La 28.ª Muestra Internacional Documental de Bogotá (MIDBO 2026) reúne cine, memoria y experimentación audiovisual bajo el lema «Sonido imprescindible», con una programación que invita a explorar nuevas formas de narrar y escuchar la realidad / Cortesía: MIDBO 2026.
La edición número 28 de la Muestra Internacional Documental de Bogotá se realizará del 28 de octubre al 4 de noviembre. Bajo el lema «Sonido imprescindible», el encuentro reunirá cineastas, investigadores y espectadores alrededor de las voces, los silencios y las historias que construyen nuestra memoria colectiva.
Bogotá, 26 de octubre de 2026. La capital colombiana se prepara para recibir una nueva edición de la Muestra Internacional Documental de Bogotá (MIDBO), uno de los encuentros más representativos del cine documental en el país. Entre el 28 de octubre y el 4 de noviembre, la ciudad será escenario de una programación que reunirá 120 películas procedentes de 40 países, acompañadas de retrospectivas, instalaciones artísticas, actividades académicas y encuentros con realizadores.
Organizada por la Corporación Colombiana de Documentalistas ALADOS, la muestra llega a su edición número 28 con una propuesta que invita a reconsiderar nuestra relación con el lenguaje audiovisual. En esta ocasión, el sonido ocupa un lugar central, no solamente como elemento técnico de las películas, sino como una herramienta narrativa capaz de revelar memorias, identidades y experiencias que las imágenes, por sí solas, no siempre consiguen transmitir.
El sonido también cuenta historias
Bajo el lema «Sonido imprescindible», la MIDBO 2026 propone prestar atención a aquello que escuchamos y, especialmente, a lo que permanece en silencio.
Las voces de las comunidades, los sonidos de los territorios, los testimonios conservados en archivos y las atmósferas sonoras forman parte de una exploración artística que busca ampliar las posibilidades expresivas del documental.
Esta mirada reconoce que el cine no depende exclusivamente de lo visible. Un sonido puede recuperar un recuerdo, evocar una ausencia o revelar aspectos de la realidad que permanecen fuera del encuadre.
En ese sentido, la propuesta de este año establece un diálogo entre la creación cinematográfica y las preguntas contemporáneas sobre la memoria, la representación y las maneras de narrar el mundo.
Una programación que reúne distintas miradas
La muestra estará organizada alrededor de tres grandes componentes: Cine Documental, Documental Expandido y el Encuentro Pensar lo Real.
El primero reúne las proyecciones, competencias y programas especiales de películas nacionales e internacionales. Sus obras abordarán experiencias humanas, procesos sociales, conflictos, identidades y diversas formas de comprender la realidad.
Entre las actividades destacadas figuran retrospectivas y encuentros dedicados a cineastas de reconocida trayectoria.
La realizadora Claire Simon, vinculada al cine francés, estará presente con obras que exploran experiencias íntimas y colectivas. También habrá un espacio dedicado al documentalista chileno Ignacio Agüero, cuya filmografía constituye una referencia para el cine latinoamericano.
La programación incluirá, además, un acercamiento a la obra del cubano Santiago Álvarez y una retrospectiva de la cineasta Sara Gómez, figura fundamental para comprender las relaciones entre documental, identidad y transformación social en América Latina.
Estas propuestas permiten que el público se acerque tanto a las búsquedas de nuevas generaciones de realizadores como a las obras que han contribuido a transformar el lenguaje documental.
El documental sale de la pantalla
Una de las apuestas de la MIDBO es demostrar que el documental puede desarrollarse más allá de las salas convencionales.
La sección Documental Expandido presentará experiencias que combinan instalaciones, archivos, cine analógico y creación sonora. La Cinemateca de Bogotá será uno de los escenarios principales de estas propuestas.
Cuatro obras instalativas permanecerán abiertas al público en la Sala E de la Cinemateca entre el 28 de octubre y el 16 de noviembre.
Este componente amplía la experiencia del espectador, quien deja de relacionarse únicamente con una película proyectada para encontrarse con propuestas artísticas que exploran el espacio, la percepción y la escucha.
La experimentación audiovisual también permite establecer vínculos con otras disciplinas, como las artes visuales, la música, la investigación histórica y las nuevas tecnologías.
Pensar lo real: el cine como espacio de reflexión
La programación académica tendrá un lugar destacado mediante el Encuentro Pensar lo Real, que este año desarrollará el seminario «Lenguajes sonoros».
Las actividades estarán orientadas a examinar el papel del sonido en la creación cinematográfica, así como sus relaciones con la escritura, el montaje, la investigación y los archivos.
Este componente representa una oportunidad para que estudiantes, realizadores, investigadores y espectadores reflexionen sobre las responsabilidades y posibilidades de narrar historias reales.
Porque el documental no consiste únicamente en registrar acontecimientos. También implica tomar decisiones sobre qué mostrar, qué escuchar, desde dónde contar y cómo relacionarse con las personas cuyas experiencias llegan a la pantalla.
Una muestra que busca llegar a nuevos públicos
La MIDBO también contempla actividades dirigidas a comunidades que tradicionalmente encuentran mayores barreras de acceso a la oferta cultural.
La organización ha desarrollado iniciativas con colegios públicos, personas mayores, personas sordas y ciegas, colectivos de creación audiovisual y población privada de la libertad.
Estas acciones buscan ampliar la participación cultural y reconocer el cine documental como una herramienta de encuentro, formación y expresión.
Asimismo, la muestra tendrá actividades en otras ciudades colombianas, entre ellas Medellín, Cali, Barranquilla, Santa Marta, Cartagena y Leticia, mediante su programa de circulación regional.
La intención es fortalecer el contacto entre las películas y públicos de distintos territorios, evitando que la experiencia del documental permanezca concentrada exclusivamente en Bogotá.
La importancia cultural de escuchar otras voces
En una época marcada por la velocidad de las imágenes, la circulación permanente de contenidos digitales y la fragmentación de la atención, la MIDBO plantea una invitación especialmente significativa: detenerse a escuchar.
El cine documental permite aproximarse a experiencias que muchas veces no encuentran espacio en los relatos predominantes. A través de testimonios, archivos, sonidos e imágenes, puede contribuir a conservar memorias, formular preguntas y abrir conversaciones sobre el presente.
Para Colombia, un país cuya historia ha estado atravesada por múltiples formas de violencia, resistencia y transformación social, estos espacios culturales adquieren una relevancia particular.
La memoria audiovisual no solamente permite mirar hacia el pasado. También ayuda a comprender cómo las comunidades construyen sus identidades y cómo las nuevas generaciones interpretan los acontecimientos que han marcado sus territorios.
La edición 28 de la MIDBO reafirma así el valor del documental como expresión artística, espacio de pensamiento y posibilidad de encuentro entre distintas maneras de comprender el mundo.
Del 28 de octubre al 4 de noviembre, Bogotá tendrá una nueva oportunidad para descubrir que las historias no solamente se ven: también se escuchan.
Y tú, ¿crees que el cine documental puede ayudarnos a comprender mejor nuestra historia y escuchar las voces que pocas veces tienen espacio en los medios tradicionales?

Equipo Escritores Rebeldes
