Put@ Broma Gemidora

La cúpula de aquella iglesia era de arquitectura romántica. Desde allí se desnucaría. Desistió cuando ella también desistió de tocar el cable eléctrico desaforrado y de alto voltaje que él le ordenó que tocara y que cruzaba amenazante al lado del estanque de agua. Quería verla chapucear y reír. Él oscila entre la ironía, la parodia cotidiana y la mordacidad. Algo así como unas ansias de agitar y hacer enloquecer las venas. Va dejando por el camino una estela de diabluras que con habilidad trata de poner al servicio de…

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Candela En El Pináculo

Largas horas frente a un fogón de leña, sopla que sopla. Dalia alarga los labios para azuzar el alma del fuego con el que aún cuece coladas de maíz lechoso. Es una dama corpulenta, de mirada apacible, piel embriagadora, y exquisitas y bien trazadas posaderas. Odia los políticos, permanece con su camisón traslúcido de dormir que revela la ausencia del corsé y el claroscuro de sus pezones mirando provocadores hacia el horizonte. Estas colinas campesinas de verde profundo se ven más adorables por eso. Aquellos labios estirados me abstraen y…

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Comer Solteritas En Flor

Hay ocasiones en la que buscamos el cielo en la calle, con tanta suerte que lo encontramos personificado en una solterita. Parecen más apetitosas en esta versión de la Feria de las Flores de Medellín. Son como elixir para los tropiezos y días inciertos. Después de ondear sus pétalos al aire libre con la concupiscencia y beneplácito del sol, la primavera se tongonea vanidosa en medio de flores y silletas. No puede haber tanta suavidad en esa lecherita y en esa crema vainilla amarillosa que las recubre. Son irresistibles. Una…

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Del Mar A La Providencia

El delicado olor del arbusto fresco y el característico aroma de la Flor de Jamaica son de las fragancias indelebles que más me lo recuerdan. Fue allá, en la finca La Providencia, ese bello tramo natural en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, en un ensoñador sendero camino de Bonda. El concierto imperecedero de los pájaros, el rebuzno estridente de Sultán, la lluvia de mangos y una montañita que no paraba de resollarme en la nuca, hacían de La Providencia lo más fastuoso del embrujo y la…

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Lo Coqueto De Una Yegua

Nunca dejé de mirar a su madre mientras pastaba en el potrero. Se trataba de una yegua, una hembra resuelta. A su lado, pastando también, su cría, la mulita. Rebuznos, relámpagos y pedorreras hacían parte del paisaje. Yegua y mulita, el alma de los arrieros en mi tierra. Estos intrépidos mozos de mulares mantenían los pies callosos y no les faltaba mugre y barro entre las uñas. Distinto de la inmundicia de la corrupción desbordada en mi patria, Colombia. Los saqueadores de la nación tienen culo por cabeza. Se excretan…

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Cursan «Garganta Profunda»

Sarta de mensajes en letreros vagabundos que, si no fuera porque nos hacemos los de la vista gorda sobre el andar los veríamos como eslogan o como alternativas de negocio en fachadas y muros, pegados en postes, en los clasificados de los periódicos o en la mano extendida de gritones que hacen las veces de anunciantes. Estos pequeños carteles podrían considerarse faltos de ideas, ridículos, hechicería, burla o rechazo: “No hay bar que por bien no venga”, “Tumbo brujerías”, “Con solo el nombre le atraigo al amor de tu vida”,…

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El Clavel Que Oía Todo

Pasiones impetuosas ardiendo en un tizón florecido. Retintines AL AIRE desde micrófonos frenéticos y cabinas de radiodifusión delirantes. Desde mi primer micrófono en la Voz de la Independencia, en Medellín, hasta los que vinieron después, ella permaneció siempre como apresada en alguna almohada de la ciudad, frente al radiorreceptor, escuchándome, como pactando su libertad. Yo emigraba a otras salas de transmisión y ella emigraba también al dial que fuera. Sin duda, aumentaba el largo de sus dedos índice y pulgar para rodear suavemente el interruptor de su aparato de radio,…

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Los Pecados En Los Cuentos

De un momento a otro, por esas traiciones fugaces que pasan por la cabeza, deambulé por los pecados mortales cometidos en “Leocadia” y después, por los vejámenes de “El cafetal”. “Leocadia” es una obra publicada que escribí en 2008 y que en el género de cuento fue la ganadora en Medellín, Colombia, del concurso de cuento denominado “Carrasquilla íntimo”. Posteriormente en 2020, garabateé “El cafetal”, cuento también, tan infeliz y desdichado, como el anterior. Los mamarrachos para “El cafetal” los hice en medio de divertimentos por crónicas, fragmentos, artículos y…

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El Dios Sombrero

Solo se quitaba el sombrero por momenticos; cuando iba a misa, al inclinarse ante sus paisanos para saludarlos o cuando bajaba a chapucearse a la quebrada. Este señor hasta amanecía con el sombrero blindándole parte de la cabeza. No fue propiamente un estilista del chapeo como los grandes escritores, pero con ese forro recubriéndose, hacía de su cabeza una elegancia. Lo usaba siempre durante su encantadora manía de arriero y campesino labrador y le parecía gran pecado no llevarlo. Era su sello del alma, inseparable. Se enorgullecía y se apasionaba…

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La Polaca

Un maniquí 90, 60 y nalgas carnavalescas, era el rey del stock. No sé por qué Octavio guardaba una mujercita de caucho allí. Era calvo, o calva, pero de rasgos finos, labios rubí-pulposos, pómulos prominentes, mirada penetrante y piernas larguchas. Los propios cauchos de sus pechos eran naturales, sin añadidos mamarios, como su nariz, sin rinoplastia. La sentía inteligente y estaba inundada de elegancia a pesar de su desnudez. Se creía polaca blanca. Nunca imaginé los gustos de goma de aquel hombre porque todo le gustaba caliente. Y es que…

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