Durante catorce días, el pabellón de India en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026 se convirtió en uno de los rincones más visitados, fotografiados y comentados de la feria. Entre aromas de curry, cantos tradicionales, libros antiguos y pantallas repletas de imágenes del subcontinente asiático, miles de visitantes recorrieron un espacio que buscó tender puentes culturales entre dos países separados por la distancia, pero unidos durante dos semanas por la literatura.

Fotografía: El pabellón de la India, país invitado a la Feria Internacional del Libro de Bogotá
La FILBo, que cerró sus puertas el pasado 4 de mayo, tuvo a India como país invitado de honor en su edición 38, una participación que transformó uno de los pabellones principales de Corferias en un viaje inmersivo por la historia, la filosofía y las tradiciones de una de las civilizaciones más antiguas del mundo.
Desde la entrada, los asistentes eran recibidos con el tradicional saludo “Namasté” y con la imagen oficial del pabellón: una familia leyendo un libro sagrado, símbolo de la importancia que la nación asiática quiso darle a la palabra escrita como eje de su presencia en Bogotá.
“Una de las principales enseñanzas que quiere compartir la India es la cultura escrita y la literatura que se gesta en el país”, aseguró durante la feria Sri Kumar Vikram, director adjunto de la editorial estatal National Book Trust.

Fotografía: El pabellón de la India, país invitado de honor a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) / Carlos Ortega
El pabellón reunió más de siete exposiciones temáticas dedicadas a la religión, la literatura infantil, la música, el pensamiento filosófico, el arte y la gastronomía. Sin embargo, más allá de la puesta en escena, la apuesta india estuvo centrada en mostrar la dimensión cultural e intelectual de un país que hoy posee la industria editorial más grande de Asia y publica cerca de 90.000 títulos nuevos cada año.
Uno de los espacios que más llamó la atención fue la réplica de la histórica Universidad de Nalanda, fundada en el año 427 d. C. y considerada una de las primeras universidades del mundo. En su interior, los visitantes encontraron una colección de más de 250 libros de autores indios traducidos al español, una muestra que evidenció el creciente interés por acercar la literatura de India al público latinoamericano.
También tuvo un lugar destacado la exposición dedicada a las mujeres pensadoras y escritoras indias, un recorrido histórico que abarcó desde el siglo III antes de Cristo hasta la actualidad y que resaltó el papel de las voces femeninas en la construcción cultural y espiritual del país.

Fotografía: El pabellón de la India, país invitado de honor a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) / Luisa Fernanda Duran
Pero la experiencia no se limitó a los libros. A lo largo de la feria, el pabellón estuvo acompañado por música tradicional, presentaciones de danza, proyecciones audiovisuales y actividades interactivas que permitieron a los asistentes acercarse a las expresiones artísticas contemporáneas de India.
El legado de Mahatma Gandhi también ocupó un espacio central, con fotografías y publicaciones que repasaban la vida y pensamiento del líder pacifista, convertido en uno de los símbolos universales de la resistencia no violenta.
Y mientras algunos visitantes hojeaban libros o participaban en conversatorios, otros hacían fila frente a los restaurantes del pabellón para probar parte de la gastronomía india. Las Samosa, el Pollo tikka masala y las mezclas de especias aromáticas se convirtieron en otro de los atractivos de una experiencia que apeló a todos los sentidos.

Fotografía: Muestra Cultural – Pabellón de la India, país invitado de honor a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo)
La delegación india estuvo integrada por 65 personas, entre escritores, editores, pensadores, gestores culturales, diplomáticos y representantes del Gobierno y de la industria editorial del país asiático. Su presencia no solo buscó fortalecer los vínculos culturales con Colombia, sino también abrir nuevas oportunidades de intercambio académico y comercial.
Al cierre de la feria, India dejó algo más que un pabellón lleno de visitantes: dejó la sensación de haber convertido la FILBo en una ventana hacia otra manera de entender la literatura, la espiritualidad y el diálogo cultural.

Equipo Escritores Rebeldes
