MILLAS DOMINICALES – Columna del escritor colombiano Luis Alfonso Pérez Puerta – Encuéntrela cada domingo en el portal web (escritoresrebeldes.com) y en las redes sociales de Escritores Rebeldes.
SEMILLAS DOMINICALES
EL RITMO DE LUCAS
Por: Luis Alfonso Pérez Puerta (Colombia) – Un viajero más
Correo electrónico: adrianlevi149@gmail.com

Imagen: Gemini I.A.
La casa de los pisos de granito pulido siempre había olido a lavanda y a café fresco, el sello indiscutible de Estela. Vivían en una de esas calles del barrio donde los vecinos se saludan por el nombre y los antejardines compiten en pulcritud. Mauricio, Estela y su hija Camila habitaban ese estrato tres acomodados con la tranquila certeza de quienes han construido una vida sin sobresaltos. El único elemento disonante era Lucas, un criollo orejón y movedizo que habían adoptado tres años atrás y que insistía en ladrarle a las palomas del parque.
Pero la muerte no pide permiso ni respeta las fachadas pintadas. Fue una tarde de marzo: una llamada, un dolor súbito, y la silla de Estela en el comedor quedó vacía para siempre.
Los primeros días fueron un territorio de niebla y confusión. Mauricio, abrumado por las facturas que no sabía dónde se guardaban y los horarios de la universidad de Camila que jamás había memorizado, deambulaba por los pasillos como un extraño. La comunicación entre padre e hija se redujo a monosílabos pesados. El caos no era de gritos, sino de silencios densos, de platos acumulados en la cocina y de una persistente sensación de desamparo.
Y entonces, Lucas empezó a quejarse.
El perro pasaba las noches echado junto a la puerta principal, soltando un gemido agudo y constante que se filtraba por las ventanas y despertaba las quejas discretas de los vecinos. El dolor de la casa ya no era un secreto familiar; se había vuelto un asunto del vecindario.
—Hay que sacarlo, papá —dijo Camila una tarde, rompiendo el hielo de la sala—. Si no corre, va a terminar de volverse loco. Y nosotros también.
Mauricio miró la correa colgada junto a la puerta, un objeto que antes le pertenecía exclusivamente a su esposa. Tomó aire, asintió y abrió la puerta.
Las primeras caminatas por el parque del barrio fueron torpes. Lucas tiraba con fuerza, ansioso por el encierro, obligando a Mauricio y a Camila a caminar juntos, hombro a hombro, para mantener el control. Al principio no hablaban. Pero el parque, con sus árboles familiares y el murmullo de los niños, empezó a hacer su trabajo.
Una tarde, mientras veían a Lucas perseguir una pelota imaginaria, Camila sonrió de lado:
—Mamá odiaba cuando se revolcaba en la manga.
—Sí —respondió Mauricio, y por primera vez en meses, el pecho no le dolió—. Pero siempre terminaba limpiándole las patas con una toalla vieja, muerta de la risa.
Esa confesión abrió la compuerta. En las caminatas siguientes, bajo el sol de las cinco de la tarde, el parque se convirtió en su confesionario. Hablaron de los errores, de los días difíciles, de los reclamos tontos de la convivencia y, finalmente, del agradecimiento. El duelo, que al principio parecía un monstruo capaz de tumbar la casa, fue perdiendo peso a punta de pasos compartidos y saludos recuperados con los vecinos que los veían pasar.
Hoy, la casa vuelve a estar ordenada. Ya no huele exactamente a lavanda; ahora tiene un sutil aroma a pino que eligió Camila. El vacío de Estela sigue allí, pero ya no es un abismo: es un espacio luminoso que respetan y honran. Al caer la tarde, Mauricio y Camila se alistan para salir. Lucas espera junto a la puerta, moviendo la cola con un entusiasmo renovado. Saben que la vida cambió para siempre, pero mientras caminen juntos, el futuro se ve extrañamente tranquilo, normal y feliz.
LUIS ALFONSO PÉREZ PUERTA (COLOMBIA)
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Luis Alfonso Pérez Puerta (Colombia) es Comunicador Social – Periodista, actor y escritor. Ha participado en diversos talleres literarios en Medellín, entre ellos el Taller Literario Aquileo, del Parque Biblioteca Belén y la Biblioteca Comfenalco. Seis poemas publicados en la antología de los talleres literarios Libro Árbol IV (Comfenalco, 2003). Su poesía y narrativa también han aparecido en revistas digitales como Escritores Rebeldes y en medios como El Correo.co y El Espectador. En 2024 participó en el Festival Internacional de Poesía del Valle del Río Grande (Texas, EE.UU.), con la publicación en una antología en PDF del poema: “Con aroma de café”. Autor de relatos breves, columnas de opinión y ensayos, concibe la literatura como un espacio de memoria, sensibilidad y resistencia, donde la palabra ilumina el instante y proyecta la esperanza.
