Fotografía: La Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín llega este 20 de septiembre al cierre de su edición número 20, después de diez días en los que libros, escritores, lectores, editoriales y diferentes expresiones artísticas se encontraron alrededor de las “Travesías de la lectura”. Dos décadas después de su nacimiento, la Fiesta reafirma el lugar de Medellín como escenario para el encuentro, la diversidad cultural y la promoción de la lectura.
La Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín llega este domingo 20 de septiembre a la última jornada de su vigésima edición. Después de diez días de conversaciones, literatura, cine, ciencia, memoria y encuentros con autores, el Jardín Botánico, Parque Explora y la zona norte despiden una celebración que convirtió sus 20 años de historia en punto de partida para nuevas “Travesías de la lectura”.
Medellín, 20 de septiembre de 2026.— Hay celebraciones que terminan cuando se apagan las luces y otras que permanecen en los libros que regresan a casa con los lectores. La 20.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín llega hoy a su jornada final después de desarrollarse desde el 11 de septiembre, con entrada libre y una programación concebida para conmemorar dos décadas de uno de los principales encuentros literarios de Colombia.
Durante diez días, el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, Parque Explora y otros espacios de la zona norte volvieron a transformarse en territorio de lectores, escritores, editores, libreros, ilustradores y familias.
VEINTE AÑOS RECORRIENDO LIBROS
La edición de 2026 se articuló alrededor del concepto “Travesías de la lectura”, una invitación a entender el acto de leer como un viaje entre territorios, generaciones, culturas y memorias. La Alcaldía de Medellín anunció para esta edición 3.600 actividades, la cifra más alta proyectada en la historia del encuentro, y una red de 269 organizaciones entre aliados, patrocinadores, instituciones, colectivos y expositores.
La programación incluyó conversaciones con autores, presentaciones de libros, talleres, exposiciones y actividades relacionadas con otras manifestaciones culturales. La edición reunió, además, alrededor de 400 invitados nacionales e internacionales, según información divulgada durante el desarrollo de la Fiesta.
La literatura fue el centro, pero no estuvo sola. Cine, música, oralidad, ciencia, memoria, danza y pensamiento acompañaron los libros y mostraron una idea de lectura que desborda la página impresa.
MIRCEA CĂRTĂRESCU, UNA DE LAS GRANDES VOCES INVITADAS
Entre las figuras internacionales sobresalió el escritor rumano Mircea Cărtărescu, cuya presencia encabezó la programación anunciada por la organización. Autor de obras como Solenoide, Cărtărescu llegó a Medellín como una de las voces centrales de la literatura europea contemporánea.
Su participación reforzó la dimensión internacional de una Fiesta que, a lo largo de dos décadas, ha buscado acercar a los lectores colombianos a autores y tradiciones literarias de diferentes lugares del mundo.
COREA DEL SUR: LIBROS Y CULTURA ATRAVESANDO EL OCÉANO
Corea del Sur fue el país invitado de honor, mientras que la mexicana Almadía participó como editorial invitada. La elección amplió el horizonte cultural de la Fiesta y permitió que el público se aproximara a otras tradiciones narrativas y editoriales.
Uno de los resultados editoriales de ese intercambio fue la publicación de Chunhyangjeon, clásico anónimo de la literatura coreana, incorporado a la Biblioteca de la Fiesta del Libro y la Cultura en traducción de Samil Yang e ilustraciones de Samuel Castaño.
El gesto tiene un valor especial: una fiesta literaria no solo invita autores o presenta novedades, también puede dejar libros circulando cuando sus escenarios ya han sido desmontados.
UNA FIESTA QUE TAMBIÉN PRODUCE MEMORIA
Para conmemorar el aniversario se publicó Travesías de la lectura. 20 años de la Fiesta, de Carolina Londoño, con ilustraciones de Manuela Moreno. La obra hace parte de los proyectos editoriales especiales creados alrededor de las dos décadas del encuentro.
También apareció el Cuentico Amarillo 19, Quijote de barriada, con texto de Gilmer Mesa e ilustraciones de Laura Ospina.
Estas publicaciones ayudan a comprender una característica que Medellín ha desarrollado alrededor de sus Eventos del Libro: la celebración no se limita a reunir personas alrededor de una programación, sino que procura construir un archivo y una memoria editorial.
LIBRERÍAS Y EDITORIALES: EL OTRO CORAZÓN DE LA FIESTA
Los lectores encontraron igualmente una amplia muestra comercial. En ella participaron editoriales independientes, grandes grupos editoriales, distribuidoras, instituciones y numerosas librerías.
Entre los expositores figuraron Fondo de Cultura Económica, Penguin Random House, Planeta, Rey Naranjo, Babel Libros, LuaBooks, Laguna Libros, Sílaba Editores y Angosta, mientras que el espacio dedicado a librerías reunió establecimientos como La Pascasia, Te Creo, Entre Líneas, Entrecuentos, Nacional, Lerner, Ítaca Librería-Bar y TantaTinta, entre otros.
La diversidad resulta fundamental para un encuentro de estas características: alrededor del escritor y el lector existe un ecosistema formado por editores, libreros, correctores, ilustradores, traductores, diseñadores, distribuidores y promotores de lectura.
LITERATURA, PERO TAMBIÉN CINE, MÚSICA Y MEMORIA
La programación de esta edición confirmó el carácter interdisciplinario que ha adquirido la Fiesta. Por sus escenarios pasaron propuestas capaces de conectar los libros con otros lenguajes.
Durante las jornadas del 14 y 15 de septiembre, por ejemplo, la agenda incluyó una conversación con el poeta indígena Fredy Chikangana sobre oralidad y tradiciones indígenas; la escritora ecuatoriana Yuliana Ortiz Ruano dialogó con el coreógrafo Rafael Palacios sobre diáspora, cuerpo y memoria; y se proyectó el documental Álvaro Mutis, el gaviero. También hubo encuentros alrededor de la relación entre literatura y cine.
Son cruces que ayudan a explicar por qué Medellín habla de una Fiesta del Libro y la Cultura y no simplemente de una feria comercial. La propia organización señala que el encuentro reúne conversaciones, lanzamientos, promoción de lectura, proyectos especiales, experiencias para públicos escolares, propuestas artísticas y una muestra editorial.
DOS DÉCADAS DESPUÉS, UNA CIUDAD ALREDEDOR DE LOS LIBROS
La historia de estos veinte años también puede contarse a través de escenas pequeñas: una familia caminando entre los árboles, un estudiante que escucha por primera vez a un escritor, un librero recomendando una novela o un niño que encuentra un libro que quiere llevarse a casa.
Es precisamente esa dimensión cotidiana la que la organización ha destacado en la conmemoración del vigésimo aniversario: conversaciones que despiertan recuerdos, estudiantes que atraviesan la ciudad para llegar al Jardín y lectores que descubren autores que hasta entonces desconocían.
La edición número 20 representa así algo más que una cifra redonda. Habla de la permanencia de un proyecto cultural que ha conseguido instalar los libros en uno de los espacios públicos más reconocibles de Medellín.
EL CIERRE DE UNA FIESTA Y EL COMIENZO DE OTRA TRAVESÍA
La última jornada de este domingo marca el final de la programación iniciada el 11 de septiembre, pero la propia organización ha presentado estos veinte años como un punto de llegada y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa.
Cuando termine la jornada, desaparecerán poco a poco los pabellones y los escenarios. Los libros, en cambio, tomarán otro camino: bibliotecas, colegios, universidades, casas y mesas de noche.
Tal vez esa sea la verdadera medida de una fiesta literaria. No solamente cuántas personas pasan por sus corredores, sino cuántas historias continúan viajando cuando la Fiesta termina.

Equipo Escritores Rebeldes
