Deberíamos excusarnos con la metrópoli en la que vivimos. Ingenuamente presume majestuosidad, no obstante, la apatía con la que en ocasiones la tratamos. Basta con quererla un poquito más y con que hundamos los ojos sobre sus simplezas. Quise dármelas otra vez de caminante para husmearla y me fue bien. Vi jardines improvisados en las entradas de las casas y balcones atrayendo aves hasta sus barandillas. A la ciudad debe tomársele de la mano para preguntarle, aguantarla y respetarla. No es solo ir a los bares y centros comerciales. Una capital es más que champán o tienda, es la casa de muchos. Es bondadosa, tanto, que tolera toda la granja, sea que los pobladores de esta estén afligidos o sean malévolos. Hasta se arma de paciencia por esos dioses sueltos que merodean por ahí, jactándose porque fruncen el ceño o estiran trompa. Claro, también hay mercenarios, ladrones y borrachos en las tarimas, aunque tiene plazoletas, pensamientos, esfinges y mundos posibles. Lo que termina por convertir en estampita moderna la urbe es la tecnología, sus aceras, los ciclistas, los perros alzando una pata contra los árboles y los grupitos en el parque. Sin embargo, le falta ciencia e investigación y se envilece en un urbanismo desquiciado que desespera hasta indigentes. Hay hospitalidad y se escuchan historias secretas, jergas y choferes que todavía dicen buenos días. Y perviven los gobernantes falsarios que se burlan de estómagos vacíos. Calles, andenes y avenidas que de tanto caminarlas, terminan siendo sitios rutinarios y displicentes. Después de lucirme con mi flamante oficio de viandante por las calles de Bogotá, entré de nuevo al “Viejo Alemán”, un pequeño café del centro, y creí entonces que la granja podría cambiar. Me senté en mi mesa y oí que desde otra mesa salían latidos felices y labios liberando silbidos. Me di cuenta que una de las cosas buenas de tomar una bebida caliente en la calle es que algunos miedos se diluyen cuando nos dejamos embrujar por boberías de esas.
AUTOR: JOSÉ LUIS RENDÓN (COLOMBIA)
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José Luís Rendón C. Nació en el Municipio de Argelia (Antioquia) – Colombia. Titulado como Profesional en Comunicación Social. Ha sido corresponsal de prensa alternativa independiente, cronista, periodista y locutor de radio. Cuentos: LEOCADIA, obra ganadora del primer puesto del concurso de cuento “Carrasquilla Íntimo” convocado por El Colegio de Jueces y Fiscales del departamento de Antioquia-Colombia y publicado en la revista Berbiquí. Cuento: EL MONSTRUO DE LA PLATANERA (inédito).
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