura absoluta con su escritura anterior. Los relatos conservan una relación estrecha con la memoria emocional y con la oralidad que ha alimentado buena parte de su universo creativo.
La autora explica que detrás del libro existe una necesidad de regresar al territorio de la infancia y a las historias escuchadas dentro de su familia y su comunidad. En declaraciones difundidas con motivo de la publicación, Miranda Rupailaf señaló que sentía una deuda con sus muertos y con la extensa tradición oral existente en el mundo rural del que proviene su familia.
De esta manera, escribir se transforma también en un ejercicio contra el olvido.
La memoria no aparece únicamente como recuerdo individual. Los relatos recogen voces heredadas, experiencias compartidas y personajes que sobreviven a través de quienes continúan contando sus historias.
DOS CORAZONES: UNO DE VIDA Y OTRO DE MUERTE
El propio título contiene una clave para ingresar al libro.
Dos corazones tengo procede de un canto mapuche huilliche que habla de poseer un corazón de vida y otro de muerte. La referencia se relaciona además con la shumpall, figura presente en el imaginario y en la poesía de Miranda Rupailaf.
Esa dualidad —vida y muerte, presencia y ausencia, recuerdo y desaparición— atraviesa el proyecto narrativo.
Los muertos continúan dialogando con los vivos mediante las historias; los recuerdos personales se mezclan con los relatos comunitarios, y la experiencia contemporánea convive con una memoria que viene de generaciones anteriores.
La propia escritora ha definido la escritura como un acto colectivo. En Dos corazones tengo, esa concepción adquiere una dimensión concreta: las historias personales dejan de pertenecer exclusivamente a quien las recuerda y se incorporan a una memoria literaria más amplia.
RAHUE Y OSORNO TAMBIÉN SON PERSONAJES
Uno de los elementos centrales del libro es el territorio.
Miranda Rupailaf construye desde Rahue, en Osorno, una geografía literaria formada por espacios cotidianos y personajes que muchas veces permanecen fuera de las grandes representaciones culturales.
Las cantinas y las ferias conviven con el boxeo, la religiosidad popular, la vida nocturna y las historias transmitidas oralmente. La identidad mapuche huilliche no aparece como un elemento decorativo, sino como una presencia que atraviesa esa cotidianidad.
El libro propone así otra manera de mirar el sur de Chile: no solamente como paisaje, sino como territorio habitado, recordado y narrado.
Fotografías que conversan con las palabras
Dos corazones tengo incorpora además fotografías del artista y poeta osornino Aukán Martínez.
Las imágenes fueron realizadas en las mismas calles recorridas por las historias y establecen un diálogo con los relatos. Literatura y fotografía terminan construyendo juntas una atmósfera donde se cruzan memoria, nocturnidad, religiosidad popular e identidad huilliche.
La decisión amplía la propuesta del libro: el territorio no solamente se cuenta mediante palabras, también puede observarse.
UN LIBRO NACIDO EN EL SUR
La publicación está a cargo de Editorial La Maña, proyecto fundado en Valdivia en 2023 y orientado a una producción editorial relacionada con el territorio austral, la memoria, los archivos y el cuidado medioambiental.
El registro de la Agencia Chilena ISBN confirma la publicación de Dos corazones tengo en agosto de 2026 por Editorial La Maña, dentro de la categoría de literatura chilena.
El proyecto también obtuvo apoyo dentro de los Fondos Cultura 2026 de Chile, en la línea de Apoyo a Ediciones/Libro único.
El libro ya ha recorrido distintos escenarios. Fue presentado el 14 de agosto en Gato Caulle Librería, en Valdivia, y el 4 de septiembre en el Centro Cultural de Osorno. Su siguiente presentación anunciada será el jueves 8 de octubre, a las 18:00 horas, en el Museo Violeta Parra, en Santiago.
LA POESÍA NO DESAPARECE
Aunque ahora explore la narrativa, Miranda Rupailaf no abandona la poesía.
En una entrevista publicada este 18 de septiembre por El Mostrador, la escritora defendió la permanencia del género frente a una sociedad marcada por la velocidad. Para ella, la poesía continúa ofreciendo un espacio diferente frente a la aceleración de la vida contemporánea.
Esa perspectiva ayuda a comprender Dos corazones tengo. El cambio de género no significa abandonar la mirada poética, sino trasladarla hacia otra estructura.
Los relatos permiten ampliar personajes, reconstruir escenas y dar espacio a voces familiares y comunitarias, mientras la sensibilidad poética permanece detrás de la narración.
ESCRIBIR PARA QUE LOS MUERTOS SIGAN HABLANDO
En Dos corazones tengo existe una idea que atraviesa memoria, territorio y oralidad: las personas pueden desaparecer, pero sus historias pueden continuar circulando mientras alguien las recuerde y vuelva a contarlas.
Miranda Rupailaf convierte esa memoria en literatura.
El tránsito de la poesía hacia la narrativa amplía así un universo que ya estaba presente en su escritura: la identidad mapuche huilliche, el cuerpo, el territorio, los vínculos familiares, los muertos y las voces que sobreviven dentro de quienes las escucharon.
Desde Rahue y Osorno, Dos corazones tengo propone que la literatura también puede funcionar como una forma de archivo afectivo.
Un lugar donde la memoria individual se vuelve colectiva y donde, entre la vida y la muerte, las palabras continúan sosteniendo aquello que el tiempo amenaza con borrar.

Equipo Escritores Rebeldes
