SERENDIPIA DOMINICAL – Columna de la escritora española Mónica Miquel Nieto – Encuéntrala cada domingo en el portal web (escritoresrebeldes.com) y en las redes sociales de Escritores Rebeldes
SERENDIPIA DOMINICAL
NAVEGANDO EN LA TRISTEZA
Por: Mónica Miquel Nieto (Barcelona – España)
Correo electrónico: mmiquelnieto@gmail.com
Estimados lectores, me parece importante dedicar una de mis columnas de opinión a la gestión y expresión de las llamadas emociones negativas, como por ejemplo, la tristeza.

Opino que ese tipo de emociones y sentimientos forman parte de la existencia y que no tiene nada malo expresarlas o sentirlas. Me gustaría abogar por una forma diferente de interpretarlas, no como algo negativo, sino como algo real y necesario. No se puede ser siempre feliz ni ir por el mundo con una sonrisa indeleble en los labios. Espero que este nuevo enfoque os resulte interesante.
Las emociones negativas son estados afectivos desagradables. Podemos considerar emociones negativas: el miedo, la ira, el odio, la tristeza, el asco, la culpa, la vergüenza, la frustración, la envidia, el agobio, la angustia, el aburrimiento, la decepción, la desmotivación, el estrés, la humillación, la melancolía, el rencor, los celos, el vacío, el disgusto, la venganza, la impaciencia, la inseguridad y la desesperación.
Estas emociones suelen ser un tipo de señal de alerta ante amenazas o necesidades no satisfechas. Son emociones necesarias tanto para la supervivencia como para el crecimiento personal. Todos las hemos sentido en algún momento de nuestras vidas.
Aprender a reconocer y gestionar dichas emociones forma parte de nuestra maduración personal y nos puede resultar muy útil en la vida.
Según mi humilde opinión, durante demasiado tiempo se ha considerado que era mejor no expresar las emociones negativas o bloquearlas. Un ejemplo, la consabida frase “Los hombres no lloran” se ha grabado a fuego en la mente de muchos, impidiendo gestionar estas emociones de forma saludable.
El verdadero problema se da cuando este tipo de emociones se cronifican. No se puede estar siempre triste, por ejemplo. Tampoco es razonable pensar que alguien puede ser feliz constantemente. Esto no se ve reflejado en las redes sociales. Estoy saturada de influencers con una sonrisa perpetua en el rostro, viajando a paraísos naturales, haciendo deporte todos los días, vistiendo ropas de marca o utilizando cosméticos para estar siempre perfectas. La vida real no es así y no se puede fingir o esperar que los seguidores crean que sus vidas son perfectas. No lo son. Nadie tiene una vida perfecta y no pasa nada.
Las personas que siguen a estos influencers ansían ese tipo de vida, pero en realidad están ansiando un imposible. Todos pasamos por malos momentos, todos lloramos o nos sentimos agobiados en algún momento. Deberíamos ser más inteligentes y darnos cuenta de que solo muestran lo que piensan que nosotros queremos ver, pero que sus auténticas vidas no son tan diferentes a las nuestras.
La sociedad nos vende un ideal irreal y que tan solo puede generarnos frustración por no poder alcanzar lo inalcanzable. Sería mucho más útil que no se nos mintiera y que no se vea como algo negativo reconocer que a veces podemos sentirnos melancólicos, inseguros e incluso desesperados. Todo dependerá de las experiencias vitales que vivamos en cada etapa.
Podemos aprender a afrontar las emociones negativas mediante la meditación, el llamado “mindfulness”, la terapia psicológica o, simplemente, trabajándolas a diario de manera relajada y eficaz.
Nadie nos enseña a vivir, debemos aprenderlo día a día y encontrar nuestros propios recursos para hacerlo. Quizás lo que a unos les sirva, a otros no les funcione. La gestión de las emociones es algo muy personal y depende de nuestra forma de ser, de nuestra educación, de nuestros lazos familiares, de nuestro entorno e historia personal.
Lógicamente, una persona con un entorno amoroso que las apoye, lo tendrá más fácil para gestionar ese tipo de emociones, para aprender antes a ser resiliente y poder afrontar y superar los problemas.
Debo decir que no me gusta que se les llame emociones negativas, porque su mismo nombre ya implica que no son beneficiosas para el ser humano. De ahí el título de esta columna dominical, “Navegando en la tristeza”, porque sí, porque se puede navegar en esas emociones y no naufragar. El hecho de clasificar las emociones en positivas y negativas ya da lugar a intentar esconder las negativas, bloquearlas o no expresarlas. Y eso, amigos, no es nada bueno. Si necesitas llorar, llora, si quieres quejarte y gritar, hazlo. Eso no te hará peor persona, sino que demostrará lo que todos ya debemos saber, que somos seres humanos con nuestras virtudes y defectos y que la sonrisa perpetua no es beneficiosa. Permitámonos sentir y navegar por todas esas emociones, siempre y cuando no se cronifiquen de forma insana y permanente.
Seguidamente, como suelo hacer en todas mis columnas de opinión, os invito a leer y reflexionar a partir de unas frases célebres:
1.“La mayor riqueza es la salud mental” — Dalai Lama.
2.»Un alma triste puede matar más rápidamente que una bacteria.» — John Steinbeck.
3.»La tristeza, para todos aquellos que, como yo, han perdido el rumbo en la vida, se manifiesta como una rabia que pretende pasar por inteligencia.» — Orhan Pamuk.
4.»Cuando estás feliz, disfrutas la música, pero cuando estás triste, entiendes la letra.” — Frank Ocean.
5.»Solamente del dolor nace la verdad, y en el fondo de la desesperación se encuentra el único placer que no produce asco.» — Giovanni Papini.
6.“Nadie te puede hacer sentir inferior sin tu consentimiento.» — Eleanor Roosevelt.
7.“La tristeza es también un tipo de defensa” — Ivo Andric.
8.“¡Deliciosas lágrimas! Son el rocío del corazón” — Letitia Elizabeth Landon.
9.“Las lágrimas son palabras que necesitan ser escritas” — Paulo Coelho.
10.“Las paredes que construimos a nuestro alrededor para mantenernos lejos de la tristeza también dejan afuera la felicidad”. — Jim Rohn.
11.“Aferrarse a la ira es como agarrar un carbón caliente con la intención de lanzárselo a otra persona; tú eres el que se quema” — Buddha.
12.“Dejar ir nos da libertad, y la libertad es la única condición para la felicidad. Si en nuestro corazón seguimos aferrados a algo – la ira, la ansiedad o las posesiones-, no podemos ser libres”. — Thich Nhat Hanh.
Nos vemos el próximo domingo, amigos. Sed felices.
MÓNICA MIQUEL NIETO (BARCELONA – ESPAÑA)
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Mi nombre es Mónica Miquel Nieto, mujer de 55 años, residente en Barcelona, escritora y poetisa.
Toda mi vida he sido una lectora empedernida, de todo tipo de libros, pero sobre todo de novela histórica, novela fantástica y poesía.
De pequeña gané algunos certámenes literarios y ahí quedó todo. No he dejado de escribir nunca, pero no fue hasta el confinamiento causado por la pandemia de Covid-19, cuando decidí intentar publicar mis
Obras.
Escribí a algunas editoriales hasta que, finalmente, la Editorial Alvi Books confió en mis posibilidades y se arriesgó a publicar 5 de mis obras. Al ser una persona absolutamente desconocida, es algo que les
agradeceré siempre.
Por el momento, han sido publicadas seis antologías, tanto de poesía como de relatos, donde podéis encontrar algunas de mis obras, junto con las de otros maravillosos autores.
Participo en algunos grupos literarios de Facebook y he publicado en algunas revistas (Escritores Rebeldes, Las Alas del Cóndor, CLIVAR, Netrazol Literary Magazine, Pansélinos, Azahar, Escritores…).
También se han escuchado mis poemas y fragmentos de mis obras en programas radiofónicos, como por ejemplo en La hora de la verdad de TuradioValencia.com, La Enamorada Radio o Radio Alfa Omega de Mexico.
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Mi intención es darme a conocer y conseguir lectores para mis obras publicadas.
No dejaré de escribir, porque para mí el hecho de hacerlo, es tanto una necesidad como un placer.
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