El escritor rumano Mircea Cărtărescu durante una visita a Medellín, Colombia, realizada meses atrás. El autor de Solenoide y Nostalgia reivindica el poder de la literatura como refugio frente a las incertidumbres del mundo contemporáneo / Fotografía: Alcaldía de Medellín.
El reconocido escritor rumano, considerado una de las voces más importantes de la literatura europea contemporánea, reflexiona sobre el poder de los libros en tiempos de guerras, incertidumbre y transformaciones tecnológicas. A sus 70 años, defiende la escritura como una forma de resistencia y expresa su rechazo a la inteligencia artificial aplicada a la creación literaria.
Bucarest, Rumanía, 29 de octubre de 2026. — En un mundo atravesado por conflictos armados, tensiones sociales, crisis climáticas y una creciente incertidumbre sobre el futuro, el escritor rumano Mircea Cărtărescu encuentra en la literatura algo más que una expresión artística: una posibilidad de resistencia frente al desconcierto de la realidad contemporánea.
En una entrevista concedida a la agencia AFP, publicada este jueves 29 de octubre, el autor de Solenoide y Nostalgia reflexionó sobre la importancia de la escritura como refugio personal y como herramienta para comprender la condición humana.
La conversación se produjo con motivo de la presentación en Bucarest de su más reciente publicación, una colección de aforismos dedicada al acto de escribir. Durante el encuentro, Cărtărescu manifestó su preocupación por el rumbo del mundo y reivindicó la capacidad de los libros para ofrecer consuelo en momentos de crisis.
Para el novelista, la literatura puede actuar como una especie de vendaje sobre las heridas que dejan los tiempos difíciles. Su reflexión adquiere especial significado en una época en la que la violencia, la desinformación y las transformaciones tecnológicas parecen modificar aceleradamente la relación de las personas con la realidad.
La literatura como una forma de resistencia
A lo largo de su trayectoria, Cărtărescu ha construido una obra en la que los recuerdos personales, los sueños y la imaginación se entrelazan para explorar los territorios más profundos de la experiencia humana.
En sus novelas, la realidad cotidiana puede transformarse en escenarios inquietantes, mientras los recuerdos de la infancia adquieren dimensiones fantásticas y simbólicas.
Esta manera de entender la creación literaria está estrechamente relacionada con su historia personal y con las circunstancias políticas y sociales que marcaron su juventud.
Nacido en Bucarest en 1956, el escritor creció bajo el régimen comunista rumano, en un contexto de restricciones y dificultades económicas que influyeron profundamente en su visión del mundo.
Desde temprana edad encontró en los libros un espacio de exploración y libertad. La literatura se convirtió en una forma de comprender aquello que lo rodeaba y, al mismo tiempo, en un territorio donde podía construir realidades distintas.
En sus declaraciones recientes, Cărtărescu vuelve sobre esa relación entre escritura y resistencia. Frente a las amenazas que identifica en el presente, considera que la creación literaria conserva una capacidad singular para preservar la sensibilidad y la imaginación.
Su postura no plantea que los libros puedan resolver por sí solos los conflictos de la humanidad, sino que permiten mantener abierta una reflexión sobre aquello que significa ser humano.
Una obra que transforma la memoria en literatura
La trayectoria de Mircea Cărtărescu lo ha consolidado como uno de los escritores rumanos contemporáneos de mayor proyección internacional.
Su producción comprende poesía, narrativa, ensayos y diarios personales, aunque son sus novelas las que han alcanzado una amplia circulación entre los lectores de diferentes países.
Entre sus obras más reconocidas se encuentran Nostalgia, Solenoide, la trilogía Cegador —conocida también por su título original, Orbitor— y Theodoros.
Estas narraciones se caracterizan por estructuras complejas, imágenes de gran intensidad y una exploración constante de los límites entre la memoria, el sueño y la realidad.
En Solenoide, por ejemplo, el autor desarrolla un universo narrativo en el que la existencia cotidiana se mezcla con experiencias extraordinarias, preguntas filosóficas y reflexiones sobre el sufrimiento y la trascendencia.
Por su parte, Theodoros, publicada originalmente en 2022, reconstruye una historia ambientada en el siglo XIX alrededor de un personaje de origen humilde que alcanza una posición imperial.
Más allá de sus diferencias temáticas, estas obras comparten una preocupación central: la búsqueda de identidad y el intento de comprender los mecanismos de la conciencia humana.
El escritor ha explicado en distintas ocasiones que su trabajo literario está vinculado a una necesidad personal de conocerse y explorar los recuerdos que han marcado su existencia.
La infancia y las heridas de la memoria
Uno de los elementos más significativos de la obra de Cărtărescu es la presencia recurrente de la infancia.
Para el escritor, los primeros años de vida constituyen un territorio lleno de misterios, imágenes y experiencias que continúan influyendo en la percepción del mundo durante la edad adulta.
Su historia familiar estuvo marcada por la muerte de su hermano gemelo cuando ambos tenían aproximadamente dieciocho meses.
El autor ha relacionado esa pérdida temprana con una sensación persistente de ausencia que aparece, de distintas maneras, en su universo literario.
La infancia, por tanto, no representa únicamente una etapa de descubrimientos, sino también un espacio donde se originan preguntas que pueden acompañar a una persona durante toda su vida.
Esta dimensión autobiográfica ayuda a comprender por qué sus novelas suelen presentar personajes que exploran recuerdos fragmentados, identidades cambiantes y experiencias difíciles de explicar mediante la lógica convencional.
En su narrativa, escribir equivale a recorrer los territorios de la memoria, incluso aquellos que permanecen ocultos o resultan dolorosos.
La literatura se convierte así en un ejercicio de reconstrucción personal, donde la imaginación permite aproximarse a experiencias que no siempre pueden expresarse de manera directa.
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Una voz crítica frente a la inteligencia artificial
Uno de los aspectos más llamativos de la entrevista publicada por AFP es la posición del escritor frente al uso de la inteligencia artificial en la creación literaria.
Cărtărescu manifestó su rechazo a utilizar estas herramientas para escribir sus obras y afirmó que tampoco le interesa leer libros producidos mediante inteligencia artificial.
Su postura parte de una concepción profundamente humana de la literatura: considera que el valor de la creación artística está relacionado con las experiencias, emociones, recuerdos y contradicciones de quien escribe.
El novelista también expresó preocupación por los riesgos que, a su juicio, representa el desarrollo de esta tecnología para la humanidad.
Sus declaraciones se incorporan a un debate cada vez más presente en el mundo editorial: ¿hasta qué punto las herramientas tecnológicas pueden intervenir en los procesos creativos sin modificar la relación entre el autor y su obra?
Mientras algunos escritores y editores exploran las posibilidades de la inteligencia artificial como herramienta de apoyo, otros cuestionan sus implicaciones para la originalidad, la autoría y el sentido mismo de la creación.
La posición de Cărtărescu representa una defensa de la literatura como experiencia individual e irrepetible, construida desde la sensibilidad humana y no únicamente desde la capacidad de producir textos.
Un escritor reconocido internacionalmente
A sus 70 años, Mircea Cărtărescu es uno de los autores más traducidos de la literatura rumana contemporánea.
Su trayectoria ha recibido importantes reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Literario Internacional de Dublín en 2024.
También ha sido mencionado frecuentemente entre los escritores considerados posibles candidatos al Premio Nobel de Literatura, aunque este reconocimiento no forma parte de su trayectoria.
Su obra ha contribuido a ampliar la presencia de la literatura rumana en el panorama editorial internacional y a despertar el interés por una tradición literaria que durante décadas tuvo una circulación más limitada fuera de Europa oriental.
En el ámbito hispanohablante, sus libros han encontrado lectores interesados en las narraciones experimentales, la literatura fantástica y las propuestas que exploran las relaciones entre lenguaje, memoria e identidad.
Recientemente, durante su participación en los Encuentros de Pamplona, en España, el escritor también reflexionó sobre la importancia de la lentitud en la escritura y sobre su particular relación con el proceso creativo.
En una entrevista publicada por RTVE el 25 de octubre, defendió una forma de creación que privilegia la exploración personal frente a las exigencias de productividad y rapidez del mercado editorial.
Nuevos proyectos y una escritura sin fórmulas
Aunque Theodoros continúa siendo su novela más reciente, Cărtărescu reveló que trabaja en un nuevo proyecto literario.
Sin embargo, evitó ofrecer detalles concretos y señaló que no se trataría de una novela en el sentido convencional.
Esta reserva resulta coherente con una trayectoria caracterizada por la experimentación narrativa y la búsqueda de nuevas formas de expresión.
Para el autor, la escritura no parece responder a una fórmula previamente establecida, sino a un proceso de exploración cuyo resultado puede permanecer desconocido incluso para quien lo desarrolla.
Su interés por los sueños, las asociaciones inesperadas y las estructuras narrativas complejas demuestra una concepción de la literatura que privilegia la libertad creativa.
En un contexto editorial donde la velocidad de publicación y la visibilidad digital adquieren cada vez mayor importancia, esta perspectiva propone recuperar el tiempo necesario para imaginar, reflexionar y construir una obra.
Los libros frente a la incertidumbre
Las declaraciones de Mircea Cărtărescu llegan en un momento en el que el papel de la literatura vuelve a ser objeto de discusión.
La expansión de las plataformas digitales, la inteligencia artificial y las nuevas formas de consumo cultural plantea interrogantes sobre el futuro de la escritura y la lectura.
Sin embargo, para el novelista rumano, el valor de los libros no depende exclusivamente de su capacidad para transmitir información o entretener.
La literatura también permite explorar experiencias humanas, reconocer conflictos interiores y construir espacios de reflexión frente a una realidad que puede resultar desconcertante.
Su mensaje recuerda que las grandes obras literarias no necesariamente ofrecen respuestas definitivas a los problemas del mundo, pero sí pueden ayudar a comprenderlos desde perspectivas diferentes.
En tiempos de incertidumbre, la palabra escrita conserva su capacidad para acompañar, cuestionar y abrir nuevas posibilidades de interpretación.
La reflexión de Cărtărescu trasciende las fronteras de Rumanía y se conecta con una inquietud compartida por escritores y lectores de distintas generaciones: la necesidad de preservar la creación literaria como una expresión de libertad, memoria y sensibilidad humana.
En Escritores Rebeldes queremos conocer tu opinión: ¿consideras que la literatura sigue siendo un refugio frente a las crisis del mundo contemporáneo? ¿Puede la inteligencia artificial transformar la creación literaria sin hacerle perder su esencia humana?

Equipo Escritores Rebeldes
