Encuentre Aquí – No Habrá Un Mañana (Parte 1)
LOS RUSOS
En memoria de Cormac McCarthy,
No solo en su carretera estaba en espera el infierno nuclear
– ¿Está seguro señor? Debería hablar todo esto con el congreso. ¡El hecho que lance esa cantidad de misiles a Estados Unidos es una locura!
Horrorizado Boris miraba incrédulamente a su mayor y gran líder. El General Nikolai Peliskin que había firmado hace más de una década el acuerdo para el libre transporte de residuos nucleares entre estados unidos y China. Claro esto después de que Rusia dejara de llamarse así y se nombrara como “la nueva URS” todo por haber ganado la guerra contra Ucrania, no permitirían que sucediera algo así, aunque ucrania fuera eliminada por bombas atómicas y todos esos residuos convirtieron aquel extinto país en una nueva Chernóbil. Le llamaron “La ruta de Marie Curie” pero no tenía nada que ver con la descubridora de la radiación. Los tres países se habían encargado ellos solos que la ruta se hiciera mejor conocida como “la ruta de Yig” por qué nada podía vivir ahí excepto las serpientes que habían empezado a mutar a formas horripilantes y ponían en riesgo a la población.
– ¡NO INTERRUMPAS BORIS VILASTROP! Ya tomé una decisión, esos bastardos americanos ¿creen que tendrán el poder de todo? ¡NO! ahora… dame la llave, no dejare un segundo más que los capitalistas americanos quieran más de lo que no pueden morder. ¡LA NUEVA URS SE LEVANTARÁ ANTE LOS DEMAS!
Boris sujeto la llave que tenía colgada de su cuello con tanta fuerza que la forma de esta misma se había impregnado como un beso con demasiado maquillaje o inclusive con un ponzoñoso veneno. El mismo comprendió que el sujeto enfrente suyo atrás de un enorme escritorio de madera –el ultimo de su tipo- de roble ruso estaba completamente loco, el poder se le había subido tanto en la cabeza que lo había envenenado como lo sucedidó con el anterior líder Putin. Aun que creía que el gran Líder Nikoali estaba más loco que él, incluso más que el hijo de perra de Hittler. Estaba seguro, que si es que por alguna razón casi milagrosa sobrevivían de lo que estaba a punto de suceder. El gran líder Nikolai seria enlistado y fijado como uno de los dictadores más locos y sádicos de la historia junto aquel demente alemán y del imbécil de Nicolás Maduro que fue capturado hace algunas décadas atrás.
-No se lo repetiré Boris, deme la llave o será encarcelado por traición de la nueva URSS y será ejecutado en pared-visión mundial. Que sirva de ejemplo que ni los de mi pueblo será perdonados.
-Señor … por favor… si lo hace, no tendremos un planeta que demostrar el gran poder que tiene…
-¡¿Y QUE IMPORTA SI MATO A TODA VIDA EXISTENTE?! –se alejó de su escritorio y se acercó con gran rapidez a Boris, como una presa apunto de asesinar a su presa para alimentarse de ella. Casi como si quisiera estrangularlo por el solo hecho de poner en cuestión su decisión, aunque en realidad quisiera arrancarle la llave – ¡DEBEMOS DEMOSTRARLES QUIENES SOMOS! ¿entonces para que llamaríamos a la mente más lista del planeta? Sí, es uno de los últimos negros del planeta ¿y qué? Su mente nos ha ayudado mucho
-Sabe mi opinión del profesor Wiliam Gardener, no soy racista como usted líder… pero algo en él no me gusta, sabe ecuaciones matemáticas que ninguno de nuestros expertos sabía que existían y por eso…
-Y por eso es un genio. Es el Einstein de nuestro tiempo. ¡NO LO VE BORIS! ¡EL LO DIJO, ¡LAS MATEMATICAS ES EL LENGUAJE DE DIOS, Y NOSOTROS SEREMOS LOS NUEVOS DIOSES!
-Mas bien. usted quiere ser el nuevo dios… pero no dudare más en usted
El general sonrió con sadismo y locura pura, dejando ver sus amarillos dientes.
-Pero tampoco estaré aquí para ver cómo es que lleva a este planeta a su inevitable extinción. Puede que el planeta siga por muchos millones más, pero usted será el culpable de la extinción humana…
-Diga lo que quiera Boris, usted ya no formara parte del gobierno y tomare esto como traición.
-Como quiera… solo veo ahora un loco más. y no se preocupe con que me ejecuten, suficiente tendremos con el misil que lanzara.
El gran líder lo miro incrédulo, no por el hecho que su mano derecha le diera la llave con el numero 55 gravado delicadamente, ni menos que lo dejara solo. Si no que no quisiera estar ahí, para poder ver como su mayor ambición finalmente se cometía. En cambio, Boris, dejo tirar su saco con logros e insignias al suelo y camino con paso fúnebre hasta la salida. Ya no quería saber nada de su nación.
***
Antes que pudiera dar salida de la casa blanca del general, Boris pudo ver a lo lejos una figura alta, bella y esbelta de color moreno de piel con rasgos de descendencia egipcia o africana. No cabía duda, era el profesor Wiliam quien se acercaba. Ambos cruzaron miradas, no se detuvieron para saludarse o decir opiniones de este plan. Todo fue rápido y sin importancia como otros días. Salvo que ahora, Boris sintió un enorme escalofrió en cuanto el profesor Wiliam Gardener paso a lado suyo. Como si, el frio que estaba afuera no fuera nada. un escalofrió tan grande que en unos cuantos minutos no serían nada. pero, nunca antes había sucedido esto. ¿Por qué seria? Para Boris ya no sería tema de interés, tal vez nunca lo supiese o tal vez… a veces, la muerte puede dar muchas respuestas.
***
El profesor Wiliam toco la enorme puerta de metal, espero su señal y entro en la oficina del gran líder que se encontraba pensativo, reflexionando realmente todo lo que dijo y lo que su ex mano derecha le había comentado, tenía enfrente las entradas de las llaves de los misiles, su llave ya estaba lista en su mano, pese que los temblores traicioneros no la hiciesen soltar junto a sus bellos cincos plasmados en ella.
– ¿Todo el orden gran líder? ¿listo para conquistar el mundo y ser su nuevo dios?
– No lo sé… tal vez cometemos un error señor Gardener
El Profesor Wiliam se acercó a el aun sosteniendo la llave que le había dado el general hace unos días para su custodia, lo observo fijamente, como una serpiente hipnotizando a un ratón antes que lo obligue a que entre en su boca. En sus ojos se vieron lo claros que eran, cafés casi como el ámbar y tan profundos como el espacio.
-No reparemos en gastos, un hombre menos no lo hará menos fuerte. Estos misiles le harán saber a todos los países que quede quien es el que manda en esta nueva nación.
El general por primera vez sentía miedo, cuestionaba su decisión y pensó lo que dijo Boris, pero en lo que su mente lo hacía pensar en lo correcto, su cuerpo ya había hecho el paso final junto al profesor que su piel morena hizo que pareciera más negra de lo usual y su cuerpo fuera inquietante, no por la piel si no que parecía una mancha borrosa pese que ambos estuviesen cerca del escritorio de madera donde estaban las entradas de las llaves de plata para dar salida los misiles nucleares.
– Cuando giremos estas llaves en la cuenta de tres, un nuevo mundo nacerá, habrá un mañana para los que se alcen ante las cabezas de los débiles –sonrió el profesor y dejo ver que sus dientes parecían largas cerdas como los de un cepillo de dientes.
– Le creo profesor… espero que tenga razón.
Y la cuenta regresiva se dio, ambos dijeron los números de atrás para adelante, 3… ambos giraron, 2… el botón se coloreo de rojo y 1… ambos habían presionado aquel enorme carmesí plástico que hizo lanzar el primer misil para dar pie a la salida de los 55 misiles que salieron después de este. Sin saber que no serían los únicos a quienes el profesor Wiliam Gardener le había dado la respuesta de enfrentar todo con fuego… fuego nuclear.
***
Boris dio mirada al cielo que se había iluminado con un carmesí tan enfermizo que pudo haberlo confundido por un asteroide cayendo a la tierra, pero supo de inmediato de que se trataba todo eso. Eran los misiles que el gran líder había lanzado, pero eso no es lo único que lo haría paralizarse de miedo y decir sus últimas palabras. El misil de la nueva URSS nunca llegaría a su objetivo, eso era obvio, pero era porque el objetivo había mandado misiles igual, era cuestión de segundo de ver como varios misiles nucleares chocarían entre si y generarían la mayor explosión nuclear nunca antes vista. Boris tembló y casi con llanto atorado pudo decir antes que el fuego radiactivo lo hiciera cenizas en un abrir y cerrar de ojos.
-No habrá un mañana, dios mío. Perdona nuestros pecados…
AUTOR: DIEGO MUNGUIA (MÉXICO)
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NO HABRÁ UN MAÑANA
PARTE 3
Encuéntralo el 11-03-2026

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