ilustración: La XXVI Feria de las Calacas celebra en Ciudad de México la riqueza cultural del Día de Muertos mediante la literatura, la música, el arte y las tradiciones que mantienen viva la memoria colectiva. Ilustración editorial generada por Inteligencia Artificial para Escritores Rebeldes.
El Centro Nacional de las Artes y el Pabellón de Cultura Comunitaria abrirán sus espacios este 31 de octubre y 1 de noviembre para celebrar el Día de Muertos. Narración oral, teatro, música, talleres, exposiciones y ofrendas convertirán la memoria colectiva en una experiencia artística para toda la familia.
Ciudad de México, 30 de octubre de 2026. — La muerte, lejos de representar únicamente la ausencia, vuelve a convertirse en motivo de encuentro, creación y celebración en México. Este fin de semana, la capital del país recibirá la XXVI Feria de las Calacas, una de las propuestas culturales dedicadas al Día de Muertos, que reunirá más de 380 actividades gratuitas alrededor de las tradiciones, la literatura, las artes escénicas y la memoria.
Organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, mediante el programa Alas y Raíces, el Centro Nacional de las Artes (Cenart) y la Dirección General de Vinculación Cultural, en alianza con UNICEF México, la feria se desarrollará los días 31 de octubre y 1 de noviembre de 2026.
El encuentro está dirigido especialmente a niñas, niños y adolescentes, aunque sus actividades podrán ser disfrutadas por públicos de todas las edades. Más de 140 narradores, talleristas, artistas visuales, agrupaciones y compañías participarán en una programación que busca mantener vivas las tradiciones a través de la imaginación y la participación comunitaria.
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La literatura y la narración oral como caminos hacia la memoria
Entre los componentes más significativos de esta edición se encuentran los espacios dedicados a la palabra y la narración oral.
En escenarios como El Petate y El Lectorama, los asistentes podrán acercarse a relatos, lecturas y experiencias literarias concebidas para las infancias. Estas propuestas buscan que las nuevas generaciones descubran la riqueza de las historias transmitidas de manera oral y su relación con las tradiciones familiares y comunitarias.
La literatura ha mantenido una relación especialmente profunda con la muerte en la cultura mexicana. Desde las leyendas populares hasta las grandes obras de la narrativa contemporánea, el diálogo entre vivos y muertos ha servido para explorar la identidad, el recuerdo y los vínculos con el pasado.
Una referencia fundamental es Pedro Páramo, de Juan Rulfo, novela publicada en 1955 en la que las voces de los muertos forman parte esencial de la construcción narrativa. Aunque esta obra no integra necesariamente la programación de la feria, su universo literario permite comprender la importancia que la memoria y la ausencia han tenido en la literatura mexicana.
En ese sentido, las actividades de narración oral de la Feria de las Calacas ofrecen una oportunidad para reconocer que las historias también constituyen una forma de preservar la presencia simbólica de quienes ya no están.
Ofrendas que cuentan historias y reivindican la memoria
Las tradicionales ofrendas ocuparán un lugar central en el encuentro. Sin embargo, además de conservar elementos característicos del Día de Muertos, algunas instalaciones propondrán reflexiones sobre asuntos sociales contemporáneos.
Una de ellas será Camino al Mictlán: por las que no debieron partir, una ofrenda elaborada por jóvenes en externamiento que rendirá homenaje a adolescentes víctimas de feminicidio.
La propuesta recupera elementos de la cosmovisión mexica y los combina con símbolos tradicionales para crear un espacio de recuerdo y reflexión sobre la violencia contra las mujeres.
También se presentarán instalaciones como Afinando el regreso: un altar con mucho ritmo y Voces para las que ya no tienen voz, propuestas que muestran cómo una tradición ancestral puede adquirir nuevos significados desde las experiencias de las comunidades.
La programación incluirá, además, Desde que te ausentaste, una exposición de 32 fotografías de Mariana Yampolsky, centrada en distintas formas de recordar y celebrar a los muertos en comunidades mexicanas.
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Música, teatro y experiencias para todas las generaciones
La feria no estará limitada a las expresiones literarias. Su programación también incorporará espectáculos de danza, teatro, artes gráficas, talleres y presentaciones musicales.
Entre las agrupaciones anunciadas figuran Los Amos del Recreo, Orquesta Basura, Triciclo Circus Band, Pim Pau y Sonido Gallo Negro, con propuestas que abarcan desde ritmos tradicionales hasta expresiones contemporáneas.
La presencia de estos artistas evidencia que el Día de Muertos no constituye una manifestación cultural estática. Por el contrario, continúa transformándose mediante el diálogo entre las prácticas heredadas y las nuevas formas de creación.
Para los más pequeños se dispondrán experiencias de exploración y juego destinadas a niñas y niños de cero a cinco años. También habrá talleres de dibujo y manualidades orientados a promover el acceso de las infancias a las expresiones culturales.
En esta edición participarán instituciones artísticas, organizaciones culturales y representantes de 13 entidades mexicanas, lo que permitirá reunir tradiciones y experiencias procedentes de diferentes regiones del país.
Gobierno de México
Una celebración que trasciende los altares
La Feria de las Calacas se inscribe en una tradición cultural de profunda relevancia para México. Las celebraciones indígenas dedicadas a los muertos fueron reconocidas por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial, una distinción que subraya la importancia de sus prácticas comunitarias y sus formas de transmisión entre generaciones.
En el Día de Muertos, las flores, los alimentos, las fotografías, los objetos personales y las narraciones familiares adquieren un significado que supera lo decorativo: permiten construir espacios simbólicos de encuentro con los recuerdos.
La feria retoma esa dimensión cultural y la proyecta hacia escenarios contemporáneos, donde las nuevas generaciones pueden interpretar las tradiciones desde sus propias experiencias.
Esta perspectiva también invita a reflexionar sobre la importancia de garantizar que niñas, niños y adolescentes participen activamente en la vida cultural, no solamente como espectadores, sino como creadores y transmisores de memoria.
Dos escenarios para celebrar el Día de Muertos
El Centro Nacional de las Artes, ubicado en la avenida Río Churubusco 79, en Coyoacán, será la sede principal de la feria durante el sábado 31 de octubre y el domingo 1 de noviembre.
Por su parte, el Pabellón de Cultura Comunitaria, situado en la avenida Constituyentes 270, en la segunda sección del Bosque de Chapultepec, ofrecerá una programación complementaria el sábado 31 de octubre, con actividades de narración oral, arte popular y espectáculos familiares.
El acceso será gratuito, sujeto a la capacidad de los diferentes espacios. Para consultar los horarios específicos de cada presentación, los organizadores recomiendan revisar la programación oficial.
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La memoria como una forma de mantener viva la cultura
Más allá de su extensa programación, la XXVI Feria de las Calacas plantea una reflexión sobre el papel del arte en la conservación de la memoria colectiva.
La palabra narrada, la música, las fotografías, las ofrendas y las representaciones teatrales comparten una misma capacidad: transformar los recuerdos en experiencias que pueden transmitirse a otras generaciones.
En tiempos en los que muchas tradiciones enfrentan el desafío de adaptarse a nuevas formas de comunicación y consumo cultural, encuentros como este permiten que el patrimonio permanezca vivo mediante la participación ciudadana.
La Feria de las Calacas recuerda que la cultura también se construye desde los afectos, las historias familiares y las voces de quienes estuvieron antes.
Y usted, ¿considera que la literatura y el arte son fundamentales para mantener vivas las tradiciones y la memoria de nuestros pueblos?

Equipo Escritores Rebeldes
