Encuentre Aquí – Los Marcianos (Capítulo 1)
Dedicado para Ray Bradbury,
Aquel que imagino nuestro nuevo
Destino distópico de estupidez, Marte.
Capítulo 2
Descenso A La Locura. El Rock And Roll Nunca Morirá
I
Un manto nocturno cubría la vista de Montag, la oscuridad gobernada todo el sitio. No había luz, no había nada. nada en esa infinidad de oscuridad, hasta que llego a observar más detalladamente una fuente de calor que iluminaba con un color escarlata y naranja.
-“¿Qué es esto?” – se preguntó a la nada a su lado – “¿fuego? ¿fuego en la oscuridad?, ¿Cómo es posible eso?”
Siguió y vio que esa luz tenia cuerpo, como una bestia que podía volar y escupir ese mismo fuego. “¿Cómo se llamaban?”
-“Un dragón” – dijo con inocencia Montag
-“si” – le respondió la nada
-“no, no lo es, no recordaba ese nombre” – tercio la oscuridad
-“yo no recuerdo oír tu voz” – volvió hablar la nada.
Montag sitio un escalofrió recorrer todo su ser. trato de seguir hablando con la nada y la oscuridad, pero en lugar de ver el fuego, estrellas y la negrura del cielo, vio algo horrible.
Un ser blanco, como si no tuviera sangre que recorrer en ese cuerpo. Poseía manchas de colores, pero eran más tatuajes que algo de su pálida piel. Pero lo más horrible era su cabeza…
No tenía nariz, ni boca, ni oídos o pelo incluso. Era un enorme ojo de color ámbar dorado que reflejaba todo lo brillante que no existía en ese escenario.
-¡SANTO SEA MI SER!
-¿Qué pasa? –dijo la voz que era de la nada y la oscuridad en una sola.
-¡MONSTRUO!
El ser produjo un grito sin abrir la boca, Montag grito lo suficiente como para espantara la criatura y que el mismo despertara de esa terrible visión.
II
La luz había regresado, ya no nadaba en la nada.
Se encontraba sentado en su cama y viendo como los haces del sol ya entraban a sus aposentos. Lo que si pensó y le hizo venir a su mente una vez más era los gritos del ser de un solo ojo enorme, en realidad. Solo se trata de su alarma indicando que era hora de despertar.
Se levantó y observo algo más…
Había orinado la cama…
III
Después de quitar las sabanas y ponerlas en su lavadora, salió corriendo de ahí.
Esa mañana no había agarrado nada de comer.
Ya no había tiempo, aparte. A Montag no tenía el suficiente apetito como para comer su habitual fruta después de esa pesadilla.
¿oh, era en realidad una pesadilla?, ¿era algo como la música que ya empezaba a escucharse más y más fuerte generando migrañas?
-No lo sé – se respondió para sí solo y para el auto que esa mañana nuevamente no se escuchó música provenir de la radio.
IV
Cuando llego a la oficina, vio un montón de gente esperando a que abrieran las puertas del enorme edificio de color negro cristal.
-¿Qué sucede? –pregunto Montag a un grupo de compañeros de trabajo.
-No lo sabemos aún – le respondió alguien de la multitud.
-¿Dónde está Lantry?, ¿ha decido faltar hoy?
-Él nos dijo que ya venía, solo que fue a tomar medicina para el dolor de cabeza –dijo detrás de Montag una voz mucha más gruesa que la primera que le respondió.
-¡DOUGLAS! – dijo abrazando al hombre detrás suyo con alegría.
-Viviendo… aun
Douglas que era más que Montag, tenía que tener l cabeza gacha cada vez que tenía que darle la palabra y oírlo, después de un rato así, el dolor de cuello le gobernaba hasta que tomara algo para quitárselo.
-Hace mucho que no te veo viejo amigo, ¿Cómo has estado? – apretó las manos – me da gusto que este bien – le dedico una larga sonrisa Montag.
-Somos dos, la verdad. Trabajar hasta el hoyo oscuro que es el sótano del edificio acomodando papeles y botellas azules no es un trabajo que tenga mucha compañía, más que algunas raíces y plantitas moradas de la tierra -suspiro Douglas como si fuera una porquería de lo más normal.
-¿pero acaso es más cómoda que un cubilo de encuentros sexuales?
-En eso tienes toda la maldita razón.
Ambos rieron y se dieron palmadas de símbolo de calmarse.
-¿sabes algo de esto? –Señalo Montag hacia las puertas del edificio.
-Nada, así han estado desde que llegue. No traje mis llaves por que ando aturdido por la música esa que está en el aire. Que cuando me he dado cuenta ya había llegado aquí.
Algunos cuantos, entre ellos el mismo Montag, voltearon a ver a Douglas como si este fuera el portador de una enfermedad mortal y asquerosa. El mismo Douglas se sitio incomodo por este acto y bajo los hombros y la mirada. En ese momento deseaba ser pequeño.
-¿también la escuchas?
-Lamentablemente si… -le respondió al fin Douglas a Montag.
Todos dejaron de verlo, menos Montag que sentía mejor que no solo el sintiera ese dolor infernal en la cabeza desde el día de ayer, como también lo debía sentir Lantry.
-¿y que más me cuenta amigo?
-¿Cómo que, que más te cuento?
-Sobre la música… -trago saliva- ¿has tenido pesadillas?
Douglas respondió susurrando que si con miedo y temor mirando a todos lados como si fuera un enfermo mental o un delincuente para no ser descubierto. Ya no quería más miradas de asco y enojo.
-Yo tuve una esta noche, vi a un monstruo blanco con un solo ojo.
-Eso sí que es extraño
-¿a qué te refieres? – miro extrañado a su amigo- ¿tuviste una pesadilla distinta?
-Si, incluso la música en esa pesadilla era distinta, tenía ritmo la de ayer a diferencia de la de hoy…
Douglas vio cómo su amigo repetida la misma acción que Lantry, solo que, en esta ocasión, en lugar de lágrimas. Había gruñidos.
-¿tú que escuchas?, ¿Cómo es que fue tu sueño?
-El sueño era de una tierra verde, con seres extraños. Parecían simios, pero tenían vidas como las nuestras. Eran extraños. Sus hogares eran extraños. No parecían cristales, si no que eran como rocas o maderas coloridas.
-¡Santo sea mi ser!
-Tú mismo lo has dicho – suspiro amargamente Douglas- y la música pues… parecían ruidos muy fuertes.
-¿ruidos fuertes?, ¿no es algo así como voces suaves?
-No, son más gritos. Pero de todos esos gritos pude escuchar algo.
Montag tenía los ojos como platos, se acercó más a su amigo, quería saber sobre sus “gritos fuertes” de lo que escuchaba cada momento.
-Rock and roll –susurro con miedo Douglas.
-¿Qqué significa eso? –dijo perplejo Montag, como si fuera una especie de embrujo o encantamiento hacia el- ¿es algo malo?
-No lo sé….
-Lo único que entiendo –dijo Montag- es la palabra rock, roca al parecer.
Ambos se observaron estudiándose… ambos se estaban cagando del miedo.
V
Media hora después, les avisaron a todos que el jefe y dueño del edificio se había suicidado con un disparo en la cabeza en su oficina –nadie tuvo que deducir el por qué esa rotunda decisión, al menos alguien ya no escucha la música en su cabeza- Ese todos se fueron temprano a casa.
Tristes, cansado y frustrado por lo que había sucedió, todos empezaron a irse cuando la música en la cabeza de la gente empezó a atormentarlas. Era cada vez más fuerte, casi como un grito. Mientras las palabras “EL ROCK AND ROLL NUNCA MORIRA, VIVIRA POR SIEMPRE”
VI
Antes que Montag, Douglas y Lantry –que había llegado quince minutos antes de la terrible noticia. Decidieron ir ahora si, a beber algo juntos. Pero varios gritos al unísono los había sacado de su charla de ir al bar.
-¿QUÉ ES ESO EN EL CIELO? –grito la multitud
-¡POR MI SER! –grito Montag poniéndose atrás de sus amigos
El cielo se había coloreado de un tono escarlata como la arena del desierto donde Montag vivía. Todos señalaron a la extraña figura fálica que tenía en un extraño dialecto plasmado en su costado. Montag trato de descifrarlo, pero no pudo entender los geógrafos que poseía el metal aquel. Sus ojos solo veían en un color negro apagado en un fondo metálico de color blanco los símbolos:
APOLO 55
AUTOR: DIEGO MUNGUIA (MÉXICO)
© DERECHOS RESERVADOS AUTOR (A)
LOS MARCIANOS
CAPÍTULO 3
Encuéntralo el 23-02-2026

Diego Munguia – Escritor y estudiante de criminalística de 21 años, mexicano. oriundo de Iztapalapa y crecido en Nezahualcóyotl. Sus escritos son principalmente enfocados en los géneros del terror, la ciencia ficción, la fantasía oscura, la anti poesía y el género negro/misterio. También es articulista de la revista Petroglifos, Es un traductor por mero entretenimiento para traer cosas al español para y por fans. Tiene algunos de sus relatos y poemas esparcidos en antologías de los géneros ya mencionados. Su primera novela corta “el hombre sombra” es publicada por la editorial mexicana independiente “gato tuerto ediciones”.
Su lema es:
“¿si no me da miedo lo que escribo, como sabré que a los demás también les dará? Debo perturbar mi mente primero antes que los demás»
