Serendipia Dominical – Peligro De Divorcio Inminente

SERENDIPIA DOMINICAL – Columna de la escritora española Mónica Miquel Nieto – Encuéntrala cada domingo en el portal web (escritoresrebeldes.com) y en las redes sociales de Escritores Rebeldes.

SERENDIPIA DOMINICAL
PELIGRO DE DIVORCIO INMINENTE
Por: Mónica Miquel Nieto (Barcelona – España)
Correo electrónico: mmiquelnieto@gmail.com

El amor es algo maravilloso, todos estaríamos de acuerdo en eso. Muchas veces, cada vez menos, la pareja decide contraer matrimonio y crear una familia. Pero, los matrimonios, al igual que el amor, no son eternos en un tanto por ciento muy elevado, más si cabe después de las vacaciones de verano, que es donde suelen darse la mayoría de procesos de divorcio.

En Serendipia Dominical trataré el tema del divorcio y las causas por las que se suelen producir después de las vacaciones, concretamente en el mes de septiembre.

El divorcio es la disolución del matrimonio que no sea motivada por la muerte o declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges. Una vez completado el divorcio, se está en libre disposición de contraer matrimonio de nuevo.

Se decretará el divorcio a petición de uno solo de los cónyuges, de ambos o de uno con el consentimiento del otro.

Me gustaría comentar brevemente la historia del divorcio en mi país, España, para centrar un poco más el tema y tener las cosas más claras. Si bien el derecho de divorcio ya había sido legalizado en España durante la Segunda República, con la aprobación de la Ley de divorcio de 1932, más tarde, dicha legislación fue suspendida primero, seguida de la derogación, por parte de la dictadura franquista. Con la muerte del dictador Francisco Franco y la recuperación de la democracia, hizo que para reinstaurar el derecho de divorcio, se aprobara la Ley de divorcio de 1981.

Posteriormente, se acometieron reformas de ampliación de la misma, en los años 2005 y 2015, que aportaron el divorcio exprés, el divorcio notarial y completaron el divorcio libre, mediante la aprobación de la Ley 13/2005, de 1 de julio; la Ley 15/2005, de 8 de julio y la Ley 15/2015, de 2 de julio. Con ello, el divorcio deja de ser exclusivamente judicial, también se puede acceder, con ciertas restricciones, por la vía notarial. A la vez que deja de ser de doble proceso, no hace falta pasar por una separación legal previa para acceder al divorcio. Y, por otro lado, deja de ser causal, no hay que alegar y probar alguna de las causas recogidas en la ley para poder divorciarse.

La primera vez en que se reconoció legalmente el derecho de divorcio en España, tal y como lo conocemos actualmente, fue en la Segunda República, en el artículo 43 de la Constitución de 1931, pudiéndose solicitar de mutuo acuerdo, o por uno de los cónyuges, siempre bajo causa justa.

«La familia está bajo la salvaguardia especial del Estado. El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para uno y otro sexo, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de justa causa».

Hasta entonces, la disolución del matrimonio quedaba circunscrita a lo establecido en el Código Civil de 1889 a través de su artículo 52 a la muerte de uno de los cónyuges:

«El matrimonio se disuelve por la muerte de uno de los cónyuges».

Si queremos obtener algo más de información acerca de la Ley del Divorcio de 1981, deberíamos tener en cuenta que el 22 de junio de 1981, en el pleno del Congreso de los Diputados, se aprobó la ley del divorcio en España con 162 votos a favor, 128 en contra y 7 en blanco. Pero no fue un camino fácil de recorrer.

El ‘padre del proyecto’ fue Francisco Fernández Ordóñez, ministro de Justicia de UCD, aunque en la ley colaboraron otras muchas manos, entre ellas, las de Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas.

El ministro tuvo que resistir a la presión de la iglesia católica y del sector demócrata-cristiano de su partido para que la ley saliera adelante. Su defensa en el Congreso con la frase “No podemos impedir que los matrimonios se rompan, pero sí podemos disminuir el sufrimiento de los matrimonios rotos» forma parte de la historia de nuestro país.

Y ahí no acabó todo. Las editoriales de los periódicos y los círculos de poder más conservadores auguraban “graves e irreparables consecuencias en las estabilidad de la familia, la educación de los hijos y la salud moral de la sociedad”. Por su parte, La Conferencia Episcopal, afirmaba que la ley “socavaba las bases más firmes de la sociedad y de la familia” y era «una puerta abierta a la generación del mal”.

Los ‘expertos’ predecían una avalancha de divorcios, más de 500.000 en el primer año tras la aprobación de la ley. Sin embargo, hubo que esperar hasta el año 2000 para alcanzar esa cifra.

Hoy, la sociedad ha interiorizado el divorcio como una conquista irrenunciable, aunque hay países en los que está prohibido divorciarse, como por ejemplo, en Filipinas y el Vaticano. Hoy, Filipinas es, después de Brasil y México, el tercer país católico más poblado del mundo.

Como comentario curioso relacionado con el tema del divorcio, me gustaría nombrar a la tribu Balanta de África, la cual tiene una ley, que establece que una mujer debe permanecer casada hasta que su vestido de novia se desgaste. Afortunadamente, una cláusula estipula que, tras un mes de sufrimiento, es libre de romperlo y escapar del matrimonio.

Una vez llegados al extremo de decidir romper el matrimonio, estadísticamente existen épocas del año en las que el divorcio es mucho más común. Si la primavera es la estación del amor, el verano es la de las rupturas, según las estadísticas. Llegados a septiembre, sea por el calor o sea por el agotamiento, aumentan un 40% los divorcios. En este mes se producen más divorcios que el resto del año y la mayoría son de parejas con hijos.

Según Lara Ferreiro (Madrid, 1988), psicóloga especialista en adicción emocional, autoestima, pareja y desarrollo personal para la mujer, las vacaciones de verano son propicias para romper una relación porque pasamos más tiempo juntos, discutimos hasta tres veces más y echamos la culpa al otro por idealizar las vacaciones, cosa que genera muchísima frustración.

Lara Ferreiro estudió en el Metropolitan Center for Mental Health de Nueva York y en la actualidad es profesora universitaria de Psicopatología y compagina la atención clínica presencial con la terapia online.

El 55 % de las rupturas de todo el año ocurren ahora: en julio, agosto y se culmina en septiembre, señala Lara Ferreiro, psicóloga en terapia de pareja.

En septiembre, aumentan los divorcios, porque, añade, “al pasar 24 horas al día, te das cuenta de que no eres compatible con tu pareja”.

La psicóloga, además, indica, que el verano es más propicio para la infidelidad: “La gente es tres veces más infiel”.

Y el calor es otro de los factores que influye en las rupturas, ya que “las altas temperaturas hacen que estés más irascible”.

Sin embargo, si el amor es sólido, no hay nada ni nadie que lo venza.  “La pareja tiene que tener tiempo a solas. Tienes que tener ocio individual y también muchísima comunicación y cariño”, aconseja Ferreiro.

Llegados a este punto, deberíamos hablar de la edad en la que más comúnmente se produce el divorcio. Es entre los 40 y los 49 años cuando más gente se divorcia en un país en el que de forma anual se producen alrededor de 100.000 divorcios al año; y en el que los matrimonios han ido disminuyendo durante los últimos 40 años. La edad media de las mujeres en los procedimientos de divorcio fue de 46,2 años. En los hombres fue de 48,7 años.

Según el INE, Instituto Nacional de Estadística de España, el número de divorcios (82.991) y de separaciones (3.604) aumentó un 8,2% y un 6,6% respectivamente en 2024, hasta alcanzar los 86.595 casos, con una tasa de 1,8 por cada 1.000 habitantes.

Algo más del 50% de los matrimonios se acaban separando en España, según un estudio elaborado por el Observatorio Demográfico CEU, adscrito al Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEU-Cefas). Más de un tercio se separa antes de los 20 años de casados; uno de cada cinco, en los primeros diez años; y uno de cada ocho lo hace en los primeros siete años de matrimonio.

A nivel global, el número de divorcios por cada mil personas casadas ha pasado de ser 2,6 en 1970 a 5,5 en 2008. En la Unión Europea, las separaciones por cada mil habitantes también se han disparado: si en 1965 eran 0,8, en 2017 ya eran 2. Mientras la tasa de divorcios se duplicaba, la de matrimonios seguía la dinámica inversa: se ha desplomado en un 50% en el mismo periodo en la UE.

Parte de esa tendencia se debe a que varios países, como Italia, España, Irlanda o Malta, han legalizado el divorcio en tiempos relativamente recientes, pero también está muy relacionada con algunos cambios socioculturales que están transformando la forma en la que vivimos y, especialmente, en la que compartimos nuestro hogar.

El matrimonio cada vez genera más rechazo entre las nuevas generaciones, que prefieren optar por modelos de pareja y convivencia más flexibles. Aun así, en cuanto al crecimiento de la tasa de divorcios, también hay una serie de factores que favorecen que se llegue al divorcio: desarrollo económico, mujeres incorporadas al mercado laboral, altos niveles de educación y menor proporción de católicos.

En los últimos años la tendencia se está revirtiendo, como en Estados Unidos o Reino Unido, fruto del descenso de los matrimonios y, aunque en menor medida, la precariedad económica. No obstante, el confinamiento al que dio lugar la pandemia está provocando un nuevo repunte de las separaciones, parecido a los que suelen seguir a los periodos vacacionales de Semana Santa, Navidad o verano.

Letonia y Lituania tienen las tasas más altas, con tres divorcios por cada mil habitantes. Durante la época soviética, estos Estados ofrecían jugosas ayudas a las personas que decidieran casarse, como ascensos o mejoras de vivienda, y con el cambio de sistema político el planteamiento se desmoronó y el matrimonio dejó de ser una opción tan atractiva. Asimismo, Estados Unidos y Dinamarca son otros países que también reflejan un gran número de divorcios.

Por el contrario, los miembros de la OCDE con una fuerte presencia de la religión católica, como Polonia, Italia, México o Malta, presentan tasas de divorcios más reducidas, por debajo de las dos separaciones por cada mil habitantes.

Para finalizar este Serendipia Dominical, no puedo dejar de apostar por las fabulosas frases célebres que tanto nos ayudan a reflexionar sobre el tema.

-«El divorcio es la muerte de un sueño.» – Susan Sarandon.

-«Se necesitan dos personas para destruir un matrimonio.» – Margaret Trudeau.

-«El corazón se va a romper, pero los rotos viven.» – Lord Byron.

-“Cuando dos personas deciden divorciarse, no es una señal de que «no se entienden», sino una señal de que, al menos, han comenzado a hacerlo”.- Helen Rowland.

-“No existe una ‘familia rota’. La familia es familia, y no se define por certificados de matrimonio, divorcios ni documentos de adopción. Las familias se forjan en el corazón. La única vez que una familia se anula es cuando se cortan esos lazos del corazón. Si cortas esos lazos, esas personas dejan de ser tu familia. Si los forjas, esas personas son tu familia. Y si odias esos lazos, esas personas seguirán siendo tu familia, porque lo que odies siempre estará contigo”. — C. Joybell C.

-“La mitad de todos los matrimonios terminan en divorcio, y luego están los realmente infelices”. — Joan Rivers.

-“Debemos estar dispuestos a dejar ir la vida que hemos planeado, para poder tener la vida que nos espera”. — Joseph Campbell.

-“Hay cosas en mi vida que son difíciles de conciliar, como el divorcio. A veces es muy difícil comprender cómo pudo suceder. Es muy fácil culpar a otros. No tengo tiempo para el odio ni la negatividad. No hay espacio para ello”. — Reese Witherspoon

-“Incluso la noche más oscura terminará y saldrá el sol.” — Víctor Hugo.

-“No dejes que el miedo a lo desconocido te impida experimentar una vida más grandiosa que la que jamás hayas conocido”. — Jeff McClung.

-“No puedes comenzar el siguiente capítulo de tu vida si sigues releyendo el anterior”. — Michael McMillan.

-“Ánimo, querido corazón.” — CS Lewis

¡Que viva el amor en todas sus formas! El amor sigue siendo lo más maravilloso que nos puede ocurrir, sea o no perecedero. Disfrutadlo mientras podáis y hacedlo también en vacaciones. Como siempre, os deseo lo mejor y os espero el próximo domingo en Serendipia Dominical. Sed felices.

MÓNICA MIQUEL NIETO (BARCELONA – ESPAÑA)
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