La editorial independiente mexicana participa como editorial internacional invitada en la 20.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín. Su presencia propone una conversación sobre la diversidad de las letras latinoamericanas, la circulación de autores entre países y el papel de los sellos independientes en la construcción de nuevos públicos.
Medellín, 14 de septiembre de 2026. — Definir qué es la literatura latinoamericana puede resultar tan complejo como intentar reducir un continente entero a una sola manera de contar. Esa diversidad es precisamente una de las ideas que la editorial mexicana Almadía lleva este año a Medellín.
El sello nacido en Oaxaca participa como editorial internacional invitada de la 20.ª Fiesta del Libro y la Cultura, encuentro que se desarrolla del 11 al 20 de septiembre en el Jardín Botánico, Parque Explora y otros espacios de la zona norte de Medellín. La celebración tiene como tema “Travesías de la lectura” y reúne más de 3.600 actividades con entrada libre.
La presencia de Almadía adquiere además un significado particular: Colombia fue el primer país fuera de México en el que comenzaron a circular sus libros. Por ello, la propia organización de la Fiesta define esta participación como un “reencuentro con Colombia”, resultado de una relación construida durante años con lectores, libreros, autores y mediadores.
Una literatura que se resiste a las etiquetas
La visita de Almadía también abre una pregunta fundamental: ¿qué entendemos actualmente por literatura latinoamericana?
Guillermo Quijas, fundador y editor de Almadía, abordó el asunto en una entrevista concedida a El Espectador y publicada este 14 de septiembre. Para el editor mexicano, la experiencia de más de dos décadas acompañando escritores ha demostrado que resulta difícil establecer una definición única de lo que se escribe en América Latina.
El catálogo reúne autores de distintas generaciones, países, tradiciones y maneras de entender la escritura. En ese contexto, Quijas sostiene que uno de los aprendizajes de la editorial ha sido no intentar definir excesivamente qué es la literatura latinoamericana.
La reflexión resulta significativa en una época en la que escritores mexicanos, colombianos, argentinos, chilenos y de otros países dialogan entre sí con creciente naturalidad. Según Quijas, existe actualmente una conversación literaria latinoamericana muy activa, aunque la circulación editorial y comercial de los libros entre los diferentes países todavía enfrenta dificultades.
DE OAXACA A LOS LECTORES COLOMBIANOS
Almadía nació en Oaxaca el 17 de febrero de 2005. Desde entonces ha publicado más de 400 títulos y ha construido presencia en México, América Latina y España. Su catálogo comprende narrativa, poesía, ensayo, crónica y literatura infantil.
Una de las características más reconocibles del sello ha sido la importancia concedida al diseño. El trabajo del artista Alejandro Magallanes, responsable de sus portadas durante más de dos décadas, ha contribuido a desarrollar una identidad visual en la que el libro también es concebido como objeto artístico.
Para Almadía, sin embargo, la construcción de un catálogo no responde a una fórmula invariable. Quijas explica que buscan libros con una voz propia y capaces de aportar algo diferente al conjunto de publicaciones de la editorial. Esa búsqueda les ha permitido combinar autores reconocidos con escritores que apenas comienzan sus trayectorias.
MEDELLÍN, ESCENARIO DE UN REENCUENTRO
Durante la Fiesta, Almadía cuenta con programación propia en el Auditorio Almadía del Jardín Botánico, donde lectores, autores, libreros y mediadores pueden acercarse al catálogo y participar en diferentes conversaciones y actividades.
La presencia mexicana se integra a una edición especialmente simbólica. La Fiesta del Libro y la Cultura cumple 20 años, tiene a Corea del Sur como país invitado de honor y se realiza mientras Medellín se prepara para asumir en 2027 el reconocimiento de Capital Mundial del Libro de la UNESCO.
La Alcaldía de Medellín informó además que esta edición cuenta con 162 expositores, entre editoriales independientes y universitarias, librerías, distribuidores y otras iniciativas, además de 366 novedades dentro de la franja Lanzamientos del Libro.
EL ESPACIO DE LAS EDITORIALES INDEPENDIENTES
La presencia de Almadía abre además una conversación sobre el papel que desempeñan las editoriales independientes en la circulación contemporánea de la literatura latinoamericana.
Su importancia no radica únicamente en publicar libros diferentes a los de los grandes grupos editoriales. También pueden acompañar escritores durante períodos prolongados, construir comunidades lectoras y desarrollar catálogos con una identidad propia.
Quijas reconoce que publicar autores nuevos representa un desafío comercial: resulta más sencillo colocar en librerías un libro firmado por alguien cuyo nombre ya es conocido. Sin embargo, parte del trabajo editorial consiste precisamente en acompañar esas voces mientras encuentran lectores y desarrollan una obra.
En el catálogo histórico de Almadía aparecen escritores como Sergio Pitol, Margo Glantz, Juan Villoro, Andrea Chapela, Bernardo Esquinca, Daniela Tarazona, Mónica Ojeda, Samanta Schweblin, Santiago Gamboa y Liliana Colanzi, entre muchos otros.
Una conversación latinoamericana todavía en construcción
La llegada de Almadía a Medellín permite finalmente observar una paradoja del mundo editorial contemporáneo.
Los escritores latinoamericanos se leen entre ellos con mayor facilidad, las conversaciones atraviesan fronteras y los vínculos culturales entre países son cada vez más visibles. Sin embargo, conseguir que un libro publicado en México llegue regularmente a Colombia —o que uno colombiano circule ampliamente en otros mercados latinoamericanos— continúa siendo un desafío.
Ferias y fiestas del libro pueden contribuir precisamente a reducir esas distancias. Durante algunos días reúnen en un mismo espacio a quienes escriben, editan, distribuyen, venden y leen.
Por eso, la presencia de Almadía en Medellín va más allá de exhibir un catálogo. También invita a pensar la literatura latinoamericana como una conversación abierta y plural, formada por voces que no necesitan parecerse entre sí para reconocerse como parte de un territorio cultural compartido.
Quizás esa sea la principal enseñanza que la editorial mexicana lleva a esta edición de la Fiesta: la literatura latinoamericana no necesita una definición definitiva. Su riqueza puede encontrarse precisamente en todo aquello que se resiste a ser encerrado en una sola etiqueta.

Equipo Escritores Rebeldes
